Miércoles, 11 de Marzo de 2026

Lo que viene con el consumo, tras alza del 23% del mínimo

ColombiaEl Tiempo, Colombia 10 de marzo de 2026

Está claro que el fuerte aumento del salario mínimo en Colombia para 2026, de 23,7 % y que no ha estado al margen de las polémicas económicas y jurídicas en las altas cortes, podría impulsar el consumo de los hogares durante los primeros meses del año

Está claro que el fuerte aumento del salario mínimo en Colombia para 2026, de 23,7 % y que no ha estado al margen de las polémicas económicas y jurídicas en las altas cortes, podría impulsar el consumo de los hogares durante los primeros meses del año. Pero la gran pregunta para el mercado es qué ocurrirá después de ese impulso inicial, cuando comiencen a reflejarse presiones de costos en las empresas y los posibles ajustes en los precios de diferentes productos. Según el monitoreo continuo de hogares realizado por Worldpanel by Numerator, el efecto más visible del aumento podría concentrarse en el primer trimestre del año, cuando los hogares perciben con mayor claridad el incremento en su ingreso mensual. Pero hacia mitad de este año el consumo podría enfrentarse a un escenario distinto si se consolidan presiones inflacionarias en productos esenciales. "Este tipo de ajustes que se realizan genera un efecto cascada dentro de las organizaciones. No se trata únicamente del salario base, sino de la necesidad de recalibrar estructuras internas para mantener la competitividad y la coherencia entre los roles. En categorías de consumo masivo, donde tradicionalmente los márgenes son estrechos, estos movimientos pueden influir en la eficiencia y en la capacidad de respuesta frente al consumidor", señaló John Studerus, gerente de la compañía Analítica avanzada de Worldpanel by Numerator. El análisis del panel de hogares indica que el incremento salarial abre un escenario de doble efecto para el mercado. Un alivio inicial en el ingreso disponible de los trabajadores; mientras que por otro, una presión creciente sobre el conjunto de los costos laborales que podría trasladarse a los precios al consumidor. Durante los primeros meses del año, el mayor ingreso disponible puede reflejarse en un aumento de las compras dentro de la canasta del hogar. Este comportamiento suele observarse cuando se registran incrementos significativos en el ingreso de los trabajadores, especialmente en economías donde el salario mínimo tiene un peso importante en el consumo. Los hogares podrían aumentar la frecuencia de compra de los diferentes artículos o también recuperar algunas categorías que habían reducido en períodos anteriores. Pero el comportamiento del consumo estará condicionado por la evolución de la inflación. Las proyecciones inflacionarias de los difrentes analistas del mercado y centros de estudios económicos se ubican cerca del 6,5%, un factor que podría incidir en el poder adquisitivo si los precios de alimentos y otras categorías esenciales registran incrementos por encima de ese nivel. El monitoreo de Worldpanel by Numerator muestra que, en contextos de inflación al alza, los hogares modifican sus decisiones de compra como alternativas de menor precio. Las marcas propias representan 21 de cada 100 pesos gastados en la canasta del hogar y va creciendo. Otro fenómeno relevante es el crecimiento del canal de hard discount (descuentos duros), que se ha consolidado como el formato con una mayor expansión dentro del comercio minorista. Según el seguimiento del panel de hogares, este canal registró un crecimiento de 10% en valor durante el último año, impulsado por consumidores que priorizan precios más bajos. Los hogares ajustan la composición de su canasta de compra. Entre los cambios más frecuentes se encuentran la preferencia por presentaciones más pequeñas, la reducción de compras impulsivas y un mayor enfoque en categorías consideradas esenciales. El análisis del mercado realizado por Worldpanel by Numerator identifica tres señales estratégicas. La primera es que la elasticidad del volumen podría volverse más sensible frente a incrementos de precio. Esto significa que cambios en el valor de los productos pueden tener un efecto más fuerte sobre las cantidades vendidas. La segundaestá relacionada con la estructura de portafolio de las marcas. Las compañías que no revisen el precio por unidad o la arquitectura de sus presentaciones podrían perder competitividad en categorías básicas. La tercera se vincula con el papel de los canales de venta. Adaptar las estrategias comerciales a formatos como el hard discount y a compras de reposición podría convertirse en un factor determinante dentro del mercado.
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