Martes, 24 de Marzo de 2026

A 200 años del escándalo financiero que remeció Londres

ChileEl Mercurio, Chile 23 de marzo de 2026

El escocés Gregor MacGregor fue acusado de inventar un país para vender bonos soberanos. Sin embargo, la historia es mucho más complicada. En 1826 fue absuelto de fraude en Francia.

La venta de bonos soberanos de un país de Centroamérica fue uno de los primeros escándalos financieros que remecieron Londres, en el siglo XIX. En el centro de la polémica estaba el Reino de Poyais, un país que supuestamente no existía, la euforia por adquirir deuda de los nacientes países de Latinoamérica y el escocés Gregor MacGregor, que fue acusado de fraude.
Sin embargo, a 200 años de que el explorador fuera absuelto de los cargos de fraude en su contra en Francia, en 1826, el historiador económico Damian Clavel explica cómo se gestó el escándalo.
"A principios de la década de 1820, Londres se encontraba inmersa en una euforia especulativa por los bonos soberanos latinoamericanos. Colombia, Chile y Perú emitían préstamos en la Bolsa de Londres simultáneamente, y ninguno de ellos contaba con el reconocimiento oficial del gobierno británico. El mercado aún no había implementado mecanismos para verificar la existencia de un Estado soberano. Lo que importaba era si sus bonos encontrarían compradores. En ese contexto, Poyais encajaba a la perfección", cuenta el académico de la Universidad de Zúrich, que estuvo en Chile la semana pasada.
La mayor sorpresa del escándalo es que Poyais no era un invento. "Se trataba de un territorio real en la costa caribeña de Centroamérica, otorgado a MacGregor en 1820 por el rey de la Nación Misquita, Jorge Federico", indica. La Nación Misquita se ubicaba en el noreste de Nicaragua y el este de Honduras. "MacGregor era, en esencia, agente (del rey), encargado de captar capital en Londres para un auténtico proyecto de construcción estatal", asegura Clavel.
La caída de Poyais
Casi 200 colonos llegaron de Escocia e Inglaterra para establecer Poyais. Pero por una falta de preparación el asentamiento no funcionó. "Los supervivientes fueron evacuados por barcos pertenecientes a Marshall Bennett, el comerciante de caoba más poderoso de la Honduras Británica. Bennett se presentó ante Londres como un rescatador humanitario y acusó a MacGregor de haber creado un país inexistente, y Londres le creyó", asegura.
Sin embargo, Bennett tenía otro motivo para destruir a Poyais. "Una colonia extranjera en funcionamiento en Misquita habría roto su monopolio sobre los recursos madereros, un comercio muy lucrativo en el mundo atlántico", dice Clavel. "Confiscó toda la carga enviada desde Londres para construir la colonia, con fondos obtenidos mediante la deuda soberana de Poyais. El dinero de los inversores no se perdió en un país fallido. Estaba guardado en un almacén en Belice", señala.
La reacción inmediata causó que los bonos de Poyais se desplomaran. "Pero las consecuencias a largo plazo fueron más allá, afectando la propia estructura de las finanzas internacionales", asegura.
A finales de 1823, el Comité del Mercado de Valores Extranjero, el foro especializado de Londres donde se negociaban los bonos latinoamericanos, modificó sus normas para exigir que todos los nuevos valores extranjeros recibieran su aprobación explícita antes de cotizar. "De hecho, se convirtió en el árbitro de qué entidades políticas calificaban como prestatarios soberanos legítimos. Fue una interesante maniobra para acaparar poder institucional: un comité de mercado privado decidiendo qué países se consideraban países", señala Clavel.
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