Turismo en Chile
Entusiasmado por algunas cartas de los lectores de este diario, decidí recorrer el sur de Chile en auto
Entusiasmado por algunas cartas de los lectores de este diario, decidí recorrer el sur de Chile en auto. Y mi conclusión es similar a la de los corresponsales: este es un país de una belleza sublime. Pero ofrece también algunas insólitas sorpresas.
Partimos de Santiago con mi mujer, donde experimentamos el primer síntoma turístico que habría de repetirse en muchas ciudades y pueblos. Tratamos de irnos por General Velásquez para eludir los tacos de la otra opción y seguimos al pie de la letra la señalización. Así fue como terminamos en unas callecitas pequeñas llenas de semáforos. Después de dar algunas vueltas en U, logramos tomar nuestro expedito camino. Y cada vez que nos salimos de la carretera principal se repetía la experiencia y solo recurriendo a algún lugareño, si lo encontrábamos, lográbamos volver a ella.
Lo más corriente eran señales inteligibles solo para conocedores. Queríamos seguir al sur, pero nos encontrábamos con un pequeño letrerito que decía, "A Los Ángeles", con una flecha. Le preguntaba entonces a mi mujer, copiloto, "¿eso queda para el sur o para el norte de donde estamos reemergiendo?". Pero es un hecho conocido que las mujeres no se llevan bien con los mapas y, por supuesto, no tenía idea para dónde quedaba la ciudad más cercana. Igual que yo.
Y así seguimos perdiéndonos más a menudo de lo aconsejable, pero sin perder la paciencia disfrutamos de las bellezas de Chile. Son todas ellas, me pareció, bellezas naturales a las cuales la mano del hombre no ha hecho aportes significativos. Solo ha puesto algunos letreros para desorientar al más vivo.