Delcy Rodríguez afianza nexo con EE.UU. tras fin de sanciones y la reapertura de embajadas
Analistas advierten que la mandataria buscaría consolidar el vínculo que asegure su control en Miraflores.
Con el retiro de las sanciones del Departamento del Tesoro estadounidense en su contra, la Presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, se anotó un nuevo logro en la normalización de las relaciones entre Washington y Caracas, que se suma a la reapertura de la embajada estadounidense en la capital venezolana y el levantamiento de algunas restricciones a la industria petrolera del país sudamericano. Aunque algunos medios y expertos advierten que el control de la situación sigue en manos de la Casa Blanca, mientras que Rodríguez podría variar su actitud en caso de que los republicanos sufran una derrota en las elecciones de medio término en noviembre.
La Oficina de Control de Activos del Departamento del Tesoro estadounidense levantó el miércoles las sanciones que había impuesto sobre Rodríguez, quien asumió como mandataria encargada tras la captura del depuesto Nicolás Maduro el 3 de enero pasado.
Ya fuera de la lista, la líder chavista dejó de estar sujeta a las restricciones de Washington, que le impedía a cualquier organismo o individuo estadounidense realizar transacciones con ella. Adicionalmente, le abre la puerta a que se descongele cualquier activo que ella tuviera en el país norteamericano.
Otro importante funcionario chavista al que le levantaron las sanciones fue el hermano de la mandataria y actual presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez.
Las penas contra los Rodríguez, y otros miembros del régimen chavista, fueron impuestas por el propio Trump en 2018, durante su primer gobierno, cuando fueron acusados de socavar la democracia en Venezuela. "Maduro le ha dado a Delcy Eloína Rodríguez Gómez y Jorge Jesús Rodríguez Gómez cargos de alto nivel dentro del gobierno venezolano para ayudarlo a mantener el poder y consolidar su gobierno autoritario", señaló entonces el Departamento del Tesoro.
A juicio del exfuncionario diplomático de Venezuela ante la ONU William Santana, el retiro de las sanciones se trataría de un "levantamiento con fines funcionales". "Al ser Rodríguez la contraparte reconocida en la actual fase de estabilización, Washington requiere darle un revestimiento de legalidad, pero no de legitimidad, para que progresen las actividades previstas con las compañías petroleras y el propio gobierno de los Estados Unidos", señala Santana.
Relación bilateral centrada en el petróleo
Al levantamiento de sanciones se le sumó a principios de semana la reapertura de la embajada estadounidense en Caracas tras siete años. Una medida que ya había sido anunciada por ambos países el 5 de marzo.
La encargada de negocios estadounidense, Laura Dogu, que está en Venezuela desde enero, publicó un mensaje en la red social X, celebrando el hito. "La reanudación de las operaciones en la Embajada de Estados Unidos en Caracas es un hito clave en la implementación del plan de tres fases del Presidente (Trump) para Venezuela y fortalecerá nuestra capacidad de entablar un diálogo directo con el gobierno interino de Venezuela, la sociedad civil y el sector privado", añadió el comunicado.
Las tres fases que mencionó Dogu corresponden, según comenta France Presse, a la estabilización económica, con la recuperación del sector petrolero; para luego alentar la entrada de inversiones extranjeras y finalmente una transición política.
Eje central de la nueva relación entre Washington y Caracas ha sido el petróleo. Desde la caída de Maduro se ha firmado una serie de acuerdos que flexibilizan el ingreso de empresas privadas al mercado de crudo venezolano.
Durante su primer mes de gobierno, la mandataria promulgó una nueva ley de hidrocarburos que permitía a actores privados producir y vender petróleo venezolano, lo que puso fin al monopolio de la estatal PDVSA.
La semana pasada, Rodríguez participó telemáticamente de una cumbre de inversión respaldada por Arabia Saudita en Miami, en donde promovió las oportunidades a largo plazo que ofrecería Venezuela a los inversionistas extranjeros.
Los objetivos de las concesiones
A pesar de estos avances de Delcy Rodríguez en su relación con Washington, el retiro de las sanciones a la mandataria y los nuevos acuerdos comerciales no implican una relajación total de la presión de Estados Unidos, que sigue controlando los activos venezolanos en cuentas bancarias ubicadas en territorio norteamericano.
Elliott Abrams, enviado especial de Estados Unidos para Venezuela durante el primer gobierno de Trump, explicó en una entrevista con ABC que a su juicio el régimen chavista podría intentar limitar las concesiones hechas si es que los republicanos pierden las elecciones de medio término en noviembre.
"Creo que (la administración interina de Rodríguez) puede durar mucho tiempo. Mi impresión es que el régimen quiere que esto se alargue, primero hasta noviembre, porque piensa que entonces Trump puede perder la Cámara de Representantes y quizá también el Senado, y por tanto quedar más debilitado", lo que haría que Trump pusiera más atención en la política interna, afirmó Abrams esta semana en su entrevista con el diario español.
El politólogo José Vicente Carrasquero ofrece un matiz a la tesis de Abrams: Rodríguez no buscaría necesariamente la derrota de Trump, sino consolidar una "estrategia de hechos cumplidos". "El objetivo es alcanzar suficiente normalización e interlocución para que revertir el arreglo se vuelva políticamente costoso en Washington. No necesita que Trump desaparezca; le basta con que Venezuela deje de ser prioridad y pase a ser manejada como un expediente funcional", afirma Carrasquero.
Para el analista, el riesgo para la oposición liderada por María Corina Machado es que los actores externos terminen aceptando como "transición" lo que para gran parte de los venezolanos seguiría siendo "continuidad bajo otra presentación". "Washington puede conceder tolerancia táctica; la sociedad venezolana, no necesariamente", concluye.
Tres fasesEE.UU. ha promovido una transición en Venezuela de tres fases, concluyendo en unas elecciones democráticas.