Mujeres que transforman la tecnología
Carolina González
Cuando se habla de transformación digital en las empresas, la conversación suele centrarse en la tecnología: inteligencia artificial, automatización, analítica de datos o plataformas digitales
Carolina González
Cuando se habla de transformación digital en las empresas, la conversación suele centrarse en la tecnología: inteligencia artificial, automatización, analítica de datos o plataformas digitales. Pero la verdadera transformación digital no comienza con la tecnología. Comienza con el talento. Y en ese proceso existe un factor estratégico que cada vez cobra más relevancia: el talento femenino. Diversos estudios muestran que las organizaciones con mayor diversidad de género tienen hasta 25% más probabilidades de superar financieramente a sus competidores. La explicación es simple: los equipos diversos toman mejores decisiones, comprenden mejor los clientes y generan mayor innovación. Esto resulta especialmente relevante en un momento en que las empresas rediseñan modelos de negocio completos a partir de tecnologías como la IA. Sin embargo, existe una paradoja. Mientras la economía digital crece aceleradamente, la participación femenina en el sector tecnológico es limitada. A nivel global, 29% de los roles en IA están ocupados por mujeres, según el World Economic Forum. Y cuando se observan los cargos de liderazgo, la brecha es mayor. Esto significa que las mujeres son minoría en los espacios donde se están diseñando muchas de las decisiones que definirán el futuro de la economía digital. Esta brecha no solo tiene implicaciones sociales. También tiene consecuencias tecnológicas. Cuando los equipos que desarrollan algoritmos, plataformas y soluciones digitales son homogéneos, aumenta el riesgo de reproducir sesgos en sistemas que luego impactarán a millones de personas. Incluir más mujeres en el desarrollo tecnológico no es una cuestión de representación; es una condición para construir innovación más responsable y efectiva. En Colombia ya comienzan a verse señales de cambio. Un ejemplo es el proceso de transformación que vive ETB. En los últimos años, la compañía ha evolucionado de ser un proveedor tradicional de conectividad a impulsar soluciones tecnológicas en áreas como educación digital (EdTech), innovación pública (GovTech), salud digital (HealthTech) y analítica de datos. En ese proceso, el liderazgo femenino es uno de los motores de transformación. Mujeres en áreas de estrategia, infraestructura, innovación, educación digital y nuevos negocios lideran proyectos que integran conectividad, inteligencia artificial y plataformas tecnológicas con impacto social. Más que una política de diversidad, se trata de una comprensión estratégica. La transformación digital no depende únicamente de la tecnología, sino de la capacidad de los equipos para interpretar el cambio, comprender a las personas y diseñar soluciones que generen valor para el negocio y la sociedad. La economía digital necesita todo el talento disponible. Y el talento femenino representa una de las mayores reservas de innovación aún subutilizadas. Si las empresas quieren acelerar su transformación digital, deben empezar por una pregunta: ¿quiénes están diseñando el futuro de nuestras organizaciones? Porque cuando más mujeres participan en la construcción de la economía digital, no solo se transforman las empresas. También se transforma el futuro.
Gerente de nuevos negocios EdTech de ETB.