El malestar en la base frenteamplista, reflejado en las encuestas, expone tensiones entre los principales sectores y reactiva una disputa que se potencia desde el ejercicio del poder.
Aunque el primero en advertirlo fue el
presidente del Frente Amplio,
Fernando Pereira, son cada vez más los dirigentes de la coalición de izquierda hoy en el gobierno que han reconocido el descontento existente entre los frenteamplistas, tanto con el
gobierno nacional como con el de Montevideo. Las últimas encuestas de dos de las principales consultoras del país así lo confirman.
A poco más de un año de comenzada la cuarta administración de un gobierno frenteamplista, liderada primordialmente por el
Movimiento de Participación Popular (MPP) que arrasó en octubre bajo un paraguas más amplio como la
lista 609, las disputas internas de la principal fuerza política del país no son nuevas, pero se vuelven más notorias en el
ejercicio del poder.
En un breve recuento de los temas que hoy marcan diferencias entre los dos grandes bloques del
oficialismo se pueden mencionar los cuestionamientos a la actitud del
gobierno frente al ataque de
Israel a Gaza en particular, por no utilizar el término "genocidio", el planteo de
gravar al 1% más rico de la población y la propuesta del
secretario de Presidencia,
Alejandro Sánchez, de abrir a pequeños ahorristas la posibilidad de invertir en las
empresas públicas.
Precisamente, estas posturas divergentes pueden trasladarse a la
campaña electoral, como ocurrió al marcarse diferencias en torno al apoyo o no al
plebiscito de la seguridad social.En ese contexto, según señalaron a El País desde algunos sectores relevantes aunque hoy minoritarios dentro de la
fuerza política, la lectura que se hace frente al actual escenario es la de la necesidad disputar la "izquierda" desde adentro del FA, frente al lógico corrimiento al centro que ha tenido el
MPP en aras de defender una
gestión de gobierno que, hasta el momento, se afilia a una tesis más
pragmática frente a una realidad internacional y nacional que
ideológica en sus decisiones.
Por lo pronto, hay un escenario a
corto plazo y otro a más
largo plazo. De cara a las
elecciones del FA, que se espera tengan lugar sobre fines de este año o a principios de 2027, el
Partido Socialista (PS) y el
Partido Comunista (PCU) aún no tienen definido su apoyo a Pereira (tampoco el MPP, aunque probablemente lo respalde, informó La Diaria) o si es necesario generar
competencia con más de una candidatura.
No obstante, sin un nombre concreto que se esté manejando, la pregunta que se hacen los sectores más
ortodoxos al menos los dirigentes consultados por El País es si un presidente del FA con un perfil más afín a sus intereses
cohesiona o
divide a la coalición de izquierda. Otra preocupación es que el
desgaste del gobierno y una
candidatura única afecte la convocatoria de la fuerza oficialista en sus elecciones internas.
Para el PS y el PCU, con un ministro cada uno (
Gonzalo Civila y
Juan Castillo, respectivamente), el campo para
disputar una orientación más a la izquierda del gobierno (y con una Rendición de Cuentas como próximo desafío político) debe darse en otros
ámbitos de poder, por fuera del
Ejecutivo e incluso del Parlamento más allá de algunas declaraciones discrepantes, como las del senador
Gustavo González u
Óscar Andrade, como las organizaciones sociales (incluido los
sindicatos desde donde se impulsa el debate del impuesto), en temas como el 1% o Gaza.
De hecho, en las esferas de uno de esos partidos desde donde existen reparos sobre la predominancia del MPP sostienen que hay una parte del
sector mayoritario que tiende a concebir el gobierno con un énfasis propio, mientras el presidente,
Yamandú Orsi, lo interpreta como uno
frenteamplista. "Ahí se explican las incoherencias" como en el caso del
Ministerio de Justicia o en la decisión de erradicar la idea del túnel por
18 de Julio, graficó una fuente consultada.
Esta puja de cara a la elección interna, que ya exhibe
divisiones, también es interpretada como la antesala a los posicionamientos hacia
2029, donde se volverá a disputar en las urnas el
peso de cada uno de los principales
sectores que conforman el
FA.
De parte de las principales autoridades del gobierno, en particular provenientes del
MPP con roles de gestión desde donde se reconoce frente a las últimas encuestas que hay que avanzar más rápido en algunas concreciones para el período, en tanto, han molestado algunos de los planteos en la
esfera pública realizados por dirigentes comunistas y socialistas que no van en línea con lo planteado en campaña electoral.
Muy especialmente, la de gravar al 1% más rico o prohibir los monoambientes como propone González que ha generado dificultades a la hora de dar respuesta a las inquietudes de algunas
cámaras empresariales y potenciales
inversores.
Por el primer caso, por ejemplo, son varios los integrantes del gobierno y
legisladores oficialistas que defienden que la imposición del
Impuesto Mínimo Global y la extensión en el
gravamen a las
rentas de capital en el exterior (se sumaron rendimientos mobiliarios e incrementos patrimoniales) implicaron un avance significativo en
equidad tributaria.
No obstante, en los últimos días han surgido voces las diputadas
Julieta Sierra e Inés Cortés dentro del MPP que reclaman respuestas "rápidas y urgentes" para las personas en situación de calle, una
responsabilidad política que suele recaer en el
Ministerio de Desarrollo Social, liderado por el socialista
Gonzalo Civila.
La variable "política-ideológica"
Pese a que Pereira ha sido uno de los dirigentes que mejor ha logrado equilibrar y sintetizar en su discurso la
defensa al gobierno con un mensaje dirigido a los
desencantados, el presidente del FA sostuvo este miércoles que no resultan
lógicos los altos niveles de disconformidad entre los propios votantes
frenteamplistas.Para el dirigente, que lleva más de cuatro años al frente de la conducción de la
fuerza política, "no es lógico lo que está pasando en el frenteamplismo".
"Ni en el
gobierno nacional ni el
departamental se puede decir que en función de la gestión que están haciendo deberían tener los guarismos actuales. Se requiere de mayor estudio. Hay que salir a hablar con la gente, porque ahí en general se encuentran las razones por el cuales una parte del
frenteamplismo, que no deja de ser
frenteamplista, no apoya la gestión", resumió entrevistado en Radio Oriental.
Por su parte, el intendente de Montevideo,
Mario Bergara, advirtió sobre discusiones más de "índole
política-ideológica" a tener en cuenta a la hora d e leer las disconformidad de la
militancia de la
fuerza política.
"Además de la cuestión principal de la gestión, hay que desmenuzar las encuestas. Coinciden en un punto: la baja aprobación está inusualmente baja dentro del FA, al igual que lo que está pasando a nivel de las encuestas del gobierno nacional. Hay un factor político que afecta tanto al gobierno nacional como al departamental", asumió Bergara al ser consultado en Desayunos Informales.
El economista ejemplificó con el 1%, el "genocidio o no genocidio", el
Escudo de las América o las acciones de las
empresas públicas como cuestiones que están en otra dimensión diferente al de la
gestión. "Siento que el centro de los
malestares tienen que ver más con estos temas", resumió.