Solidaridad con Cuba
Cuesta mucho creer que los que siguen levantando la bandera de Cuba o del chavismo, lo hagan creyendo que su fracaso es el resultado del "bloqueo yanqui".
Hace 67 años que el pueblo cubano vive bajo un régimen dictatorial corrupto y sanguinario que ha oprimido a su pueblo, se ha aferrado al poder, y ha fracasado desde hace ya muchas décadas en su proyecto de sociedad que sobrevivió, solamente debido a los subsidios recibidos de otros gobiernos autoritarios del mundo y de la región.
Durante largos años el régimen castrista sobrevivió gracias al apoyo de la Unión Soviética que utilizó a Cuba como vitrina para América Latina de su proyecto comunista buscando "exportar la revolución". Sin embargo, el comunismo se desmoronó, fracasando estrepitosamente en el mundo entero a fines de los ochenta. Resulta difícil entender que aún existan partidos en el mundo que mantengan el nombre de Partido Comunista, como si esa denominación no fuera sinónimo de un rotundo fracaso social y económico y, también, de horribles violaciones de los derechos humanos, incluyendo la aniquilación de millones de seres humanos a lo largo y ancho del mundo.
El régimen cubano sobrevivió a duras penas y antes de hundirse completamente, tuvo la suerte de "agarrarse del salvavidas" del chavismo que, a partir de comienzos de este siglo mantuvo viva a la dictadura cubana mediante enormes cantidades de recursos, en las épocas en que Chávez malversaba los recursos de su país para construir su hegemonía ideológica subregional.
Cuba y Venezuela se hundieron en el horroroso fracaso de sus sistemas llevando a sus poblaciones a vivir situaciones cada vez más dramáticas que, incluso, derivaron en corrientes migratorias masivas hacia todas partes del mundo.
Pero no sólo llevaron a su gente a la pobreza y a una vida miserable, sino que además sometieron a sus pueblos a la represión más tremenda, persiguiendo, torturando y reprimiendo a todos los que no pensaban como ellos.
Sabemos que esa es la realidad y realmente cuesta mucho creer que los que siguen levantando la bandera de Cuba o del chavismo, lo hagan creyendo que en esos países se estaba produciendo una revolución y que su fracaso es solamente el resultado del bloqueo del imperialismo yanqui. Aunque haya sectores en nuestro país que sigan manteniendo ese discurso, lo que evidencia un gran desprecio por el valor de la democracia.
Algunos dirán que el motivo de la manifestación es la solidaridad con el pueblo de Cuba que vive horas muy duras por falta de abastecimiento, luz eléctrica y acceso a bienes básicos y que ello no implica el apoyo a su gobierno. Puede ser que dentro del FA y del PIT-CNT haya quienes así piensan; es más, dudamos mucho de que esta convocatoria, realmente represente a la mayoría de los ciudadanos que votaron por ese partido.
Pero ese drama por el que atraviesan los pueblos de Cuba y Venezuela no empezó ahora. Hace más de seis décadas que lo padecen los cubanos y más de veinte años que lo sufren los venezolanos. Y en todos esos años no habíamos visto nunca a los que hoy convocan a esta caravana, hacer declaraciones y movilizaciones en solidaridad con los ciudadanos de esos dos países.
Muy por el contrario, nunca los condenaron ni cuestionaron, poco pareció importarles el muy largo sufrimiento padecido por esos pueblos en todos estos años anteriores.
Obviamente esto no significa que tengamos una opinión favorable sobre las posturas del gobierno norteamericano. Muy por el contrario, tenemos una mirada muy crítica sobre el gobierno de Donald Trump y rechazamos categóricamente la manera en que él mismo pretende convertirse en emperador planetario, violando las normas más básicas del Derecho Internacional.
También tenemos una mirada muy negativa sobre la polarización que ha ganado a buena parte de los sistemas políticos de muchos países en diferentes partes del mundo. La división radical entre la ultraderecha y la izquierda autocrática no nos representa y, a pesar de que hoy en día en el mundo está en crisis el espacio moderado, radicalmente democrático y defensor de proyectos de justicia social, vamos a seguir reafirmando estas banderas. Sin complejos, ni atajos.
Hoy, reafirmamos nuestras convicciones de democracia, libertad, justicia social y pluralismo. Y mantenemos confianza de que estas banderas, más temprano que tarde, resurgirán en la voluntad de los ciudadanos del mundo, recuperando el espacio de valores y principios que deben prevalecer para construir un mundo mejor.
Son estas mismas convicciones las que nos llevan a sentir una profunda indignación por la convocatoria que el Frente Amplio y el PIT-CNT realizan, porque más allá de la sutil distinción de referir a la solidaridad con el pueblo cubano, se esconde la continuidad del respaldo y simpatía nefastos a regímenes autocráticos que se llevaron puestos a sus respectivos pueblos.