El mito de las empresas ‘data-driven’
Ana Carolina Murillo C
Ana Carolina Murillo C.
En los últimos años se volvió casi obligatorio que las empresas digan que toman decisiones "basadas en datos". El término ‘data-driven’ se convirtió en un sello de modernidad corporativa. Sin embargo, en muchas organizaciones la realidad es mucho menos sofisticada: abundan los dashboards, pero escasea el pensamiento analítico. Colombia vive hoy una paradoja silenciosa. Nunca habíamos tenido tanta información disponible, pero pocas empresas logran convertir esa data en decisiones estratégicas reales. El problema no es tecnológico. Es cultural. Muchas organizaciones han invertido en herramientas de analítica, plataformas de visualización y sistemas de reportes. Pero lo que reciben los directivos con frecuencia no es análisis, sino presentaciones llenas de gráficos poco contexto y poca interpretación estratégica. El resultado es una ilusión peligrosa: creer que tener muchos datos equivale a entender lo que está pasando. El problema tampoco es exclusivo de Colombia. Un estudio global de New Vantage Partners y Wavestone reveló que, aunque más del 90% de las empresas invierte en datos y analítica, solo el 24% considera que realmente ha logrado convertirse en una organización ‘data-driven’. Parte del problema es una confusión frecuente: no es lo mismo operar herramientas que analizar datos. Hoy muchas empresas tienen personas que dominan Excel, Power BI o Tableau. Pero pocas cuentan con profesionales capaces de formular preguntas estratégicas, construir hipótesis y convertir números en decisiones de negocio. Un operador de datos muestra gráficos. Un analista explica lo que esos gráficos significan para el negocio. En medio de esta brecha aparece otro atajo peligroso: creer que subir una base de datos a una herramienta de inteligencia artificial resolverá el problema. Pasar un Excel por ChatGPT no reemplaza el pensamiento crítico. La inteligencia artificial puede acelerar el análisis y encontrar patrones. Pero la interpretación estratégica sigue siendo profundamente humana: entender el contexto, el mercado, los clientes y las decisiones que realmente importan. Las empresas verdaderamente orientadas por datos no son las que tienen más dashboards. Son las que hacen mejores preguntas. Por eso hay dos cambios urgentes. Primero, formar analistas que conecten datos con negocio, no solo operadores de herramientas. Y dos, usar la inteligencia artificial como copiloto del pensamiento estratégico, no como sustituto. En un mundo donde la información crece de manera exponencial, la ventaja competitiva no será tener más datos que los demás. Será entenderlos mejor que los demás.
anita@lanerddelfuturo.com La Nerd del Futuro.