Venezuela: una oportunidad energética para Colombia
El restablecimiento del diálogo binacional vuelve a poner sobre la mesa una idea de fondo: que Colombia y Venezuela pueden transformar una frontera marcada históricamente por restricciones en un verdadero corredor de integración energética
El restablecimiento del diálogo binacional vuelve a poner sobre la mesa una idea de fondo: que Colombia y Venezuela pueden transformar una frontera marcada históricamente por restricciones en un verdadero corredor de integración energética. La oportunidad no es simplemente "comprar gas" o "vender electricidad"; es reactivar, con reglas claras y visión de largo plazo, una cadena de valor completa capaz de generar empleo, competitividad y seguridad energética a ambos lados. En el upstream, Venezuela sigue siendo un gigante con enorme potencial. Existe espacio para que empresas colombianas aporten experiencia en recobro mejorado, gestión de campos maduros, integridad de activos, servicios de perforación y mantenimiento especializado. También para proveedores de tecnología —digitalización, control de metano, manejo de agua y eficiencia en facilidades— que permitan producir con menores costos y mejor desempeño ambiental. En gas, el incentivo es inmediato. La infraestructura existe, pero requiere rehabilitación técnica, medición moderna, acuerdos comerciales sólidos y una gestión rigurosa de riesgos y cumplimiento internacional. Bien estructurado, el flujo podría complementar la oferta en la Costa Caribe mientras Colombia fortalece su matriz con LNG, incremento de la producción local y eficiencia en la demanda industrial. En midstream y downstream, la integración abre oportunidades en almacenamiento, optimización logística, transporte, refinación y petroquímica. Cada eslabón activa empleo, ingeniería y cadenas de suministro. Un capítulo especialmente relevante es el de fertilizantes: el gas como insumo para amoníaco y urea puede contribuir a estabilizar costos y fortalecer la competitividad del agro colombiano. En electricidad, la interconexión permite pensar en intercambios estacionales y respaldo mutuo, elementos clave para integrar renovables variables. Surgen oportunidades para transmisores, constructores y operadores en modernización de redes y soluciones distribuidas en zonas fronterizas. Los riesgos existen: infraestructura que requiere inversión, marcos regulatorios que deben ofrecer previsibilidad y exigencias internacionales que demandan transparencia. Precisamente por eso, el enfoque debe ser gradual: proyectos piloto, contratos acotados y estándares ESG verificables. Si Colombia actúa con pragmatismo y disciplina técnica, Venezuela puede convertirse en una plataforma de expansión regional para nuestras compañías energéticas y en un aliado para una transición realista y ordenada.
Álvaro Martínez de Bourio
Managing Director & Senior Partner de BCG.