La tecnología permitió una comunión virtual de Chile y Cerati
El espectáculo "Soda Stereo Ecos" arrancó anoche en el Movistar Arena comulgando entre el asombro por la recreación "holográfica" del cantante y un cancionero que se sigue coreando fuerte.
Ya no había sorpresas en lo que iba a presentar este nuevo -comillas- retorno de Soda Stereo con esta gira bajo el título de "Ecos", un espectáculo que es un concierto con las características de un show en vivo, con Zeta Bosio y Charly Alberti tocando en el escenario, más las pistas de Gustavo Cerati en guitarra y voz, esto con el gran aditivo tecnológico de tener a la figura del músico representada ahí, frente al público, en una proyección que pareciera un holograma, aunque técnicamente no lo sea.
Una descripción así, que en pleno siglo XXI y en la era de la inteligencia artificial dejó hace rato de sonar a ciencia ficción, no resta, en todo caso, pese a estar todos ya advertidos. El componente del asombro en las caras de los fans, en la primera de las cinco funciones que se realizarán en el Movistar Arena. Al tercer tema cae un telón que dejaba entrever la silueta del trío, para revelar completamente a este Cerati virtual en "Nada personal", canción con una letra que ahora resuena como una gran ironía.
"Busco calor en esa imagen de video", una línea que muchos corean, mientras otros miran todavía algo incrédulos sin saber cómo reaccionar a lo que se proyecta en el escenario. Antes habían pasado "Ecos" y un éxito como "Juegos de seducción", que también tiene una letra que podría servir para describir el ánimo con el que pareciera haber entrado la mayoría del público al recinto, "la imaginación esta noche todo lo puede", entregados a este viaje musical, diferente.
Mirando al escenario, la postal de ver otra vez al trío, por momentos, está bien lograda. Una representación que se amplifica en las pantallas con los acercamientos a la figura virtual de Cerati, propuesta visual que aceptando la dinámica, a ratos es convincente al estar envuelta por el sonido en directo. Ahí, sobre todo las baquetas de Alberti, por un lado, le dan el componente de realidad a un espectáculo que se promocionó siempre como un show en vivo, sin el tono de homenaje al líder fallecido en 2014.
En los comunicados se utilizaba como idea fuerza que "Soda= Vanguardia" y la apuesta funciona. En 2012, en Coachella, Snoop Dogg fue pionero al sorprender en un show de festival, interactuando con un holograma del fallecido Tupac Shakur. El resultado en ese momento causó impacto, pero mirado con los ojos de hoy, es como recordar una vieja consola de videojuegos. La tecnología evoluciona rápido y lo que tiene a favor este espectáculo, es que busca ecualizar la nostalgia por un imposible, con el repaso en vivo de un cancionero de éxitos que sigue capturando al público.
De hecho, en la cancha, hay muchos adolescentes que todavía no nacían cuando el grupo dio su última gira. El ambiente es familiar y el ánimo se mantiene alto en emoción. Desde el público hay múltiples piropos femeninos al cantante, y se corea el nombre de la banda, "!Soda¡, !Soda¡".
Y también, como en todo concierto, son muchos los que apuntan al escenario con sus celulares, pese a que se había solicitado en la previa no usarlos, porque el brillo de las pantallas podía afectar la presentación.
En el repertorio pasan más éxitos como "Ella usó mi cabeza como un revólver", "En la ciudad de la furia", "Persiana americana" y "Sobredosis de TV", con otros menos populares como "Toma la ruta". La gente vive el show , a ratos saltando, como cualquier comunión de un espectáculo en vivo, pese a que en este, por sus características, no haya margen para una salida de libreto en el escenario, lo que es un golpe de realidad y , además, de frialdad, por momentos en su desarrollo.
De hecho, el bajista y el baterista prácticamente no interactúan, más allá de algún gesto a los asistentes. Quizás tampoco hizo falta discursear algo en esta dinámica que invita a sumergirse en esta fantasía, donde es el Cerati virtual quien hasta saluda, con un "hola preciosuras", que se oyó antes del segundo tema.
Hacia el final llegan "Primavera 0", "Prófugos" y "De música ligera", con la que se despiden, con Zeta Bosio y Charly Alberti trasladándose hasta el final de la cancha, para subirse arriba de unos montículos a interpretar entre el calor de la gente uno de los mayores himnos del grupo.
Todavía quedan otras cuatro presentaciones hasta el domingo y mañana, habrá función doble.