Materiales y diseño: nueva ecuación ambiental de la construcción
El debate sobre sostenibilidad en la construcción dejó de centrarse únicamente en la eficiencia energética durante la operación de los edificios y empezó a incorporar una discusión más amplia sobre el impacto ambiental de los materiales, las decisiones de diseño y el ciclo de vida completo de los proyectos
El debate sobre sostenibilidad en la construcción dejó de centrarse únicamente en la eficiencia energética durante la operación de los edificios y empezó a incorporar una discusión más amplia sobre el impacto ambiental de los materiales, las decisiones de diseño y el ciclo de vida completo de los proyectos. En ese escenario, Katherine Bobadilla, directora de Productividad y Sostenibilidad de la Cámara Colombiana de la Construcción, Camacol, advierte que uno de los principales riesgos es simplificar el concepto de sostenibilidad. "Un material no puede calificarse ‘de baja huella’ por una sola característica ni por una etiqueta ambiental", señala, al explicar que el verdadero aporte ambiental sólo puede determinarse cuando se analiza el ciclo de vida completo y la huella de carbono con información verificable. La experta insiste en que no existen materiales sostenibles en abstracto, sino insumos con atributos comprobables cuyo impacto depende del contexto del proyecto, la energía utilizada en su fabricación, el transporte, la durabilidad y el manejo al final de su vida útil. Además, el enfoque sectorial ha cambiado porque el carbono embebido —el que se genera antes de que un edificio entre en operación— cobra cada vez mayor relevancia. Según Bobadilla, la Hoja de Ruta Nacional de Edificaciones Neto Cero Carbono evidencia que una parte significativa de las emisiones proviene de la extracción de materias primas, la fabricación de materiales, su transporte y su instalación, lo que convierte la selección de insumos en una decisión estratégica en materia climática y no únicamente técnica o presupuestal. Medir para decidir Asimismo, la medición de la huella ambiental se consolidó como un elemento central para orientar decisiones dentro del sector constructor. Bobadilla explica que no se trata de revisar un único indicador, sino de evaluar el impacto en todas las etapas del proyecto, desde la producción y el transporte hasta el uso, el mantenimiento y el fin de vida del edificio. Cuando se analiza un proyecto completo, la huella suele expresarse por metro cuadrado construido, mientras que en el caso de materiales específicos la referencia puede ser una tonelada de acero o un metro cúbico de concreto, lo que facilita la comparación entre alternativas. En esa misma línea, Claudia Ochoa, gerente de Seguridad, Ambiente y Comunidades de la Regional Colombia de Cementos Argos, señala que el Análisis de Ciclo de Vida se convirtió en la metodología estándar para evaluar impactos ambientales, pues permite analizar las emisiones desde la extracción de materias primas hasta la disposición final. Además, la vocera explica que las mediciones pueden hacerse por tonelada de cemento, por metro cúbico de concreto o por metro cuadrado en proyectos de infraestructura y vivienda, dependiendo del alcance del análisis. Por su parte, Claudia Moesker, jefe de Gestión Ambiental de Homecenter, destaca que la medición sigue estándares internacionales como el GHG Protocol y las normas ISO de Análisis de Ciclo de Vida, y que en la práctica se combinan distintas metodologías para comparar materiales y evaluar el desempeño integral del edificio. "No se evalúa solo un momento del proceso, sino todas las etapas", afirma, al subrayar que la sostenibilidad real exige evidencia técnica y visión de largo plazo. Innovación
y clima tropical Por otro lado, el clima cálido y húmedo del país plantea desafíos específicos para el desarrollo de soluciones constructivas. Ochoa explica que las innovaciones buscan aumentar la durabilidad y mejorar el desempeño ambiental de las estructuras, por ejemplo, mediante concretos durables que limitan la penetración del agua, concretos permeables que ayudan a recuperar el ciclo natural del agua y concretos para pavimentos que reducen el efecto isla de calor en las ciudades. También menciona concretos arquitectónicos que, por su color más claro, disminuyen la absorción de luz y favorecen temperaturas más confortables en las edificaciones. Desde la perspectiva de la certificación EDGE, María José González, gerente de Proyectos de Morros, indica que un material es considerado de baja huella cuando tiene bajo contenido de carbono incorporado. Explica que la metodología se basa en un enfoque de ‘cuna a la puerta’, que contempla materias primas, transporte a fábrica y fabricación, midiendo el potencial de calentamiento global en kilogramos de CO2 (dióxido de carbono) equivalente. Entre las opciones recomendadas para climas tropicales menciona bloques de tierra comprimida estabilizados, concreto de arcilla calcinada, fachadas ventiladas con biomateriales y pinturas termorreflectivas. En paralelo, Moesker destaca que en regiones cálidas y húmedas las soluciones más efectivas son aquellas que reducen la carga térmica sin depender exclusivamente del aire acondicionado.