Bonos y créditos de carbono: claves para entender su papel climático
A medida que las empresas fortalecen sus estrategias de sostenibilidad y los países avanzan en compromisos climáticos, los mecanismos de mercado para reducir emisiones de gases de efecto invernadero ganan protagonismo
A medida que las empresas fortalecen sus estrategias de sostenibilidad y los países avanzan en compromisos climáticos, los mecanismos de mercado para reducir emisiones de gases de efecto invernadero ganan protagonismo. Entre ellos, los bonos y los créditos de carbono se han convertido en herramientas centrales para canalizar inversiones y compensar huellas de carbono. Sin embargo, aunque suelen mencionarse como equivalentes, cumplen funciones distintas dentro de la transición hacia economías bajas en carbono. Guillermo Cajamarca, chief business officer de Bia Energy, explica que se trata de instrumentos con propósitos diferentes. "Los créditos de carbono son unidades que representan la reducción, absorción o evitación de una tonelada de dióxido de carbono (CO2) o su equivalente en otros gases de efecto invernadero. Se usan para compensar emisiones como parte de estrategias empresariales de impacto climático". En contraste, señala que los bonos verdes operan en el ámbito financiero. "Los bonos verdes son instrumentos financieros: deuda emitida para financiar proyectos con beneficios ambientales. No equivalen directamente a una tonelada de CO2 reducida, sino a la financiación de iniciativas con impacto ambiental positivo". Para Cajamarca, entender esta diferencia es fundamental para que las empresas estructuren estrategias creíbles. "Esta distinción es crítica para la credibilidad de cualquier estrategia de sostenibilidad corporativa", afirma. Desde el ámbito jurídico y regulatorio, la diferenciación también es relevante. María Aponte, senior counsel de Holland & Knight, explica que los créditos representan resultados concretos de mitigación. "Los créditos de carbono representan una tonelada de CO2 reducida o removida mediante una iniciativa de mitigación en Colombia registrada en el Registro Nacional de Reducción de las Emisiones y Remociones de Gases de Efecto Invernadero (Renare) del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible", señala. En la práctica, estos instrumentos pueden comercializarse en mercados de carbono y ser utilizados por empresas para compensar emisiones o cumplir metas ambientales. "Los créditos de carbono sirven para compensar emisiones, cumplir metas ambientales y pueden ser comercializados en mercados de carbono", agrega. Los bonos de carbono, en cambio, funcionan como vehículos financieros que agrupan o representan estos créditos. "Un bono de carbono puede representar uno o varios créditos de carbono", precisa Aponte. Proyectos habilitados En Colombia, diversos tipos de iniciativas pueden generar créditos de carbono si cumplen metodologías técnicas y procesos de certificación. Cajamarca señala que el país tiene ventajas por su riqueza natural y su potencial energético. Entre los proyectos que pueden generar créditos menciona "conservación y restauración de ecosistemas forestales, energías renovables como solar o eólica, programas de eficiencia energética, gestión de residuos y captura de metano". Estas iniciativas, explica, "deben cumplir metodologías técnicas rigurosas, adicionalidad y verificación independiente para que los créditos sean confiables".