Nuevos datos ayudan a entender la migración de las ballenas azules
Cerca de 1200 animales de esta especie llegan cada año a Chile para alimentarse. Según se vio, las que eligen las zonas de Chiloé son grupos diferentes que las que prefieren la isla Chañaral.
Las ballenas azules son el animal más grande del mundo: pueden medir 33 metros de largo y pesar más de 150 toneladas. Son solitarias y viven hasta los 90 años. Sin embargo, su desplazamiento sigue siendo un misterio. Por eso, investigadores de distintos países se unieron para conocer más de su migración.
En Chile, se sabe que hay dos sitios preferidos por estos cetáceos: cerca de 400 llegan en diciembre a alimentarse a la isla de Chañaral (Región de Atacama), y otras 800 ballenas viajan hasta Chiloé. "Tendrían una preferencia hacia ciertas áreas de alimentación", dice Bárbara Galletti, presidenta del Centro de Conservación Cetácea, agrupación que participó en el estudio.
Los datos de la investigación muestran que dos ballenas que estaban en la zona de Chiloé migraron hacia Islas Galápagos, lo que marcaría un patrón. En cambio, no se sabe qué sucede con los que llegan a la zona de la isla de Chañaral cuando dejan las costas de Chile.
"Se vio que las del sur tiene una alta tasa de retorno, del 43%, y las del norte también. Además se sabe que Chiloé es un área dinámica de alimentación: en una misma temporada pueden ir del norte de Chiloé al este, a aguas interiores o al Golfo de Corcovado", dice Galletti.
Y agrega: "En el estudio también conseguimos un registro de Golfo de Penas (Región de Aysén) que coincide con las del área de Chiloé, y es el registro más austral para la población de ballenas azules". Esto, sin tomar en cuenta las que habitan Magallanes y la Antártica, que son poblaciones diferentes.
"La ballena azul antártica se alimenta en aguas antárticas y no se sabe dónde se reproduce, y la ballena azul chilena se alimenta en aguas de Chile y migra hacia el Pacífico tropical, donde debería tener área de alimentación y reproducción. Se irían a ese sector a pasar el invierno".
Pero aún no se sabe si estas ballenas vuelven todos los años al mismo sitio en Chile, aunque según la experta es probable, sobre todo, porque no se han encontraron individuos que se alimenten en Chañaral y Chiloé: "Las ballenas son muy fieles a sus áreas de alimentación. Eso se ha visto, por ejemplo, con ballenas franca austral de Argentina, donde tienden a ir a áreas de alimentación que les enseñaron sus madres".
Para el estudio, publicado en Marine Mammal Science, se usó la fotoidentificación para reconocerlas, es decir, se analizó el patrón moteado para diferenciarlas.
Los resultados del estudio, dice Galletti, son clave para la conservación. "En el sur de Chile, una de sus principales amenazas es la colisión con embarcaciones. Hemos tenido muchos registros en esa zona de ballenas que varan con fracturas expuestas. La salmonicultura también pone de su parte con aumento de tráfico marítimo".
Y agrega: "Esa área (de Chiloé) es la que estas ballenas prefieren por su alimento (krill). No es que puedan irse a otro lugar, entonces medidas de protección que permitan, por ejemplo, reducir la velocidad del transporte marítimo son clave. También sirve para delinear áreas de importancia biológica, como un corredor que se está viendo (que tienen las ballenas) hacia Galápagos. Entonces tendría que haber esfuerzo de protección de la ruta migratoria".