Como ha explicado el analista político Carlos Meléndez, ?hay un colchón electoral en la derecha más grande del que había hace cinco años?
Como ha explicado el analista político Carlos Meléndez, ?hay un colchón electoral en la derecha más grande del que había hace cinco años?. Esto podría explicarse por el desastre del gobierno de Pedro Castillo y el desgaste que las izquierdas han sufrido en la región, especialmente en el Perú. También por la insólita fragmentación electoral que, además, viene acompañada de no poca volatilidad en el voto. Sea por las razones que fuese, parece más probable que nunca un escenario donde las dos derechas pasen a la segunda vuelta.
No sería la primera vez. Un resultado similar tuvimos en el 2016, cuando Keiko Fujimori y PPK pasaron al balotaje. En este caso, hay tres opciones en las encuestas que tranquilamente podrían ocupar uno de esos espacios: Keiko Fujimori, Rafael López Aliaga y Carlos Álvarez.
Sin embargo, ese escenario dista mucho de ser un alivio para la derecha empresarial. Recordemos lo que pasó en el 2016: la propia dinámica de la segunda vuelta polarizó a ambos partidos, el voto de izquierda empujó a uno de ellos contra su rival, y todo colapsó en una lucha enconada que terminó en los intentos de vacancia, la renuncia del presidente y el inicio del actual ciclo de desgobierno. Fue así como las dos derechas, lejos de solucionar la crisis, agravaron el caos. Caos y vacío de poder del que aún no hemos salido, por cierto.
La otra posibilidad es que pase un representante de la izquierda y otro de la derecha. Es el escenario del 2021. Porque contra lo que el silencio en redes sugiere, el congresista y candidato Roberto Sánchez viene siguiendo su campaña pueblo por pueblo, caserío por caserío. Así es como se conquista el voto rural en el Perú. Y el sombrero parece decidido a repetir la historia, siguiendo la máxima marxista, ?la historia se repite dos veces: la primera como tragedia, la segunda como farsa?. El riesgo en ese escenario es más conocido, pero no menos peligroso: la polarización ideológica, exacerbar el clasismo y el racismo, y dividir al país en dos. Y un clásico de la narrativa izquierdista: Lima vs. provincias. Con toda la retórica populista que eso implica. Y con consecuencias que aún padecemos hasta hoy.
Ambos escenarios son dos senderos que se bifurcan ante la segunda vuelta, como en el cuento de Jorge Luis Borges. Y ambos tienen sus riesgos y advertencias a aquilatar. A tomarlos en cuenta a la hora de votar. Y, sobre todo, a ser estratégicos con miras a la segunda vuelta.<FFFC>