plan . Analistas coinciden en que Irán plantea sus condiciones desde una posición de ventaja estratégica, aprovechando su capacidad de presión sobre el mercado energético y los tiempos políticos de Trump, pero advierten que se reducen las posibilidades de un acuerdo inmediato.
Irán ha definido un paquete de condiciones para negociar con EE.UU. el fin de la guerra. Según reportes de la prensa estadounidense, Teherán combina demandas de seguridad, económicas y de control estratégico en el Medio Oriente. Por su parte, Donald Trump también envió su plan de 15 puntos que estaría centrado en el desarme nuclear y misilístico y el control regional, algo que fue rechazado por la república islámica.
Estas son las seis exigencias principales de Irán para aceptar negociaciones de alto el fuego con EE.UU.:
-Garantías de que EE.UU. no retomará ataques militares en su contra.
-Cierre de todas las bases militares de EE.UU. en el Golfo y la retirada completa de la presencia militar estadounidense en la región.
-Pago de reparaciones por los ataques sufridos.
-Levantamiento total de las sanciones económicas impuestas por Washington.
-Nuevo control del estrecho de Ormuz con cobro de tarifas.
-No negociar ni limitar su programa de misiles balísticos.
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?Una posición estratégica?
El analista internacional Carlos Novoa sostuvo que el desarrollo del conflicto está condicionado por factores políticos, económicos y de tiempo que limitan la capacidad real de Washington para imponer una derrota total, y agregó que Irán se ha posicionado estratégicamente en puntos sensibles del conflicto.
Por un lado, advierte que Teherán tiene capacidad para influir en el control del tránsito en el estrecho de Ormuz. Por otro lado, señala que el reciente ataque iraní contra una planta de gas en Qatar evidencia las limitaciones de una respuesta simétrica por parte de Washington.
Para Novoa, Trump ?está obligado a negociar porque no tiene tiempo?, sostiene, aludiendo al calendario electoral en EE.UU. y al riesgo de perder respaldo político en las elecciones de noviembre, además del impacto económico global que podría intensificarse si la guerra se prolonga.
Por su parte, para el analista internacional Francisco Belaunde, las exigencias de Irán reflejan una posición de fuerza estratégica. A su juicio, Teherán es consciente de la ventaja que le otorga su capacidad de afectar el flujo energético global, así como del impacto que esto puede tener en la economía internacional y en la política interna de EE.UU.
Respecto a un posible acuerdo inmediato, dijo que el margen para una resolución rápida es reducido, por la distancia entre las posiciones de ambas partes y por factores externos como la postura de Israel, el envío de tropas estadounidenses a la región y la desconfianza de Irán sobre un proceso de negociación.<FFFC>