Ubicaciones
El partido de Chile contra Cabo Verde, al fin y al cabo, sirvió para ubicarse
El partido de Chile contra Cabo Verde, al fin y al cabo, sirvió para ubicarse.
Ubicarse mejor en el mundo.
No sirvió para conocer la historia, costumbres y cultura del país africano -eso sería como mucho-, pero sí para precisar con exactitud la ubicación, en este caso insular, o sea un grupo de islas en el océano Atlántico, alguna vez dominadas por Portugal cuando era imperio.
El país con medio millón de habitantes, que se levanta sobre un archipiélago volcánico de diez islas, es primera vez que asiste a un Mundial de Fútbol, y la razón que lo explica es que ahora son 48 las selecciones.
Ubicarse futbolísticamente.
Y conocer a Cabo Verde, cuyo arquero Vozinha, titular en esta ocasión, tendrá 40 años cuando empiece el Mundial. Milita en el GD Chaves, de la segunda división portuguesa, que es propiedad de un empresario tequilero, por supuesto mexicano, que fue jugador de fútbol.
Vozinha frente a Chile fue un chiste. Él y también algunos de sus defensas comparten los rasgos que identifican a esos equipos en riesgo permanente de ser goleados, porque es una defensa sin conciencia de sus limitaciones y por eso lo de salir jugando es un peligro mortal o un bingo de perder pelotas por mala ubicación, despreocupación, distracción y por ese aire amateur que destruye a las defensas.
Esa condición en los delanteros es una mezcla de velocidad y fortaleza que no mide consecuencias y puede ser espectacular, pero brevemente y por momentos.
Pero con ese portero y defensas nadie puede. Ni Cabo Verde ni nadie.
Cuando Maxi Gutiérrez, un muy buen jugador, pasó la mitad de la cancha con la pelota dominada, de manera insólita entró a cuadro, o sea que se metió al encuadre de la cámara de la televisión, alguien que no tenía por qué estar ahí, tan fuera de su puesto, del área grande y a cuarenta metros de su cuartel: Vozinha, el arquero que fue una broma andando.
En el Mundial, según los grupos, se darán los siguientes cruces: Alemania vs. Curazao, Brasil vs. Haití, España vs. Cabo Verde, Argentina vs. Jordania, e Inglaterra vs. Panamá.
Es probable que las goleadas abunden y se conviertan en la noticia y en el pan de cada día, como era previsible en un Mundial de Fútbol con 48 selecciones, donde habrá demasiadas en la categoría de Cabo Verde. El Mundial en serio, se dirá, empieza cuando queden 32 selecciones y 16 cruces de vida o muerte, y ya se hayan despedido los invitados de piedra.
Ubicar a Lucas Cepeda antes de que sea demasiado tarde.
Hay que sacarlo de la batidora donde lo metieron los entrenadores con el propósito de sacarle más partido. Lo están convirtiendo en un jugador inentendible. En una víctima.