Los claroscuros de la norma Sub 21 después de once años de aplicación
Implementada a partir de la temporada 2015/2016, la exigencia genera debate infinito hasta hoy. Hubo ventas de futbolistas jóvenes a Europa, mientras un porcentaje no menor siguió su carrera en Segunda, Tercera e incluso se retiraron. "La regla sirve, pero es como un arreglo con alambre", dicen los expertos, que claman por un torneo de reservas.
El sábado 25 de julio de 2015 empezó a regir la obligatoriedad de incluir juveniles en las nóminas de los clubes chilenos en el torneo nacional, fijando la meta de completar el 50% de los minutos totales al final del certamen. En caso de incumplir, el castigo asomaba intimidante: multa de 500 UF y sanción de tres puntos.
En esa jornada inaugural, en tres partidos ocho jugadores juveniles tuvieron acción. Nicolás Orellana, por entonces en San Marcos, fue titular ese día. "Según yo, el 'Fantasma' (Marco Figueroa, el DT) no me pidió, fue más una cuestión del club que me llevó prestado de Colo Colo justamente para los minutos de la regla. En ese tiempo para uno chico no era fácil meterse en un plantel y menos jugar. Subía un juvenil o dos máximo por categoría al primer equipo, mientras hoy en los planteles hay hasta 12 juveniles. La norma me sirvió, jugué mucho, al principio yo tenía la incertidumbre si me ponían solo por el reglamento o porque lo merecía. Más de algún compañero te miraba raro como diciendo 'este cabro chico me va a quitar el puesto', pero una vez que se cumplió la cantidad de minutos seguí de titular, ahí tomé confianza", repasa el zurdo, que hoy se recupera de una lesión de ligamento cruzado en Audax.
Algunos consultados entienden que la desastrosa presentación de la selección en el Sudamericano Sub 20 de 2015 (Chile fue último en su grupo, despidiéndose con un 1-6 ante Uruguay) espoleó el nuevo articulado.
Hugo Tocalli, técnico de la juvenil nacional hace 11 años, se refiere a la utilidad de la norma: "Sirve si los chicos están preparados para debutar en Primera, eso quiere decir que hayan trabajado bien en su formación y solo les falte la experiencia, porque si no están preparados logras lo contrario, que los chicos se acobarden. En Chile siempre insistí en que debería haber equipos reservas y jugar de preliminar de la Primera, por ahí va", reseña el coach campeón del mundo.
Los especialistas estiman que el reglamento, con los años y para mejor, se fue ajustando. Hasta el 2019 la norma era para futbolistas Sub 20, lo que atentaba contra la continuidad de los jóvenes una vez que sobrepasaban la edad. "Hubo cabros que a los 21 años pasaron a ser exjugadores, ya no servían para los minutos y tampoco tenían nivel para pelear un puesto", simplifica un técnico.
"Pasaba mucho que al año siguiente de cumplir minutaje, el jugador se perdía", sintetiza Marcelo Rosas, director deportivo de la U. de Concepción que levantó información valiosa sobre las primeras siete temporadas de la regla (2015/2016 al torneo 2021), concluyendo que en dicho período 375 jugadores en la máxima categoría tuvieron minutos contables para el reglamento (110 actuaron menos de 90'), de los cuales un 46% se mantenía en Primera, 21% en el Ascenso, un 5% en el extranjero, mientras un 28% estaba en Segunda Profesional, Tercera o retirados.
En ese lapso, los jugadores con más participación fueron Tomás Alarcón (O'Higgins) y Javier Altamirano (Huachipato), ambos con cinco temporadas cumpliendo el volumen de minutos requerido.
"La regla es útil, porque de otra manera sería mucho menor la presencia de jóvenes en los primeros equipos. Diría que sirve, pero como un arreglo con alambre mientras no se logre un desarrollo real, donde el fútbol formativo debería llegar hasta una Sub 18 y después se pasara a un torneo de reservas. Tampoco le sirve a la selección Sub 20, porque hoy la norma permite jugar a los Sub 21", formula Rosas.
Jorge Guerrero, exdirector de desarrollo técnico de la ANFP, escaneó el impacto de la regla entre 2020 y 2023, cuando la normativa pasó a ser Sub 21, con un saldo feliz: cinco jugadores "paridos" bajo la norma fueron vendidos a Europa: Luis Rojas, Alarcón, Diego Valencia, Felipe Méndez y Marcelino Núñez. Más tarde se les sumarían dos íconos del estatuto: Darío Osorio y Damián Pizarro.
"El estudio demostró que cuando la norma paso de ser Sub 20 a Sub 21 los jugadores se quedaban jugando -en mayor porcentaje- en el fútbol profesional. Ahora que la quieren cambiar a Sub 19 me genera dudas de cuánto va a servir. Lo conversé con Eduardo Berizzo en su momento y lo que me decía tenía sentido: que las subvenciones son buenas, pero si se eternizan en el tiempo dejan de ser subvenciones; la gracia de esto es que los clubes entiendan que deben poner a los chicos porque les sirve y es negocio, como pasó en Paraguay y Venezuela, acá eso no ha pasado", refrenda Guerrero, hoy en Palestino.
"No veo utilidad en la norma, no le sirve a la selección, tampoco se respetó el espíritu cuando clubes pidieron chicos prestados a otros equipos para sumar minutos y te obliga a poner jugadores que no están preparados, es la realidad", dice Gustavo Huerta, técnico de Cobresal.
"En todos estos años, salvo (Cristopher) Mesías y el arquero (Alejandro) Santander, ninguno de los chicos se pudo sostener, incluso varios que cumplieron la norma terminaron prestados a equipo de Segunda y algunos ni ahí jugaron. Lo físico no es tanto, porque se puede trabajar, el gran déficit de los chicos es la comprensión del juego. Uno debe utilizar al jugador cuando está preparado, independiente de la edad. En mi carrera puse a (Erick) Pulgar creo que con 16 años en Antofagasta, también a (Marcos) Bolados; a (Eugenio) Mena en Wanderers cuando había tres laterales con mayor edad y un dirigente hasta me reclamó porque no jugaban los de más oficio", observa Huerta.
Otro entrenador de la plaza, con títulos en Primera, fustiga: "No entiendo cuál es el sentido de tener una obligatoriedad, si el proceso debe ser natural. Se pone el ejemplo de Marcelo Salas (en la Copa Chile 1994 los equipos debían iniciar con un Sub 20), pero le puedo dar muchos ejemplos de lo contrario".
"Adelantar procesos"
Fernando Vergara, jefe del área formativa de O'Higgins, mira en retrospectiva los 11 años de régimen: "El aprendizaje más grande es que en inferiores debemos trabajar para que nuestros jugadores estén preparados a los 17 o 18 años para Primera División, o para el contexto internacional que demanda la selección. Si aspiramos a formar un jugador de selección, la regla en algún momento no será necesaria. O'Higgins el año pasado entre torneo nacional y Copa Chile sumó casi 6 mil minutos con juveniles, y todos fueron alineados porque estaban preparados y debían jugar, no por la regla. El camino es ese: desde la formación entregar los argumentos para que no sea necesaria la regla y eso se logra adelantando los procesos: un chico de 14 o 15 años debe estar preparado para jugar la Sub 18, y uno de 16 listo para una Sub 20. Eso significa perder competitividad en series puntuales, pero el objetivo es otro".
A nivel de selección el reglamento no generó bonanza. Ente 2017 y 2025, la Roja disputó cuatro sudamericanos Sub 20 y jamás logró el boleto mundialista respectivo.
"Lo ideal es que los DT pusieran a los juveniles por convicción, pero la realidad es otra: van seis fechas de la Liga y ya han sacado a cuatro técnicos, es hasta lógico que se vayan a la segura y apuesten por los grandes", medita Guerrero.
El esqueleto de la selección chilena absoluta que está hoy en Oceanía ofrece un aliado potente a la política del Sub 21, porque gran parte del contingente que está en Auckland se forjó bajo la ordenanza: Thomas Gillier, Iván Román, Gabriel Suazo, Diego Ulloa, Ignacio Saavedra, Felipe Ogaz, Vicente Pizarro, Altamirano, Osorio, Maximiliano Gutiérrez, Gonzalo Tapia, Alexander Aravena, Lucas Cepeda y Benjamín Chandía (Sebastián Mella, Felipe Faúndez, Ian Garguez siguen siendo Sub 21).