Lunes, 16 de Marzo de 2026

Réquiem por los partidos políticos

ColombiaEl Tiempo, Colombia 16 de marzo de 2026


Mauricio Cabrera Galvis
Suena extraño hablar de la defunción de los partidos políticos cuando en las pasadas elecciones parlamentarias hubo dos partidos -el Pacto Histórico y el Centro Democrático- que aumentaron su votación


Mauricio Cabrera Galvis
Suena extraño hablar de la defunción de los partidos políticos cuando en las pasadas elecciones parlamentarias hubo dos partidos -el Pacto Histórico y el Centro Democrático- que aumentaron su votación. Por eso parecería más exacto que el título de esta columna se refiriera a los partidos tradicionales, pero en realidad también los dos partidos que se fortalecieron tienen síntomas de enfermedad. Los resultados de las elecciones no son buenos para la democracia, aunque haya bajado un poco la abstención del 55% al 50%. De una parte por los antecedentes judiciales y políticos de varios de los elegidos y de otro porque confirman la decadencia de los partidos políticos tradicionales, tanto del Liberal y el Conservador, que mantuvieron la hegemonía bipartidista durante más de 150 años de vida republicana, como de los nuevos que se formaron a principios de este siglo -Cambio Radical y la U- cuando las facciones más conservadoras del partido liberal se salieron para apoyar al uribismo. Es patética la decadencia de los dos grandes partidos históricos de Colombia. Después de tener por más de un siglo las mayorías absolutas en el Congreso ahora el partido Liberal solo llega a 13 curules en el Senado, perdiendo dos frente a las elecciones pasadas, y el Conservador a 10, es decir 5 menos que en el 2022. En términos del número de votos, los dos partidos solo alcanzan el 21%, mientras que hace cuatro años eran el 26%. Una lenta y penosa agonía. Similar es el retroceso de Cambio Radical y de la U. El primero bajó de 11 a siete senadores, disminuyendo en 21% el número de votantes, mientras que la U, si bien mantuvo sus votos, bajó de 10 a ocho curules. También las divisiones internas debilitaron la Ola Verde, que llegó a ser la esperanza de una alternativa alejada de los extremos, pues a pesar de sus alianzas bajó de 13 a 10 senadores. En cuanto a los dos partidos ganadores de las elecciones, es cierto que representan casos de fortalecimiento de estructuras partidistas, sobre todo porque se presentaron con listas cerradas y sin votos preferentes, pero también es cierto que son organizaciones frágiles porque dependen de la presencia de un caudillo que ordena e impone disciplina. En ese sentido no son verdaderos partidos políticos modernos sino organizaciones que no tienen garantizado su futuro cuando no esté el caudillo. Lo más preocupante, en todos los partidos, es la presencia en las listas, aún en las cerradas, de candidatos cuestionados, con investigaciones judiciales o herederos de clanes políticos. La Fundación Pares documentó 195 casos, de los cuales parece que se eligieron 13 al Senado y 20 a la Cámara. Como si esto fuera poco, se multiplicaron los casos de incautaciones de dinero para compra de votos. Por contraste se quemaron personajes tan valiosos como Lucho Garzón, Angélica Lozano o Juan Carlos Losada. Los extrañaremos en el Congreso.
Consultor privado.
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