Miércoles, 08 de Abril de 2026

Los fatídicos estereotipos

PerúEl Comercio, Perú 8 de abril de 2026

¿Qué tienen en común ideas como pensar que los japoneses son honestos y trabajadores, que los millonarios no son corruptos porque ?no tienen necesidad de robar?, que los empresarios son buenos gestores de los recursos públicos, que los campesinos son humildes y rectos (?ama sua?) y que ser creyente lleva a la rectitud moral?

Pues, todos son estereotipos y, en las últimas tres décadas, son los que han guiado a la mayoría de los peruanos a decidir su voto

¿Qué tienen en común ideas como pensar que los japoneses son honestos y trabajadores, que los millonarios no son corruptos porque ?no tienen necesidad de robar?, que los empresarios son buenos gestores de los recursos públicos, que los campesinos son humildes y rectos (?ama sua?) y que ser creyente lleva a la rectitud moral?





Pues, todos son estereotipos y, en las últimas tres décadas, son los que han guiado a la mayoría de los peruanos a decidir su voto.



Ahora, esto es entendible en un sistema político como el peruano, sin organizaciones partidarias sólidas, sin programas de gobierno, sin experiencia para gobernar, sin ideología, sin vida institucional ni confianza. Vacíos que nos llevan a generalizar algunos rasgos del candidato que consideramos deseables.



Ya son varias las ocasiones en las cuales los electores peruanos han tomado los estereotipos como criterios para elegir a un presidente de la República.



Alberto Fujimori, siendo de origen japonés, era trabajador y decente. Pedro Pablo Kuczynski, por ser empresario, era eficiente. Pedro Castillo, por ser de origen humilde, era trabajador y recto. Alejandro Toledo era un ?cholo sano y sagrado?… Y así también hemos elegido a cientos de alcaldes basándonos en que eran empresarios y profesionales y, por ende, buenos gestores.



La historia, no obstante, nos ha mostrado que los estereotipos son una simplificación y generalización de ciertos rasgos no constatados y no datos objetivos de la realidad.



Ahora, en vísperas de unas nuevas elecciones en el país, nos encontramos, entre otros, con una candidata de origen japonés, con un postulante que es empresario y con un comediante, que creemos que es un crítico social independiente porque se burlaba de los demás.



Por desgracia, los estereotipos son generalizaciones no constatadas que creamos para poder navegar en el mundo social al simplificarlo y darle un sentido, que muchas veces engaña y recrea lo más negativo de las construcciones sociales.



Por ejemplo, el racismo, el sexismo y la xenofobia se construyen sobre caracterizaciones falsas o exageradas sobre las razas, el género o las nacionalidades.



A mediano plazo, el mejor antídoto contra los estereotipos es lo vivido y transmitido dentro de una sociedad. Fuera de bromas, la historia juzga, pero para que cumpla esta función tiene que ser conocida y compartida. <FFFC>
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