Miércoles, 18 de Marzo de 2026

Nacional, ¡Millos, tu papá...!

ColombiaEl Tiempo, Colombia 18 de marzo de 2026

Pablo Romero - Redactor de EL TIEMPO @PabloRomeroET
Este no fue el mismo partido de la Copa Sudamericana, pero cómo se le pareció

Pablo Romero - Redactor de EL TIEMPO @PabloRomeroET
Este no fue el mismo partido de la Copa Sudamericana, pero cómo se le pareció. Otra vez Millonarios sometió a Nacional, otra vez lo pulverizó, otra vez lo hizo entrar en caos, otra vez lo llevó al desespero, a la angustia y a la vergüenza, otra vez le ganó y esta vez lo bailó, lo goleó 3-0 en El Campín, ahora en la Liga. Millonarios danzó, como recordando sus mejores épocas y sus mejores hazañas. Nacional, con sangre en los ojos, con la mirada enardecida, con furia en el alma verde, fue al frente, tomó los riesgos de su osadía, expuesto a que Millonarios le hiciera daño en velocidad y lo mandara destrozado para Medellín, como pasó. Pero clásico es clásico, más cuando de azules y verdes se trata. Por eso a los 9 minutos vino la primera gresca, falta, empujones, bravuras. En esa discusión estaban mientras el VAR alertaba por una posible mano en el área de Arias a remate de Matheus Uribe, un penalti que Nacional reclamaba y el árbitro Jhon Ospina no había visto. Corrigió y señaló el cobro. A los 14 minutos Alfredo Morelos pateó con furia de toro, pero quizá le apuntó a alguien que en la tribuna le estorbaba con un láser, porque allá mandó la pelota, lejos, muy lejos del arco. Un minuto después, la hinchada azul, que ya celebraba la pifia de Morelos, empezó a delirar, porque Del Castillo lanzó un centro y la pelota cayó como una granada en el campo de Nacional, donde el inspirado Rodrigo Contreras se lanzó en palomita para empujar la pelota y poner el 1-0, en 15 minutos. Contreras, que es lúcido hasta para celebrar, pidió una silla y se sentó a contemplar cómo se sacudía el estadio. En Nacional pudieron protestar un fuera de lugar que igual no existía, pero ni eso hicieron: ese gol les quitó hasta el habla. Nacional presintió que este no iba a ser el partido de su revancha, y si a algún verdolaga le quedaba esperanza, esta se extinguió cuando Tesillo vio la roja, le puso los taches a Contreras sin ningún disimulo, como si ya se quisiera devolver para Medellín: solo le faltó gritar: ¡sí, soy culpable! En la segunda parte, Nacional aún tenía que atravesar otros infiernos, porque en solo 5 minutos, a Campuzano también le dio el afán y se fue expulsado. Y luego, Mateo García metió un golazo de cabeza. Nacional, con 9 jugadores, prefirió resguardarse para evitar una humillación peor, pero no la pudo evitar. Leo Castro se encargó de poner el tercero y Millonarios logra su segunda victoria seguida contra Nacional, para gritarle que es su papá. Fue tal el baile azul, que no fue raro que alguien en la tribuna recordara que a ese equipo alguna vez le llamaron el Ballet. Este Millos no será tanto, pero cuando quiere, danza.
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