Realidad vs. fantasía
Parece haber un creciente divorcio en el seno del FA, entre el pragmatismo del MPP, y el reverdecer de una izquierda infantil y dogmática.
Algo pasa en la interna del FA. Parecería haber un proceso interno de cambio que amenaza la cohesión de lo que es desde hace 25 años la principal fuerza política del país. En esta semana hubo señales claras en este sentido.
Un ejemplo fue la entrevista de Jorge Balmelli con la politóloga Camila Zeballos. Zeballos es la figura en ascenso de la ciencia política "progresista" actual. Rostro perenne en TV Ciudad, habitual en La Diaria, y el necesario recambio tras décadas de la generación de sesentones agrios, cuyos nombres no hace falta mencionar.
En esa entrevista (muy recomendable), Zeballos dice algo impactante. Consultada sobre cuál sería la principal crítica al gobierno de Orsi señala sin titubear que "un grave error fue no habilitar la discusión del 1% al 1%. Porque eso le pega al corazón del militante que necesitás tener activo".
Más allá de lo dudoso de que Orsi no haya habilitado ese debate (no hablamos de otra cosa desde hace seis meses), lo que sorprende es el fondo. Y es que el 99% de los economistas respetables, y sobre todo los que de veras están jugados al "éxito" de este gobierno, están en contra de ese impuesto. No porque de golpe se hayan vuelto neoliberales o no quieran la plata. ¡Es porque saben que los perjuicios son mucho mayores que los eventuales beneficios!
Los ejemplos internacionales son contundentes, la literatura especializada racional es implacable, y la realidad en la que está inserta el país (una nación chica, sin ahorro propio, con enormes carencias en inversión) no dejan lugar a dudas. Uno entiende que el Pit-Cnt, o el senador González, a quienes todavía se les humectan los ojos (¡dijimos los ojos!) recordando a la URSS, reclamen eso. Y sobre todo es comprensible el objetivo de perfilismo político por el que lo hacen. Pero, ¿por qué tomarías desde el gobierno una medida que sabés que va a perjudicar tu gestión? O sea, Zeballos sugiere que el FA debería satisfacer al nicho del comité de base, incluso sabiendo que va a causar un daño al país, y afectar su chance de mantener el poder. ¿Es lógico eso?
Pero si hablamos de politólogos que son el sustrato ideológico del FA, (o de acritud) pocos encajan mejor que Gerardo Caetano. Una vida dedicada a construir el relato ramplón de que el FA es el heredero del batllismo, que lucha como el Quijote contra los salvajes molinos del conservadurismo herrerista y el egoísmo de las clases terratenientes de la penillanura.
Esta semana, Caetano le pegó con un fierro a Orsi. Eso no sería noticia, porque han sido habituales sus comentarios altaneramente despectivos sobre la capacidad intelectual y la profundidad cultural del Presidente. Pero hubo un punto que fue novedoso.
Caetano dijo que en política exterior, es donde mejor ve al mandatario (!!!), y denunció un "cipayismo" indignante a nivel regional, y que Uruguay debería apostar a China, porque es su principal socio comercial.
Analicemos por un momento la lógica de este planteo.
Estados Unidos es la principal potencia global. Por mucho. Está en un camino de recuperar su influencia en América Latina, y sin demasiadas concesiones a la delicadeza. Basta ver lo que ha pasado en Panamá, en México, o Perú. Ni que hablar Venezuela. A Trump no le importa mucho ni tu color político, ni tu ideología. La línea roja es, justamente, China. ¿Es inteligente para un país como Uruguay profundizar hoy en día ese vínculo?
Pero supongamos por un momento que a Caetano no le importa la realidad, y que es un pensador que sólo se fija en las cosas importantes, en los valores, en los principios, en las grandes espiritualidades ideológicas. ¿Tenemos algo de eso con China? ¿De quién estaría más cerca Artigas? ¿De Jefferson y Madison, o de Mao y Xi Jinping? No hay duda al respecto.
La postura de Caetano, justificada en algo material y pecaminoso como el comercio, va tanto en contra de una racionalidad estratégica, como de los aspectos valóricos y democráticos. Sólo se explica en base al atávico odio a Estados Unidos, que siempre vegeta detrás del muro de yerba del comité. Ahí conecta con Zeballos, y justifica aquello de que la manzana nunca cae lejos del árbol.
Pasando raya entonces, vemos que hay un creciente divorcio en el FA. Por un lado la máquina implacable de poder y pragmatismo que es el MPP, y por otro las ambiciones ideológicas suicidas e irredentas de la izquierda tradicional. Que parece estar olvidando con los años las dolorosas lecciones de la derrota de la Guerra Fría. Curiosamente, un proceso que vemos mucho en los eventos liberales a los que a veces vamos, donde los puristas de Rothbard, Mises o Ayn Rand, miran con desprecio a quienes están dispuestos a hacer concesiones a la política, para intentar llegar al poder, y tener influencia real en la sociedad.
En ese mar embravecido interno, le toca timonear a Orsi. La pregunta del millón es hacia dónde escorará el barco en los complejos años que se nos vienen.