María José Marín, inmensa: conquistó el Augusta National
Germán Calle - para el tiempo @ELTIEMPO
"Usted ya hace parte de la historia del Augusta National"
Germán Calle - para el tiempo @ELTIEMPO
"Usted ya hace parte de la historia del Augusta National". Esas fueron las palabras del chairman Fred Ridley antes de entregarle el trofeo a María José Marín. Esa frase se pronuncia desde 1934, cuando se jugó por primera vez el Masters. Ahora resuena para todo el golf colombiano, con la victoria en el Augusta National Women’s Amateur. La dos veces All-American, campeona individual del golf femenino de la División I de la NCAA representando a la Universidad de Arkansas, campeona suramericana de la Copa Los Andes y del Women’s Amateur Latin America jugado en México, ayer nos embriagó con el aroma de su juego y se dio el inmenso placer de derrotar a la icónica cancha de las azaleas. Majo, que había arrancado a un golpe de la estadounidense Asterisk Talley, inició tranquila su juego. Logró birdie en el primer par 5 del hoyo 2, luego tuvo una caída en el 3, para volver a colocarse en pares y terminar la primera vuelta con birdies en el 5, 7 y 9, para un brillante inicio de 33 golpes. Muchos dicen que el Masters empieza en los últimos nueve hoyos del Augusta National. Majo pasó en par los hoyos 10 y 11, que son cruciales y fundamentales. Y cuando llegó al impredecible par 3 del hoyo 12, ese donde la historia dice que los indios tuvieron allí una sede y que a veces cobran venganza, el torneo entre Talley y Majo estaba empatado. Nuestra compatriota jugó un tiro de esos donde se producen los milagros. Recordé perfectamente el año 1992, un tiro idéntico del campeón de ese año, Fred Couples. El tiro se quedó corto en la loma de entrada al green, algo que con seguridad, si se juegan 100 bolas, 98 van al lago. Solo quedan la de Couples y la de Majo ayer. Suerte del ganador. Majo jugó un chip y un buen putt y se fue con par de allí. Talley lo vio todo desde el tee y jugó un tiro donde se pasó de green, que terminó rebotando en el bunker. Allí aparecieron las venganzas. Por fortuna, no fue con Majo. Del bunker se fue dos veces al lago y terminó con un 7 y le dejó la punta a la colombiana, con tres de ventaja. En el par 5 del 13, la nuestra mostró su categoría: un buen drive y no se amilanó para el segundo tiro, subiendo la pelota al green. Buen birdie: la ventaja ya era de cuatro golpes. En el 15, a pesar de que lo jugó a buena antes del lago, su tercer tiro no fue el ideal, pero logró sacar un buen bogey. En el 16 volvió a sacar la magia y dejó la pelota muy cerca de la bandera, embocó y volvió a 14 bajo par. Acabó con cuatro de ventaja sobre la segunda, la española Andrea Revuelta. 68 golpes en Augusta National, en una final tan reñida con las mejores jugadoras aficionadas del mundo, es toda una proeza. Todos sus tiros tuvieron sabor y esencia. Ella misma está escribiendo el libro, a tan temprana edad, de su paso por el golf. Aquí, en este campo donde se miden las condiciones de los grandes, Majo mostró que las tiene excepcionales. El triunfo le da grandes oportunidades a futuro. Podrá jugar este torneo los próximos cinco años sin tener que clasificar, siempre y cuando siga siendo amateur. En este 2026 estará invitada a cuatro de los Majors de las jugadoras profesionales, el Chevron Championship, el US Women’s Open, el Evian Championship y el Women’s British Open. Tengo que felicitar a su padre, gran artífice de todos los triunfos de Majo, y aquí me descubro el sombrero con él. Siendo su permanente cadi en estas pruebas excepcionales, ayer dejó que la bolsa la llevara un experimentado cadi del Augusta National, esos que muchas veces hacen diferencia, porque conocen la cancha de la A a la Z y especialmente, saben de los movimientos de los greens. Gracias, Majo, haces feliz a toda Colombia, con uno de los triunfos más importantes de la historia del golf colombiano.