Valle del Encanto: 3.500 años de historia humana grabados en piedra
Piedras tacitas, pinturas rupestres y petroglifos son parte del paisaje en Valle del Encanto, a poco más de media hora de Ovalle
Piedras tacitas, pinturas rupestres y petroglifos son parte del paisaje en Valle del Encanto, a poco más de media hora de Ovalle. El lugar concentra buena parte de la historia prehispánica de la Región de Coquimbo.
Valle del Encanto es monumento histórico y abarca unas tres hectáreas que son administradas por la municipalidad de Ovalle. No solo sorprende por su belleza escénica, también porque en un mismo espacio se reconocen huellas de ocupaciones humanas que abarcan cerca de 3.500 años.
Andrés Troncoso, paleontólogo de la U. de Chile, y quien ha estudiado el sitio, explica que allí se pueden distinguir al menos tres grandes momentos: los primeros grupos de cazadores-recolectores del Arcaico Tardío, luego las ocupaciones de la cultura El Molle y, más tarde, la presencia diaguita.
Los grupos más antiguos que habitaron la zona lo hicieron cerca del 2000 a.C. "Eran grupos de cazadores-recolectores que se reunían en este lugar con otras bandas. Probablemente, porque en este lugar corre un estero constantemente, incluso en los años más secos. El agua constante parece haber sido una de las claves del lugar", dice Troncoso.
De ese tiempo quedan herramientas líticas como puntas de flechas o cuchillos, restos de alimentos marinos (el mar queda a unos 20 km), huesos de camélidos y evidencias de entierros.
También pinturas rupestres, hoy muy degradadas, hechas principalmente con pigmentos rojos (hematista u óxido férrico). " No es casual que las primeras ocupaciones y el arte rupestre aparezcan asociados al agua".
Siglos después, entre el 100 y el 900 d.C., grupos del complejo El Molle volvieron a ocupar el valle. A diferencia de los anteriores, dejaron una marca distinta en la roca: petroglifos de surco profundo, con figuras humanas con sus cabezas con tocados (cabeza con tiaras) y otros motivos.
"Comienzan a aprovechar los recursos que deben ser abundante por la presencia del agua", aclara Troncoso.
Es por eso también que desde esa misma época son las piedras tacitas (bloques de piedra con cavidades en la parte superior): se han contado más de 100 bloques de piedra de este tipo y cerca de 500 oquedades (cavidades).
"Se ocuparon para moler semillas, no sabemos con exactitud cuáles, pero bien podrían haber sido semilla de algarrobo, por ejemplo. Hay piedras con 30 o 40 tacitas. Eso sugiere que esta era una actividad comunitaria y no individual", explica. De hecho, Troncoso sostiene que Valle del Encanto concentra más de la mitad de este tipo de evidencia registrada en la Región de Coquimbo.
El tercer momento corresponde a los diaguitas, entre aproximadamente 1000 y 1450 d.C. Su relación con el sitio fue distinta. "Los diaguitas no vivieron dentro de Valle del Encanto; lo usaron más bien como un espacio de tránsito y marcación", señala el arqueólogo. Sus petroglifos son más superficiales y se asocian a desplazamientos y rutas.
El sitio puede visitarse con facilidad. Cuenta con acceso expedito, senderos señalizados, estacionamiento y apoyo de guardaparques municipales de la comuna de Ovalle.
Muchos de los objetos encontrados en el lugar se encuentran en los Museos de La Serena y Limarí (ubicado en Ovalle), por lo que empezar por una visita a ellos es un buen punto de partida.
"En pocos sitios uno puede ver tan claramente cómo distintas sociedades, a lo largo de milenios, se vincularon de maneras distintas con un mismo paisaje", resume Troncoso.
A tener en cuenta
Cómo llegar : El lugar es de fácil acceso. Se encuentra a unos 25 kilómetros del centro de Ovalle y se puede acceder con cualquier tipo de vehículo.
Costo: El sitio es administrado por la Municipalidad de Ovalle. En el portón de acceso se paga $2.000 por auto y $1.000 por adulto.
Horario: de 9:00 a 17:30 horas, aunque la última entrada es a las 16:00 horas.
Qué llevar: Protección contra el sol, abundante agua y calzado con buen agarre.
Tour: Puede aprovechar de visitar el pueblo típico de Barraza y una viña que queda a pocos kilómetros del lugar.