Jueves, 09 de Abril de 2026

Hugo Alconada Mon: cómo operaban los espías rusos y los dilemas morales que enfrentaron

ArgentinaLa Nación, Argentina 23 de marzo de 2026

Hugo Alconada Mon Ellos ya estaban casados, pero se volvieron a casar en Buenos Aires y tuvieron dos hijos argentinos

Hugo Alconada Mon



Ellos ya estaban casados, pero se volvieron a casar en Buenos Aires y tuvieron dos hijos argentinos. Ni siquiera durante los partos se le escapó a ella una palabra en ruso. La preparación es exhaustiva y prácticamente no cometen errores. Estuvieron en Buenos Aires durante más de 10 años simulando ser una familia como cualquier otra , solo que estaban espiando para Moscú. Eran espías ilegales . Fueron atrapados en Eslovenia y protagonizaron el mayor intercambio de prisioneros desde la Guerra Fría.

Hugo Alconada Mon , periodista de investigación y prosecretario de Redacción de LA NACION , habló con los encargados del edificio donde vivían y donde alquilaron una oficina, con las madres del colegio de Belgrano -que eligieron estratégicamente para sus hijos-, con la partera, con voceras de la Policía eslovena, con la Fiscalía y con el servicio secreto de ese país, y con tantas otras fuentes antes de publicar Topos (Planeta) en mayo de 2025, que va por la octava edición y vendió 22 mil ejemplares en 10 meses. "Una novela de no ficción donde la realidad supera todo lo imaginado" , resume su autor. Según Alconada Mon, Topos es "una novela de no ficción donde la realidad supera todo lo imaginado"

A continuación, la entrevista completa que Alconada Mon brindó para el ciclo De Autor, exclusivo para los suscriptores de LA NACION :

- ¿Quiénes son Ludwig Gisch y María Rosa Mayer Muños?

- Son dos espías rusos que vivieron entre nosotros aquí en la Argentina durante varios años. Y de hecho esa es la cuarta identidad o la cuarta piel que tuvieron ambos.

- ¿Cómo fue tu primer contacto con esta investigación y cuánto tiempo te llevó? ¿Qué te motivó a escribir esta novela de no ficción?

- Esto arranca en enero de 2023 cuando noto en un pequeño portal esloveno un suelto que aludía a la detención de dos personas con pasaportes argentinos sospechados de espiar para Rusia. Aclaro que no sé esloveno pero con Google translate yo tengo además configuradas las alertas para que cuando sale algo raro en algunos puntos del planeta con ciertas palabras clave, me avise.

- El lema de los espías ilegales dice "Sin derecho a la gloria, para la gloria de la Nación". ¿Cuál es el alcance de estas palabras en la vida real?

- El alcance es tremendo porque está aludiendo a hombres y mujeres que están dispuestos a darlo todo al punto de terminar desplegados en el extranjero sin que lo sepan sus familias y que incluso están dispuestos a morir y terminar enterrados en tumbas a nombre de terceros en países que la familia no sabe y adonde nadie llevará flores.

- ¿Qué representa para vos la inocencia de dos chicos criados en servicio? ¿Y cómo se relaciona con tu experiencia como corresponsal en Washington?

- Ese es el punto clave porque ese fue el disparador de toda esta historia. Por supuesto que la historia de los espías es superatractiva. Es uno de estos casos donde la realidad supera la ficción. Pero el disparador fueron los chicos.

Porque supongamos que con mi mujer decidiéramos por amor a la patria terminar en el extranjero con otras identidades en un país de África, Asia, armándonos la fachada y después terminamos en otro país afrontando riesgos de vida. Esa es nuestra decisión. Pero cuando metés de por medio a los chicos, los dilemas morales se potencian. Además, estos espías no les dijeron sus verdaderas identidades a sus chicos. Les mintieron a sus propios chicos. Entonces, estos chicos se criaron en una gran escenografía que era toda falsa, sobre los orígenes de los padres, sobre que no tenían abuelos, sobre qué era la Argentina para ellos. Y a mí me pegó mucho y tuvo una resonancia con mi paso como corresponsal por Estados Unidos.

Nosotros fuimos con mi mujer con dos chicos y allá tuvimos al tercero. Los chicos me pidieron ir a ver béisbol, que es un aburrimiento. Y en el séptimo inning los estadounidenses cantan God bless America . El más grande de mis hijos que tenía en ese momento seis, siete años se saca el gorro y empieza a cantar. Era lo que hacían todos los días en la escuela pública.

Yo estaba en Washington como argentino cubriendo las noticias para un diario argentino porque Argentina es mi país pero mi país para este chico significa poco y nada. Y cuando volvimos con mi mujer en el auto a casa empezamos a cantar a capela el Himno Nacional Argentino y terminamos a los gritos. Mis chicos nos miraban como diciendo nos está criando Al Qaeda. Hay una enorme diferencia entre ser espía y ser periodista. Pero estos espías viajaron para darlo todo por Rusia que es un país que para esos chicos no significaba nada. Y ahí me pegó. Alconada Mon: "Cuando metés de por medio a los chicos, los dilemas morales se potencian"

- Sophie y Danielito se enteraron de que sus padres eran espías rusos cuando volaban de Turquía a Moscú. ¿Cuál es el límite de los espías?

- Ese es el punto. ¿Cuál es el límite, qué es lo correcto? Y ese es otro de los atractivos de esta historia. Que no es blanco o negro sino que estás en dilemas morales donde por cualquier camino que sigas terminás enchastrado, porque si le cuento cuando tiene uso de razón, el riesgo es que va a la escuela primaria y le cuenta a un amiguito "mi papá es espía". ¿Esperás a que sea adolescente y le decís "tu mamá y tu papá somos en realidad espías"? ¿Y que decida contarle a su primer novio, su primera novia o a su mejor amigo? O no se lo decís nunca, entonces tu hijo se va a criar en una mentira. ¿O se lo decís cuando tenga 25 y lo hacés cómplice de espionaje? Ninguno de los caminos es una decisión moral pura. Es terrible.

- ¿Cómo es vivir como personas grises y ser espías tan diferentes al icónico James Bond?

- Ese es un factor decisivo en estas historias. Porque si James Bond llegara a Buenos Aires, lo primero que hace es alquilar un Aston Martin descapotable. Es el único Aston Martin descapotable de toda la ciudad de Buenos Aires. Segundo, se toma un par de martinis. Tercero, se encara a la rubia o a la morocha más linda del boliche. Cuarto, termina a las piñas y repartiendo tiros. Cuánto tiempo puede tardar antes que en toda la Ciudad puedan decir "muchachos está acá James Bond dando vueltas". La antítesis de lo que estos hombres y mujeres buscan: ser hombres y mujeres grises que si nos cruzamos por la calle, a los 10 segundos nos olvidamos que pasaron. Son hombres y mujeres que van a usar ropa anodina, que no tienen tatuajes, que no beben alcohol o que si lo beben no van a hacer derrapes. Y que incluso van a buscar un bajo perfil hasta con el auto que se compran. Ellos se compraron el auto más vendido de la Argentina durante una década: el Volkswagen Gol Trend 1.6 de color negro, que ni siquiera tiene calcomanías para no llamar la atención. Es pasar por debajo de los radares. Según el autor, los espías buscan convertirse en "hombres y mujeres grises que si nos cruzamos por la calle, a los diez segundos nos olvidamos que pasaron"

- En el libro relatás que no cualquiera puede formar parte del programa de formación de espías de élite en Rusia. ¿Qué características tiene que tener una persona para ser espía y qué admirás de los espías?

- No sé si admiro pero me atrae, me intriga. Tienen una cabeza distinta. Están dispuestos a hacer sacrificios vitales, a meter a sus familias en dilemas morales profundísimos y además tienen toda una carga, un estrés, una presión galopante. Estás acá viviendo una mentira y donde te agarren no es que te dan una patada y terminás en tu casa porque ese es eventualmente el recorrido que tendría un espía legal que son los espías que se mueven con cobertura diplomática: el Agregado Comercial, Agregado de Prensa, Agregado de Defensa.

Los espías ilegales viajan con otras identidades y sin cobertura diplomática. Terminan presos. Entonces, al estrés de ser espía y tener una doble vida tenés que sumarle que puede terminar en una cárcel de máxima seguridad. Si tu propio país no blanquea la situación, te vas a pasar cinco, 10, 15 años o perpetua adentro de una cárcel.

- ¿Por qué fueron recibidos como héroes por Vladimir Putin? ¿Crees que un espía puede ser un héroe?

- Sí, los espías pueden ser héroes. Los dos más grandes espías rusos de todos los tiempos son uno que estaba desplegado en Japón y alerta al Kremlin durante la Segunda Guerra Mundial que Japón no va a invadir Rusia o la Unión Soviética por aquel lado y que entonces la Unión Soviética va a poder desplegar todo el Ejército Rojo para tratar de contener el ataque alemán. ¿Cuánto vale esa información?

El segundo espía más glorioso de todos los tiempos para la Unión Soviética o Rusia es un espía que estaba desplegado en Estados Unidos y que logra acceder a los secretos de la bomba nuclear. Sí, hay hombres y mujeres que a lo largo de la historia en infinidad de ocasiones resultaron decisivos y fueron héroes, eventualmente héroes secretos, pero héroes al fin en sus respectivos países.

También hay casos de espías o agentes de inteligencia argentinos que podés definir como héroes. Son los espías que hacen investigaciones que quedan por debajo de los radares que quizás nadie se entera.

En esta historia hay hombres y mujeres de Inteligencia que fueron condecorados en Eslovenia y eso nunca va a salir a la luz porque hasta las condecoraciones son secretas.

- ¿Qué es lo que más te sorprendió de esta historia? ¿Qué sentiste desde el principio de la investigación hasta el punto final de Topos?

- Es una de esas historias donde todo el tiempo me decía a mí mismo "esto no puede ser". Uno de los ejemplos es cuando fui de manera periódica a hablar al edificio donde ellos vivían. Y de repente, uno de los porteros me decía que eran gente muy cálida, muy educada, muy bajo perfil, pero muy generosos. Y cuando se fueron le dijeron si quería quedarse con los muebles. "Lo único que me pidieron fue retirar la antena de la azotea". ¿Cómo? Le hice el gesto de la antena de DirecTV o antena de televisión, como cuando éramos chicos. El gesto del portero fue de antena. Un par de días después me confirman que no había ninguna antena autorizada en ese edificio. De ahí me voy al edificio donde él tenía una oficina y al portero lo voy llevando sin inducir sus respuestas con mis preguntas, hasta que finalmente me dice sí antena. Son esos tramos de la investigación que decís no lo puedo creer.

Lo que terminó saliendo a la luz es que sobre la calle Mendoza tenías una línea recta. En Mendoza y Cabildo estaba la oficina y una antena, y en Mendoza y O’Higgins, el edificio donde ellos vivían, había una segunda antena. Y si seguís bajando por Mendoza sobre el final está la oficina de Representación Comercial de Rusia, que es donde viven todos los diplomáticos rusos con la única excepción del Embajador, con una tercera antena. Hipótesis de trabajo: antena, antena, antena: transmisión a Moscú. Las antenas que tenían ellos tanto acá como en Eslovenia cuando los detuvieron eran antenas de onda corta. Alconada Mon: "Es una de esas historias donde todo el tiempo me decía a mí mismo 'esto no puede ser'"

- ¿Qué tenían de auténtico los espías rusos? ¿Encontraste en ellos algún atisbo de humanidad, algún sentimiento real? ¿Es verdad que la mamá espía se emocionó mucho cuando se iban de Argentina?

- Creo que ese es uno de los aspectos donde hubo un rasgo de autenticidad. Me cuentan aquellos que interactuaron con estos espías que él era muy frío y que ella al momento de despedirse lloró, y no fue un llanto de telenovela, sino un llanto que te dabas cuenta de que le salía de las entrañas. Ese fue el primer rasgo notable. El segundo fue, mucho tiempo después, el momento en el cual Putin los recibe en Moscú. Ahí percibís una emoción real porque ella se quiebra y se lleva la mano a la boca tratando de tapar la emoción, como diciendo: "No puedo estar llorando ante el líder". Y finalmente termina abrazando ella a Vladimir Putin. Ese lenguaje gestual era auténtico.

- ¿Cómo impacta en el espionaje ruso que Vladimir Putin -que fue también espía- esté en el poder?

- Impacta de raíz. Porque es un hombre que lo vivió, que sabe de los sacrificios que conlleva y la potencia que puede llegar a tener un servicio de espionaje, por los buenos y por los malos motivos. Vladimir Putin fue un teniente coronel de la KGB. Él estuvo desplegado en el extranjero, estuvo desplegado en Dresde, república alemana, cuando cayó el Muro de Berlín, y sintió el abandono de Moscú. Él ha contado en algunas entrevistas que tuvo que darse maña para regresar al otro lado de la cortina que se estaba cayendo. Esa experiencia lo marcó para no entregar y no soltarle la mano a los hombres y mujeres que ellos despliegan en el extranjero.

- ¿Por qué es importante la inteligencia para países como la Argentina?

- Los servicios de inteligencia son un mal necesario que a veces hacen mucho bien. Es un mal porque están por debajo de los radares, porque integran lo que de acuerdo al filósofo político Norberto Bobbio aludía a Il sottogoverno , aquellas ramas del Estado que están por debajo de la superficie que son muy difíciles de controlar.

- ¿Qué significó para vos ser víctima de espionaje?

Un dolor de cabeza y una de esas vivencias que hubiera preferido no tener que vivir y más que por mí, por mis afectos. Porque a mí me gusta lo que hago y yo asumo las consecuencias de mis actos. Ya cuando se meten con tu pareja, tus hijos, tus padres, tu cuñada, tu suegro, que no tienen nada que ver y terminan sufriendo las consecuencias... eso no es agradable.

- ¿Y qué estás investigando ahora?

- La historia en Argentina de otro de estos muchachos con doble vida.

- ¿Cuándo veremos la película y el documental de esta historia real que supera la ficción?

- Estamos en eso. Ya hay un primer acuerdo. Yo ya he visto un tráiler de un eventual documental y no digo más porque soy bilardista y como buen bilardista soy resultadista. Hasta que no esté, no se celebra. Alconada Mon: "Me cuentan aquellos que interactuaron con estos espías que él era muy frío y que ella al momento de despedirse lloró"
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