Con una política exterior enfocada en obtener "resultados" en la apertura de mercados, en la Cancillería apuestan fuerte a a la posibilidad de que Uruguay sea parte del RCEP, e incluso aventuran que eso puede ocurrir antes que la adhesión al CPTPP.
Si hay un eje de gestión en el gobierno de
Yamandú Orsi donde puede hablarse de cierto grado de conformidad y optimismo por los resultados que, confían, pueden llegar en este período, es el de la
política exterior. En momentos en que el mundo tuvo imprevistas reconfiguraciones geopolíticas en los últimos meses, arriba de la mesa de la
Cancillería de
Mario Lubetkin está el inicio de la activación del acuerdo comercial con la
Unión Europea Uruguay fue el primer país del
Mercosur en obtener la ratificación parlamentaria días atrás y la aceptación a la solicitud de adhesión al
Acuerdo Transpacífico buena noticia que el gobierno
recibió a fines del año pasado, además de los avances y acercamientos en el relacionamiento con
China, gigante que Orsi visitó en febrero y con el que, tras reunirse con
Xi Jinping,
firmó unos 30 acuerdos.
Todo esto, como parte de la rendición de cuentas ante el
Parlamento, fue mencionado por el presidente en el discurso que dio este 2 de marzo ante la
Asamblea General al referirse al capítulo de las
relaciones internacionales, plano donde el gobierno tiene claro que "el multilateralismo fue, es y siempre será esencial", dijo el mandatario.
En ese pasaje, Orsi sintetizó los resultados obtenidos hasta el momento: se amplió, dijo, en un 50% el "potencial de colocación" de productos en China, Uruguay está a punto de acceder a un mercado de 700 millones cuando madure el acuerdo con los europeos, y al 15% del PBI mundial en caso de que el
CPTPP (Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico) acepte que Uruguay sea un socio más. Pero también recordó un tercer gran objetivo que tiene hoy la Cancillería, y que fue anunciado a principios de febrero, cuando el jefe de Estado todavía se encontraba en
Shanghái: la intención de que Uruguay se incorpore a la
Asociación Económica Integral Regional (RCEP), una alianza que reúne a 10 países de la
Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (Asean), además de Australia, Corea del Sur, Japón, Nueva Zelanda y China lo que genera particular interés para el gobierno. Es un bloque que hoy representa el
30% del PBI mundial, y que reúne una tercera parte de la población.
El asunto es de particular interés para la Cancillería porque, además de estar China allí dentro lo que explica la dimensión de este
conglomerado comercial y hace que para el gobierno luzca "mucho más potente" que el Acuerdo Transpacífico, como reconoció un jerarca de esta administración a El País, las "chances" de que Uruguay sea aceptado son incluso mayores que las que hay con respecto al CPTPP, y el trabajo diplomático requerido también contiene una "menor complejidad", señalaron fuentes del
Poder Ejecutivo.
Esto se traduce, al mismo tiempo, en un horizonte político diferente entre un caso y otro. El razonamiento del gobierno es que, mientras el camino que se comenzó a recorrer con el CPTPP todavía es arduo y puede requerir su tiempo, con el RCEP el proceso puede ser más breve y sencillo, y por tanto las posibilidades de concretar la adhesión ya "en este período" son más altas que con el otro.
"Al CPTPP lo vamos a dejar en pista y capaz un poco más" para el siguiente gobierno, agregaron los consultados, que además valoran que la
Asociación de Naciones de Asia Sudoriental tiene un nivel más avanzado de "institucionalidad" como alianza, en comparación al Acuerdo Transpacífico.
El particular interés del gobierno de entrar al
RCEP fue parte del intercambio que el martes pasado tuvo el canciller Lubetkin con su par de
Nueva Zelanda,
Winston Peters, según supo El País. Tras un encuentro entre ambos en el
Palacio Santos, las cancillerías publicaron una extensa declaración conjunta con versión en español y en inglés que expresó la recíproca "satisfacción por el excelente estado de la
relación bilateral, destacando que ambos países mantienen una amistad sólida y duradera" y el compromiso asumido de "mantener un diálogo político fluido y reuniones periódicas, tanto a nivel bilateral como en el marco de encuentros internacionales".
Pensar en un "eslabón superior"
La última vez que Lubketin se refirió a la posibilidad de entrar en este acuerdo, durante la gira oficial en China, el canciller que envió la carta de adhesión el 18 de febrero al secretario general de la
Asean definió a esta meta como un "
eslabón superior" al que Uruguay estaba en condiciones de aspirar.
Esto, "visto lo resultados positivos que hemos tenido en la actualidad", subrayó el 6 del mes pasado, según recogió Canal 4. "Lo que está planteando el presidente es
mirar hacia adelante,
seguir buscando caminos de apertura comercial, pensar en esta parte del mundo que es decisiva para nosotros y para todos, como lo es Oceanía", dijo entonces el ministro de
Relaciones Exteriores. "Al momento añadió es un escenario de esperanza, de análisis y de evaluación".
En su exposición en el Parlamento, Orsi enmarcó este nuevo esfuerzo en una política exterior orientada a los "resultados", y con los siguientes objetivos: "Abrir mercados para lo que producimos, atraer inversiones que generen empleo y defender el interés nacional con inteligencia". Y, como lo hizo también el pasado miércoles en Buenos Aires en una reunión
con 200 empresarios argentinos, el presidente enfatizó el activo de la "
estabilidad" uruguaya como un componente de interés "puertas adentro" y "puertas afuera". "Esa estabilidad es la que nos permite negociar, atraer inversiones y generar oportunidades para nuestra gente", afirmó.