Meganegocios agitan el arranque de 2026
Mientras la agenda pública en Colombia gira alrededor de tensiones políticas, reformas económicas y debates regulatorios, en el mundo empresarial se está produciendo un movimiento silencioso y profundo
Mientras la agenda pública en Colombia gira alrededor de tensiones políticas, reformas económicas y debates regulatorios, en el mundo empresarial se está produciendo un movimiento silencioso y profundo. En apenas 75 días de 2026, una seguidilla de compras, ventas, fusiones y alianzas ha sacudido sectores estratégicos como petróleo, telecomunicaciones, minería, comercio, banca y materiales de construcción. Más que operaciones aisladas, lo que se está configurando es un proceso de reacomodo empresarial que redefine posiciones, fortalece algunos jugadores y anticipa el mapa corporativo de los próximos años. En el centro de ese tablero aparecen tres grandes movimientos que, por su tamaño y alcance, marcan el tono del momento: la reorganización del negocio del cemento con la venta de activos de Cemex, la consolidación del sector de telecomunicaciones con la integración entre Tigo y Movistar y la entrada del Grupo Gilinski al negocio petrolero regional. A estos se suma un cuarta movida que, aunque todavía está en fase temprana, podría convertirse en el negocio más grande del año: la eventual reactivación del gigantesco proyecto aurífero conocido como La Colosa, en el Tolima. "Pese al ruido político y a la incertidumbre macroeconómica, muchos empresarios están leyendo el momento colombiano con un lente distinto: el de las oportunidades contracíclicas. Ven un país con activos productivos, empresas bien posicionadas y sectores resilientes cuyos valores aún no reflejan su potencial de largo plazo. En contextos como el actual, quienes cuentan con capital paciente y visión estratégica entienden que la volatilidad no es sinónimo de inviabilidad, sino de ventanas de entrada atractivas para adquisiciones, fusiones y alianzas con descuentos relativos", explica Rodrigo Cifuentes, socio y Asesor de Negocios de BDO en Colombia. Uno de los movimientos más relevantes del inicio del año fue el reciente acuerdo con el cual la multinacional suiza Holcim comprará parte de las operaciones de Cemex en Colombia por cerca de 485 millones de dólares. El negocio también marca el inicio del repliegue de Cemex en Colombia. Las telecomunicaciones también viven uno de sus mayores procesos de consolidación. Millicom completó la adquisición del control de Movistar Colombia a un costo de 214,4 millones de dólares. Otra jugada clave es la reciente entrada del Grupo Gilinski al negocio petrolero regional. A través de Colden Investments compró cerca del 20 por ciento de GeoPark por 107 millones de dólares con la posibilidad de quedarse hasta con el 32 por ciento de la firma. La lista suma más de una docena de movidas empresariales en sectores, además de las telecomunicaciones, el petróleo y los materiales de construcción, otros como los servicios financieros digitales, alimentos, infraestructura, entretenimiento y minería. Precisamente, en este último emergió un proyecto que podría convertirse en el negocio minero más importante del país en los próximos años: el acuerdo de Mineros para adquirir la totalidad del proyecto aurífero en Cajamarca, Tolima, conocido como La Colosa. El acuerdo contempla un pago inicial de 10 millones de dólares y una contraprestación adicional de hasta 60 millones dependiendo de la evolución del proyecto y de la obtención de permisos ambientales. "Los empresarios están apostando a fundamentos estructurales que permanecen intactos: un mercado interno relevante, una economía diversificada, una clase empresarial con capacidad de adaptación y sectores clave como infraestructura, energía, servicios financieros, agroindustria y tecnología que siguen demandando inversión", insiste Cifuentes. Y es que a esas grandes operaciones se suman además negocios como el del Grupo Falabella de Chile, que compró las participaciones minoritarias que Corona mantenía en varios de sus negocios en Colombia por 159 millones de dólares. También el de Corficolombiana, que se quedó con el 51 por ciento de la concesionaria del proyecto de renovación del estadio El Campín, un desarrollo urbano que demandará inversiones cercanas a 2,4 billones de pesos. Catalina Tobón, gerente de Estrategia de Inversión de Skandia, señala que, pese al entorno internacional complejo y al ruido político local, el mercado ha empezado a reconocer señales de estabilidad institucional en Colombia. "Estamos ante indicadores de confianza global desafiados por un petróleo alto y presiones inflacionarias. No obstante, en el plano local vemos señales de resiliencia institucional que el mercado empieza a valorar como un factor de estabilidad", afirma. Y aunque parezca extraño, el dinamismo empresarial del inicio de año, al parecer, coincide con una mejora en la percepción del país entre inversionistas internacionales. Según el más reciente Global Private Equity Report de Bain & Company, cerca del 30 por ciento de los inversionistas internacionales considera que Colombia ofrece buenas oportunidades para 2026, el doble frente al 15 por ciento que tenía esa percepción hace apenas dos años. Para analistas del mercado, ese interés refleja que, a pesar de las tensiones políticas y regulatorias, Colombia sigue siendo una economía con sectores atractivos, empresas consolidadas y oportunidades de consolidación empresarial.