Romero cambió las jerarquías en Colo Colo
El "Tigre" marcó tres goles en las primeras seis jornadas y le sacó el puesto a Javier Correa, refrendando una aparición precoz y explosiva en el fútbol argentino. "Siempre fue bueno", apuntan testigos de su carrera.
"V élez tenía escondida un arma secreta: un pibe de 16 años", tituló el diario Clarín en enero de 2015 ante la aparición fulminante de Maximiliano Romero en el club de Liniers, anotando dos goles a All Boys (4-1) en un partido a puertas cerradas. Guillermo Tagliaferri, autor de la nota, rememora: "Romero asomó como un delantero potente, goleador, lo sube (Miguel Ángel) Russo al primer equipo y luego se va muy joven al PSV, pero por ahí era muy chico para ir a un país de costumbres distintas; era muy cercano a la familia Zárate, todos exdelanteros del club. Romero tenía repertorio de '9' de equipo importante".
El "Tigre" fichó este año en Colo Colo y se acomodó, sin hacer ruido, a una exigencia brava: compartió ataque con Javier Correa, alejándose del área a ratos, pero ya demostró pegada anotando tres goles y sacándole en definitiva el puesto al cordobés.
"Es un delantero centro de los más completos que vi en mi vida, maneja los dos perfiles a la perfección, rápido, potente, técnico, buen cabezazo. Tiene unos movimientos de los mejores del mundo, sus controles de pelota son perfectos. Es un jugador extremadamente top", dice Rolando Zárate (hermano de Sergio y Mauro, todos exarietes de Vélez), atacante que llegó a jugar en el Real Madrid y que guio la carrera de Romero en los primeros años.
A los 18 años fue vendido al PSV en 10,5 millones de euros, en un mercado apto para la entrada de artilleros sudamericanos a Europa (Romario, Ronaldo y Luis Suárez, por ejemplo, despuntaron en la Eredivisie). Pero el "Tigre" no terminó por acomodarse (17 partidos/1 gol), aunque se dio el lujo de ser dirigido por Ruud van Nistelrooy, y jugar con Cody Gakpo, Mario Götze y Noni Madueke, entre otros. En el Sudamericano Sub 20 de 2019, disputado en Chile, compartió ataque con Julián Álvarez y Thiago Almada. Lujos de un talento precoz.
Christian Bassedas, que lo dirigió en Vélez, refuerza: "Lo tuve en 2016 cuando él tenía 17 años, era el mejor de la categoría 1999, en todas las inferiores había destacado, porque ya tenía el físico que tiene en la actualidad, marcaba mucha diferencia. Ahora está en una muy buena edad (27), con experiencia, tiene categoría y con eso quiero decir que técnicamente es muy bueno en la definición, en la pegada, sabe encontrar los espacios. Siempre fue muy bueno, y cuenta con la vivencia para soportar lo que es jugar en un club como Colo Colo".
Romero regresó a su país para jugar por Racing, donde justamente llenó el cupo que dejó la salida de Javier Correa, y luego fichó en Argentinos Juniors. En La Paternal fue "de mayor a menor y la gente se lo cruzó después de perder un penal en la definición de una llave con San Lorenzo (cuartos, Apertura 2025)", dice un testigo del club.
Raúl Sanzotti, director deportivo del "Bicho", blinda al atacante: "Desde que salió de Vélez lo estuvimos siguiendo, nos gustó más allá del gol, por su potencia, forma de tirar diagonales, nos parecía el '9' ideal para nuestro sistema de juego; cuando vuelve a Argentina intentamos traerlo, pero se fue a Racing. Después insistimos y al final pujamos por traerlo, lo hizo muy bien, pero algunas lesiones lo fueron relegando. Tomó la decisión de ir a O'Higgins, este año con su regreso (a Argentinos) terminaba siendo un refuerzo, pero buscaba tranquilidad familiar y deportiva en Chile y toma la decisión de seguir en ese fútbol", argumenta el exarquero.
"El hecho que lleve tres goles no da para un análisis, porque los balances se hacen al terminar el año", dice con mesura Ricardo Dabrowski, exgoleador albo, "pero está mostrando lo que ha tenido a lo largo de su carrera, por ahí no tuvo tanta continuidad en otros equipos, pero tiene anticipo ofensivo, se vio en el gol a Audax: va a buscar la pelota y gana la posición".
Admirador de Radamel Falcao García y tras un fogoso semestre en O'Higgins, Romero en dos meses cambió las jerarquías de Pedrero: es el nuevo piloto de ataque y se sostiene con goles.