La Estación Central de AFE, el Circolo Napolitano y el club Neptuno son parte del inventario de edificios icónicos que lucen abandonados. Costos de recuperación y litigios judiciales frenan su rescate.
Montevideo tiene unos cuantos elefantes blancos, grandes edificios terminados o inconclusos que quedaron abandonados, pese a que podrían ser una joya de la ciudad. Tienen todo para serlo: vistos desde la calle, en general cuentan con una estética de la que ya no se usa en las nuevas obras arquitectónicas. Incluso algunos llevan el mote de monumento histórico nacional. Pero ahí están: tapiados, sin uso, sin gente, sucios. Es el caso de la Estación Central General Artigas, de la Administración de Ferrocarriles del Estado (AFE) y del Hotel Nacional, que es privado. Otros, sin ese nivel de protección patrimonial, son motivo de lamento por su inutilidad, como el club Neptuno o el Circolo Napolitano.
Incluso entre los edificios que son del Estado, no todos pertenecen a la misma oficina. Distintos ministerios, así como la Intendencia de Montevideo (IMM), tienen bienes inmuebles de alto valor para la capital.
La Estación Central de AFE, el club Neptuno, el Circolo Napolitano y el Hotel Nacional comparten una misma característica: están en el Municipio B, que comprende barrios como Ciudad Vieja, Centro, Cordón y Aguada. Y estos barrios, a su vez, comparten otra característica: antiguamente eran la potencia del departamento, allí estaban los grandes edificios, allí vivía una buena parte de la población y cada mañana llegaba otra buena parte para trabajar.
En algunas de esas zonas, fundamentalmente en Ciudad Vieja, cada fin de semana asomaban los que iban a comer, tomar, bailar y pasear. Pero el eje de la ciudad se corrió y, si bien estos barrios siguen siendo centrales, las oficinas, los restaurantes y las propuestas culturales se han ido diversificando y dispersando. Y entonces los barrios que otrora fueron estrellas, más recientemente se han ido despoblando.
Las "razones fundamentales" del surgimiento de elefantes blancos en Montevideo
Marcel Suárez, presidente de la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación, explicó a El País que, a su entender, hay "dos razones fundamentales" para que edificios como los mencionados hayan caído en desgracia. "Una es que no tenemos arraigados una responsabilidad o conciencia patrimonial fuera de lo que es la órbita del Estado. Se considera que tiene que hacerse cargo el Estado, y propietarios y ciudadanos comunes creen que el Estado debe encarar las recuperaciones".
"La otra razón es el costo de la recuperación edilicia y a su vez el costo de la gestión. Está el tema del mantenimiento en juego. Siempre es más caro restaurar un edificio antiguo que levantar uno nuevo. Quien puede, si es propietario, no lo ve rentable", consideró.
Pero hay excepciones. Frente al puerto, a metros del Mercado del Puerto, por donde ingresan buena parte de los turistas al país, donde bajan los cruceristas, una empresa recuperó varios edificios viejos y en mal estado. Tras la restauración, armó una especie de conglomerado que tiene restaurante, hotel y oficinas. Se llama Distrito El Globo.
"Se jugó una empresa privada hacia una inversión que abarca varias propiedades para generar un conjunto arquitectónico que recupera el valor patrimonial como un atractivo para emprendimientos que van a empezar a generar un retorno económico a la inversión", consideró Suárez.
Más allá de estos casos, buena parte de los edificios históricos abandonados están en manos de oficinas públicas. El Neptuno, ubicado en Ciudad Vieja, a la vuelta del Hotel Nacional y justo en la curva de la rambla portuaria, pertenece a la IMM, que tomó posesión definitiva de ese inmueble en 2020. Fuentes de la IMM explicaron a El País que "en el marco del plan urbano de Ciudad Vieja 2026 está prevista la discusión sobre su futuro". Ese plan del intendente Mario Bergara refiere a una serie de inversiones que potencien la dimensión residencial de Ciudad Vieja, así como el espacio público. "En el marco del proceso de participación de la revisión del Plan de Ciudad Vieja se analizará el tema del Neptuno, entendiendo que es un lugar estratégico, donde tienen que pasar cosas y donde es necesaria la más amplia participación. Cuando hablamos de participación, hablamos de los vecinos, de los inversores, de las organizaciones sociales, de los distintos niveles de gobierno, tanto del Municipio como del gobierno nacional", dijo en marzo ante la Junta Departamental Natalia Brener, gerenta de Planificación Territorial de la IMM. "Neptuno es un proyecto estratégico que surgirá a partir de este proceso de participación", indicó.
Disputas judiciales favorecen el abandono de joyas arquitectónicas
La estación de AFE, tras un proceso judicial y un arreglo con el propietario actual, pasará a manos del Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP), tras décadas de un litigio con la empresa Glenby S.A., que había ganado la licitación para la construcción del Plan Fénix en 1999 y que finalmente no se llevó a cabo. Este arreglo aún debe ser homologado por la Justicia. De momento se desconocen cuáles son los planes del ministerio para esa zona. El edificio alguna vez se abrió para el Día del Patrimonio, pero ya no se hace. Actualmente se encuentra deteriorado y con un tejido en el perímetro. Suárez, de Patrominio, imagina una "participación público privada" en ese edificio, ideando un "plan de uso que tenga alguna forma de retorno para quien hace la inversión".
Del Circolo Napolitano, que en su momento fue sede social de la comunidad italiana en Uruguay y está ubicado en Zelmar Michelini y Soriano al lado de El País, el Ministerio del Interior "detenta la posesión" pero también tiene un embrollo. Aún "se está en medio de un proceso judicial para adquirir la propiedad", indicaron fuentes de la cartera con información de la Dirección General. En concreto, se trata de un proceso de prescripción que puede demorar años.
"Una vez culminado dicho proceso, se resolverá sobre su destino", explicaron desde el ministerio. Mientras tanto, el edificio está cerrado, con decenas de pintadas en la fachada.
Las disputas judiciales son, precisamente, una de las circunstancias que poco ayudan contra deterioro de edificios icónicos: el Estado contra agentes privados o viceversa o incluso privados contra privados, por ejemplo disputas por la sucesión de un inmueble.
"A los ciudadanos de a pie, que no somos quienes tomamos las decisiones de inversión económica, nos frustra ver cómo pasa el tiempo y se van deteriorando cuando uno ve otros cascos históricos de otras ciudades que son el principal atractivo, espacios a los que les han encontrado usos que permiten un aprovechamiento sustentable", consideró Suárez.
"Además de elefantes blancos son heridas abiertas en la ciudad por su estado y no podemos permitirnos el lujo de que sigan deteriorándose. Necesitan una intervención lo antes posible pero hay limitantes, la principal es la económica y se requiere un compromiso para tomar decisiones", apuntó.
"En lo personal insisto en atender sobre todos los bienes inmuebles que tienen valor patrimonial, algunos formalmente declarados, y que son del Estado. Que la institución correspondiente haga todo lo posible para mantenerlos en condiciones o los reconvierta cuando son una ruina", añadió. El ejemplo que colocó fue el del viejo Mercado Modelo, hoy reconvertido en una gran plaza techada con juegos para niños y adolescentes: "Ahí se pensó, con una inversión de la IMM, un uso diferente al que motivó la construcción de ese gran edificio pero que la sociedad lo está recuperando. Es un caso exitoso. Con la misma cabeza se debería pensar, por ejemplo, en el club Neptuno".
También hay casos de edificios con valor patrimonial en manos de privados, como el famoso Hotel Nacional ubicado en Ciudad Vieja, frente al Neptuno y a la rambla y que ocupa toda una manzana que la empresa Tsakosadquirió en 2007 por US$ 3.300.000 en una subasta y que allí permanece, incambiado y abandonado, buscando un futuro. Más allá de estos casos concretos nucleados en el Municipio B, Suárez recordó que "elefantes blancos tenemos desparramados por todo el territorio nacional, públicos y privados".
"Es un tema primordial pero lamentablemente no está en la prioridad de la agenda", dijo Suárez, quien entiende que el cuidado de los edificios podría abordarse quizás por cuestiones centrales del país como la seguridad y el turismo, pero él, por su cargo y su afición, lo ve también por el "atractivo patrimonial". "Es lo que sucede en otras partes del mundo. Es necesario fomentar el turismo cultural. Uruguay necesita desarrollar actividades económicas que den trabajo y generen habitabilidad y seguridad", aseveró.
El plan del gobierno para repoblar la Ciudad Vieja usando edificios públicos
Christian Di Candia, actual subsecretario del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (MVOT) y exintendente de Montevideo que en su momento promovió una solución para la estación de AFE que no prosperó, aseguró que la cartera está trabajando en un plan para el repoblamiento de Ciudad Vieja en articulación con la IMM. En este sentido, el ministerio elaboró un proyecto de recuperación de predios que apunta a edificios icónicos.
Básicamente se entiende que el casco histórico de Montevideo es un área estratégica que hoy está subutilizada y con una pérdida sostenida de pobladores. Cifras oficiales indican que en los últimos 50 años perdió más del 60% de su población. Según un relevamiento estatal, el 17,5% de los padrones de este barrio tienen estado de abandono, están mal conservados o califican como baldíos. Son 314 padrones de un total de 1.792.
El objetivo que se plantea el ministerio es aumentar la residencia familiar mediante la recuperación de edificios patrimoniales en posesión del MVOT que están sin uso y que, en su lugar, se construyan viviendas. Entre ellos aparecen varios predios de 25 de Mayo como el ex Banco do Brasil; la Escuela de Enfermería ubicada en Sarandí, a una cuadra de la rambla portuaria; y un predio que pertenece al Ministerio de Defensa también ubicado frente a la rambla. Por otro lado, en un trabajo conjunto con la IMM, está previsto dar al menos un terreno para una cooperativa en un área actualmente dentro de la Terminal de Aduana, donde estacionan ómnibus.
En diálogo con El País, Di Candia manifestó que este plan de recuperación de predios implica poner a disposición edificios del Estado para "generar stock habitacional" que permita que las personas accedan a su primera casa, tal vez el paso más difícil en la economía de las familias. Además de usarse el plan de vivienda promovida con las respectivas exoneraciones, habrá topes de precios y se pondrán financiar hasta en un 95% con créditos del Banco Hipotecario. Quienes quieran participar del proyecto y tengan ingresos bajos podrán acceder a subsidios de hasta un 30% en el valor total.
"Con eso nos garantizamos que accedan los sectores medios o medios bajos, pero que además sean primera vivienda y no vayan a la especulación o la renta del capital", mencionó Di Candia. "Los elefantes blancos no aparecen por casualidad, son en algunos casos resultados de decisiones, o de falta de decisiones, sostenidas en el tiempo, conjugadas con cierta caracterización normativa en Montevideo y particularmente en Ciudad Vieja, Centro, Cordón y Aguada, donde se concentran varios de estos casos", indicó el subsecretario del MVOT.
En Ciudad Vieja, por ejemplo hay "mayores niveles de protección patrimonial" y "menores niveles permitidos de altura", así como "requerimientos de construcción más complejos". Juntas conforman "exigencias que para el mercado inmobiliario privado rigidizan la intervención".
Para Di Candia también hay "un fenómeno urbano más amplio" porque Montevideo está en un "proceso de redefinición de sus zonas centrales", con cambios demográficos y diversos stocks de vivienda. A su entender, ha habido una "transformación muy potente" en los últimos 30 años que promovió la mudanza de familias y oficinas de Ciudad Vieja y el Centro hacia zonas más esteñas, por ejemplo hacia Pocitos y Carrasco. En este contexto, estos elefantes blancos "son oportunidades que, a la luz de lo que estamos discutiendo en términos políticos, van a ser aprovechadas para tomar una estrategia de ciudad y de país distinta".
"Lo que está en juego ahora es dejar de postergar estas oportunidades e integrarlas de verdad a un proyecto de ciudad y de país con futuro", sentenció.
Por este motivo es que el ministerio y la IMM, dijo Di Candia, están trabajando en conjunto para el "repoblamiento de la Ciudad Vieja" y "redensificar áreas centrales". Esto "no es solo un objetivo deseable, sino que es una necesidad para el desarrollo de la ciudad y el país".
Para recuperar edificios abandonados y transformarlos en función de las necesidades de la ciudad, Di Candia sostiene que "no hay que tener posiciones extremas". Es decir, "hay un rol importantísimo en la sociedad y el Estado de preservar la memoria y los aspectos patrimoniales" y no se debe "intervenir sin ningún tipo de cuidado sobre el valor histórico", pero "la idea no puede ser congelar los edificios como si fueran piezas de museo".
"Es una línea muy delgada que muchas veces se mueve de forma aleatoria, o sea, lamentablemente vemos caer edificios que no deberían caer, como vemos algunas preservaciones que a la luz del sentido común no son muy lógicas", concluyó. A su entender "hay que preservar aquello que hace a la identidad y al valor patrimonial, pero también permitir transformaciones necesarias para que las cosas vuelvan a tener uso" porque "el mayor riesgo para el patrimonio no es la intervención sino el abandono total".
"Hay una ciudad posible donde se puede interactuar con los vecinos, andar en bicicleta y jugar al cordón"
Augusto Alcalde, un dirigente político del Partido Colorado, arquitecto de profesión, es uno de los referentes de la organización Patrimonio Activo, que promueve la recuperación de patrimonio arquitectónico y urbanístico. Fue, además, director nacional de Catastro durante el gobierno de Luis Lacalle Pou.
Él y su organización han intentado promover planes para la Estación Central de AFE y otros predios, y realizan algunas actividades de recuperación de edificios como el pasado fin de semana en el Jockey Club, en 18 de Julio y Andes.
Ahora que el predio de la Estación Central pasará al MTOP buscarán aproximarse para trabajar en una propuesta, según aseguró Alcalde a El País: "Vemos cómo Montevideo está discutiendo 18 de Julio y está dejando por fuera esa pieza tan importante para la movilidad metropolitana". Entiende, además, que el Estado, a nivel nacional y departamental, debe promover inversiones en espacios patrimoniales otorgando beneficios fiscales, es decir, otorgar un beneficio económico a quien tenga un proyecto urbano y arquitectónico que cuide el patrimonio de Montevideo. Afirma que esa es la única forma de que privados como los dueños del Hotel Nacional tengan el deseo de poner dinero allí para reformarlo y reabrirlo.
"Hoy hay beneficios de vivienda promovida, con limitantes para lo patrimonial. Hoy es más redituable agarrar un edificio sin valor patrimonial y demolerlo que ponerse a pensar cómo agregarle valor a uno patrimonial", apuntó.
Además, considera que el predio del Hotel Nacional no puede disociarse del club Neptuno y la Plaza 1. "La Ciudad Vieja merece un lugar deportivo y de recreación que de alguna manera complemente la falta de vivienda", afirmo.
Alcalde hizo el proceso inverso al de una buena parte de la población: según contó a El País, se mudó recientemente de Malvín a Ciudad Vieja. Asegura que allí hay "una sumatoria de servicios, espacios públicos y urbanidad" que no se encuentran en otro barrio.
Para Alcalde es momento de "reivindicar la urbanidad", lo que implica "poner sobre la mesa el concepto de la armonía" en la definición de las políticas públicas nacionales y departamentales. "En Montevideo en el último tiempo es notorio el deterioro en cuanto a las condiciones de habitabilidad y la gente decidió irse, no dar esa batalla", indicó Alcalde, quien agregó que así fueron ganando lugar los barrios privados y los edificios con amenities.
Esa es "arquitectura que se defiende de la ciudad y niega la urbanidad", y por tanto "se precisa un esfuerzo mayúsculo a nivel nacional y departamental para mostrarle como oferta, a esa gente, que hay una ciudad posible donde se puede interactuar con los vecinos, salir a andar en bicicleta y jugar al cordón en la esquina".
"La batalla", aseveró, "no es edificios nuevos contra edificios viejos" sino la búsqueda de "un modelo de ciudad más amigable". En esa búsqueda, expresó alcalde, la Ciudad Vieja "debería ser de los lugares más privilegiados" sin ir hacia una "una gentrificación que expulse a sus moradores originales".