Jueves, 26 de Marzo de 2026

Trinche, el standapero viral en redes y Luzu TV vuelve a Montevideo: "Hay gente que cree que soy uruguayo"

UruguayEl País, Uruguay 26 de marzo de 2026

El comediante argentino Martín Dardik, más conocido como Trinche, se presenta este viernes en Sala Camacuá con "Probando gambetas", un espectáculo de humor donde cada función es distinta.

Comenzó a estudiar stand up a los 15 años, pero el oficio lo venía practicando desde antes: en su casa, repitiendo chistes. Nacido y criado en Palermo, sus hermanos mayores le grababan Videomatch para que lo viera al volver del colegio, y a la noche hacía su propia versión frente a ellos. Hoy, con 28 años, es un referente de la comedia del Río de la Plata.

Desde que terminó el curso de stand up, subir a un escenario se convirtió en su forma de crecer y adquirir oficio. Hizo una pasantía en diario Olé y fue gracias a los videos en TikTok que hizo durante la pandemia que su nombre comenzó a ser reconocido. En los últimos años, Martín Dardik, más conocido como Trinche apodo que surgió cuando su sobrina intentaba decirle "Tincho", se convirtió en un referente de la comedia joven argentina y en una cara habitual del circuito montevideano. Tanto, que más de uno lo confunde con uruguayo.


Tímido e inseguro por naturaleza, vivió un crecimiento acelerado entre videos virales, salas de stand up y su desembarco en Luzu TV, donde su programa, Antes que nadie, ya transita su quinto ciclo.

En charla con El País, El Trinche habla de su carrera, el público uruguayo y su regreso a Sala Camacuá con Probando gambetas, un show de stand up atravesado por la improvisación y la interacción con el público. La primera función, este viernes a las 21.00, ya está agotada; quedan entradas por Redtickets para la segunda, a las 23.00.


¿Alguien te dice Martín o ya sos directamente "Trinche"?
Yo veo que las personas usan "Martín" como primer acercamiento y después entran en "Trinche".

En estos años pegaste un crecimiento fuerte, sobre todo con Luzu. ¿Cómo lo vivís?
Fue bastante vertiginoso. Ahora arrancamos el quinto año. El streaming irrumpió muy fuerte y en mi caso se dio en paralelo con mi carrera en el stand up, así que todo fue medio de la mano.

¿Qué pasa cuando alguien que te escucha todos los días en streaming va a verte al teatro?
En términos artísticos, no tuve que llevar nada de las redes al teatro porque vengo del stand-up desde antes de que explotaran. Lo que sí cambió es el público: hay gente que viene porque le gusta verme en vivo, y otra que me escucha todos los días en el streaming y después quiere verme en teatro. Ahí se genera algo particular: como me escuchan dos horas por día, sienten cercanía. A veces conocen partes mías que ni amigos míos conocen. Porque después de cinco años al aire, terminás deschavando más de lo que pensabas.

Venís con Probando gambetas, cuyo título sugiere prueba y error. ¿De qué va el show?
Es que el show tiene mucha espontaneidad. La idea es romper con la estructura rígida. Yo soy bastante fan de la estructura, pero acá busco que haya espacio para probar cosas: material nuevo, cosas que pasaron ese mismo día, interacción con el público. La analogía con la gambeta tiene que ver con eso: la sorpresa, salir de un lugar incómodo, generar algo inesperado. Como en el fútbol.

O sea que cada función puede ser distinta.
Sí, totalmente. Podés venir un día y ver cosas que al otro no están. Capaz lo que más te gustó una vez, otro día no lo hago porque no tengo ganas o porque probé otra cosa. Esa variación es parte del show.

Pero para moverte así necesitás mucha espalda arriba del escenario.
Sí, eso es práctica. Es oficio. Arranqué en 2013, así que ya son más de 10 años. Eso te da herramientas para improvisar, para manejar situaciones, para estar disponible en el escenario.

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Sos de una generación bisagra: naciste sin redes pero creciste con ellas. ¿Cómo te marcó eso?
Soy del 97, de los últimos que vivieron una infancia sin tanta pantalla. Creo que tuvimos lo mejor de los dos mundos. El boom de internet nos agarró más grandes. Hoy debe ser mucho más difícil ser adolescente con esta hiperconectividad. Si yo me distraía con jueguitos en Facebook, no me imagino tener todo eso en el bolsillo todo el tiempo.

¿Y en el humor? Además de Videomatch, ¿qué te formó?
Mucho observar, mucho de mis hermanos mayores. Eso influye un montón, porque aprendés cosas antes que tus pares. Y también todo ese humor más "casero", de hacer reír en familia.

https://www.youtube.com/watch?v=OmlDGocDWDU
Tenés una relación fuerte con Montevideo: venís seguido y agotás funciones. ¿Qué te pasa con este público?
Es increíble. Hay hasta un "efecto Mandela" donde algunos piensan que soy uruguayo. Me han preguntado si nací ahí. La verdad es que siempre me reciben con mucho cariño, se ríen mucho, se quedan a saludar, a sacarse fotos. Es una relación de varios años que no deja de sorprenderme.

¿Recordás la primera vez que viniste?
Sí, abril de 2022. Ni siquiera había arrancado el programa en Luzu todavía, y la gente ya me tiraba buena onda por algo que ni había empezado. Ahí dije: "acá pasa algo".

En tus shows hay mucha interacción. ¿Qué es lo más insólito que te tocó vivir con el público?
Pasan cosas muy locas. La gente tiene historias increíbles y yo soy muy chismoso, entonces pregunto y pregunto. He escuchado de todo: desde relaciones ocultas bastante inverosímiles hasta historias de gente que salvó vidas. Es un universo totalmente variado.

Venís por primera vez con Probando gambetas a Montevideo y ya agotaste la primera función.
Estoy muy conmovido. El público uruguayo banca mucho el stand-up.


Este show además tiene dirección de Pablo Fábregas. ¿Qué te aporta eso?
Muchísimo. Tener alguien que te dirija te permite entender qué pasó en escena. A veces hacés cosas que funcionan pero no sabés por qué. Con Pablo trabajamos mucho el "cómo": lo gestual, el ritmo, la forma de decir. Filmamos funciones, las vemos juntos, analizamos. Es como un DT que revisa jugadas con su jugador. Y eso te hace crecer un montón.

Desde el inicio tu carrera tuvo algo de fenómeno: hacías un anuncio y agotabas funciones sin tener un show consolidado. ¿Cómo lo explicás hoy?
Creo que fue una mezcla de cosas: la salida de la pandemia, TikTok, el contexto. Yo tenía 23 años y era de los pocos perfiles jóvenes en ese momento. Después eso hay que sostenerlo, obviamente, pero el arranque fue bastante explosivo.

¿Te sigue pasando lo del síndrome del impostor?
Sí, un poco sí. Está trabajado, pero sigue apareciendo. Igual, más que eso, lo que me quedó es el agradecimiento. Fueron muchos años metiéndole, sobre todo entre los 15 y los 23. Entonces hoy, cada función que termino, salgo y agradezco. Porque, más allá de todo, todavía me cuesta creer que esto que me pasa sea real.
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