El tricolor se impuso 3-2 ante Montevideo City Torque en el Estadio Charrúa, tiene puntaje perfecto con el nuevo entrenador y cortó una racha adversa de dos caídas al hilo en condición de visitante.
Nacional resolvió con jerarquía individual un partido que parecía esquivo, lo remontó ante Montevideo City Torque y se impuso 3-2 en el Charrúa, un escenario que no visitaba con su gente desde hace 18 años.
El local le dejó claro desde el comienzo que no le iba a resultar sencillo. De hecho, le ganó la primera batalla que fue la de la posesión. Y no tardó en lastimarlo. Esteban Obregón se proyectó por derecha, levantó un centro medido y Salomón Rodríguez marcó de cabeza el 1-0 parcial. Los Ciudadanos mantuvieron la intensidad y su "9" volvió a tener otra chance en sus pies, pero Ignacio Suárez se la negó y dio la primera señal del partido descomunal que terminó realizando.
El tricolor parecía asfixiado, no hilvanaba dos pases consecutivos y el rival aprovechaba para hacerle daño en velocidad.
La primera de peligro de la visita recién se dio a los 13' con un remate de Maxi Gómez.
Volvió a intentarlo con un tiro cruzado que levantó suspiros de su hinchada y después sacó a relucir todo su repertorio de artillero nato: primero con el gol de penal que debió repetir por haber tocado dos veces la pelota, y luego definiendo con precisión para marcar el 2-1 tras la asistencia de Gonzalo Carneiro. Ya desconcertado por haber perdido en tres minutos todo el dominio que había gestado en casi media hora, Montevideo City Torque debió replegarse y el Bolso llegó al tercero invirtiendo los roles. Gómez la peinó para Carneiro, como en sus inicios en Defensor, y el 20 celebró su primer gol en el año con reverencia al cielo. El arranque del complemento lo tuvo a Torque lastimando por derecha con el tándem Agüero-Obregón. Hasta que llegó el mano a mano de Rodríguez con Tomás Viera, la infracción del zaguero y el penal con el que el atacante puso el 2-3.
Desde ese momento hasta el final fue el arte de resistir para el tricolor, que tuvo en Suárez la gran explicación de la victoria por sus tres atajadas consecutivas en la agonía. Lejos de sentirse acorralado, Bava dio una muestra de pragmatismo: cuando no se pudo jugar y se sintió superado, reforzó zonas claves. De hecho, Carneiro pasó a jugar de volante por izquierda con la salida de Nicolás Lodeiro y ya sobre el cierre suplantó a una de las figuras por Agustín Rogel para formar una línea de cinco.
Nacional no fue superior desde el funcionamiento, pero supo adaptarse, cortó una racha adversa de dos caídas al hilo de visita y quedó a tres de la cima a la espera de que juegue Peñarol.