Lunes, 23 de Marzo de 2026

"Recomiendo a las personas buscar actividades que les hagan sentido hoy"

ChileEl Mercurio, Chile 23 de marzo de 2026

Tras dejar de presidir el directorio de la Corporación Cultural Semanas Musicales de Frutillar, ha vuelto a encargarse de la extensión de este evento. Desde hace casi 20 años, lidera una cooperativa de productores de miel. Son actividades que, además de sus hijos y nietos, le dan alegría y energizan su vida.

E n noviembre de 2025, Harriet Eeles Norton fue distinguida entre los "100 Líderes Mayores", por Conecta Mayor UC, "El Mercurio" y la Universidad Católica. En febrero del mismo año, recibió un homenaje en el concierto de clausura de las Semanas Musicales de Frutillar por su destacada participación en el directorio de esa Corporación, el cual presidió entre 2016 y 2024.
¿Cómo una inglesa, nacida en Bedford a fines de la Segunda Guerra Mundial, llega a Chile a mediados de los años 80 y se convierte en líder de una de las actividades artísticas más importantes del sur del país y también en el motor de una cooperativa de productores de miel?
"Es un camino largo", sonríe Harriet Eeles (81) al comenzar su relato, desde su casa en Frutillar, en lo alto de un cerro y con vistas al lago Llanquihue y a los volcanes (Osorno, Tronador y Puntiagudo), donde vive desde 2014, tras vender el campo al que llegó a Chile en 1986, junto a su marido, el agrónomo chileno Sergio Vega, quien falleció en 2023.
Harriet relata que de niña vivió en distintos lugares, debido al trabajo de su padre como miembro de la Fuerza Aérea inglesa. Cuando tenía siete años, llegó con su familia a vivir a Francia, en las afueras de París. El conocer tan temprano otra lengua y otra cultura la llevó a querer viajar y descubrir otros territorios. Así, después de terminar el colegio en Inglaterra, prefirió estudiar idiomas en vez de entrar a la universidad. Fue primero a Suiza a perfeccionar su francés y después a Italia.
Volvió a Inglaterra y trabajó un par de años en traducciones, pero regresó a Roma porque se había enamorado de un pintor italiano. Allí encontró un trabajo administrativo en la FAO (Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura).
"En un momento, con mi pareja estábamos mal y sentimos que necesitábamos un cambio. Postulé a un puesto de secretaria para un proyecto de la FAO en Afganistán. Vivimos allá entre enero de 1974 y agosto de 1976. Conocer ese país por dentro fue increíble. No mejoró la situación de pareja, pero fue una gran experiencia".
Tras separarse del pintor, en 1978 partió a trabajar en un proyecto de la FAO en Mozambique. Hacía tres años que esa nación había logrado su independencia de Portugal. "Era un país en el que había que hacerlo todo. Cualquier persona que supiera leer y escribir era de utilidad en ese momento allí". Ella llegó allá por intermedio del director del proyecto forestal de la FAO en ese país, el chileno Jaime Tohá.
"En ese tiempo había como 200 familias chilenas en Mozambique. Jaime Tohá había conseguido que muchos chilenos exiliados en Europa se fueran a trabajar allá. La posibilidad de ir a ejercer tu profesión a un país nuevo era fantástica", relata Harriet.
En ese grupo de chilenos, conoció a su marido, Sergio Vega Salinas, quien trabajaba en el Ministerio de Agricultura de Mozambique, en el departamento de producción de carnes. Estuvieron más de cinco años viviendo allí, donde nació su hijo Dorian, quien tiene tres nacionalidades: chilena, inglesa y mozambiqueña. Sergio, por su parte, tenía otros tres hijos de una relación anterior: Javier, Andrés y Jaime. Hoy, estos cuatro hijos les han dado 10 nietos.
Al cabo de un tiempo, la situación política y social en Mozambique se volvió complicada. Y tras un intento de instalarse en Benín, al Oeste de África, tomaron la decisión de venirse a Chile. Harriet había venido de visita en 1981 y le había encantado este país. En 1986, se compraron un campo a 30 kilómetros de Frutillar y se establecieron allí.
"Estoy cumpliendo 40 años en Frutillar", dice. "Vinimos a instalarnos en una casa antigua, de estilo alemán, enorme y en bastante mal estado, pero muy hermosa. Estuvimos 27 años en esa casa, hasta que en 2014 vendimos ese campo".
En 1986, el plan de los Vega Eeles era tener vacas y producir carne y leche. Para ello, había que invertir bastante, así que, durante el primer tiempo, Harriet hizo un reemplazo en la sede de la FAO en Santiago. Al año siguiente, hubo una vacante en la misma organización, a la que le pidieron postular. "Fue una decisión difícil. Yo no había venido a Chile para seguir trabajando en la FAO. Pero la situación económica nos convenció de que sería bueno contar con ese sueldo por un par de años, hasta consolidarnos en el campo".
Esos dos años se convirtieron en cinco. Dorian, el hijo menor, entró a estudiar a la Alianza Francesa, en Santiago, y todos los viernes partía en bus junto a Harriet a pasar el fin de semana en el campo, donde estaba Sergio. Hasta que llegó el día en que pudieron radicarse allá.
El tiempo en que Harriet hizo el reemplazo en la FAO en Santiago, aprovecho de tomar un curso sobre un tema que le apasiona: la apicultura. Y en cuanto pudo, instaló sus primeras colmenas en el campo.
-¿Por qué le interesaron las abejas?
"Me gustan las abejas porque tienen un rol vital para nuestro ecosistema. No solamente en la producción de alimentos a través de la polinización, sino también en la conservación de la biodiversidad. Y son una enseñanza increíble de cómo vivir en comunidad".
Hoy, Harriet tiene 22 colmenas y es la fundadora y gerenta de la cooperativa Mieles del Sur, que reúne a 10 productores de miel de las regiones de Los Lagos y Los Ríos, y que cuenta con la acreditación para exportar a Estados Unidos.
Los Vega Eeles tuvieron contacto con las Semanas Musicales desde su llegada a Frutillar. "Todos los veranos íbamos con los hijos a los conciertos que se hacían en el gimnasio", relata Harriet. "Me pareció maravilloso tener un festival de música clásica de este nivel en este pueblo tan chiquito. Reencontrarme aquí con esta música fue muy lindo".
Harriet cuenta que va a cumplir 30 años en el directorio de la Corporación Cultural Semanas Musicales de Frutillar. En sus comienzos en ese cargo, se dedicó el área de extensión, que son los conciertos que se hacen en pueblos y localidades cercanos, en forma paralela a los conciertos oficiales.
-¿Por qué desde el comienzo le pareció tan importante el área de extensión?
"La gente que no conoce las Semanas Musicales piensa que es un evento para una elite. Y no es así. La idea es que todos tengan acceso a lo que estamos haciendo. Y también formar públicos nuevos: que los niños tengan la oportunidad de asistir a un concierto. Y que los mismos músicos que vienen a tocar al Teatro del Lago puedan tener encuentros con los músicos locales y hacer clases de formación musical o perfeccionamiento".
-Presidió el directorio de la Corporación desde 2016 a 2024. En ese lapso, Frutillar pasó a integrar la red de Unesco de Ciudades Creativas de la Música, ¿qué significa esto?
"Esta red integra ciudades donde la música tiene un rol en el desarrollo socioeconómico. A través de esto hemos descubierto mucho talento local y muchas expresiones artísticas que no estaban tan visibles: pintores, diseñadores; cultores de música latina, jazz, folclore y otras formas más modernas. Es importante no cerrarnos en los grandes clásicos e incorporar también música contemporánea y a compositores emergentes".
-La vemos muy abierta al futuro, a lo nuevo, no parece apegada a la nostalgia de un pasado que algunos añoran.
"Hay que aprender y nunca olvidar el pasado. Pero cada generación vive una realidad distinta. Hay que aceptar y ver cómo aprovechar todo lo que es nuevo, la innovación. En mi otra actividad, la apicultura, la única manera de mantenerse vigente es innovando, estando abierto a los cambios. No hay que tener miedo de los cambios".
-¿A las personas de su generación les hace falta un poco más de esta apertura?
"A cada uno le ha tocado vivir experiencias de vida diferentes. Sin ser músico, a mí me ha tocado participar en Semanas Musicales desde hace tanto tiempo, y también estar en una cooperativa pequeña (Mieles del Sur), tratando de sacarla adelante con muchas dificultades. Y uno intenta sacar el máximo provecho de lo que hace. Yo continúo haciendo las cosas que me gustan y que me interesan, igual que hace 20 años atrás".
-¿La sociedad chilena está abierta a que las personas mayores sigan aportando en sus respectivos rubros y especialidades?
"Con iniciativas como esta (100 Líderes Mayores), dirigida a los adultos mayores, hay apoyo. Pero el problema es que, pasados los 50 años, hay pocas oportunidades de trabajo para las personas. Las empresas y los servicios buscan profesionales jóvenes".
-La edad no ha sido un impedimento para usted en las actividades que lidera. ¿Cuál es la actitud recomendable para seguir activo?
"Recomiendo estar siempre buscando las cosas que te interese vivir. No tengo mucha paciencia con las personas que viven esperando que llegue el fin de semana, que lleguen las vacaciones o que llegue la jubilación, porque eso significa que lo que están haciendo no es una parte vital de su vida. Recomiendo a las personas buscar actividades que les hagan sentido hoy".
-Usted las ha encontrado en la apicultura y las Semanas Musicales.
"Sí, me dan mucha alegría de vivir. Soy muy afortunada, porque tuve un compañero de vida maravilloso, que me apoyaba en todo. Pero también depende de uno, de salir a buscar lo que te interesa y lo que te llena".
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