Remesas: más dólares pero las familias reciben menos pesos
Para Jairo Eduardo Ramírez, gerente de la cooperativa de ahorro y crédito Fincomercio, el crecimiento de las remesas en el inicio de 2026 ha sido positivo, pero claramente más moderado frente a años anteriores
Para Jairo Eduardo Ramírez, gerente de la cooperativa de ahorro y crédito Fincomercio, el crecimiento de las remesas en el inicio de 2026 ha sido positivo, pero claramente más moderado frente a años anteriores. "Esto se explica, en primer lugar, por un efecto base alto, ya que en 2025 Colombia alcanzó niveles elevados en recepción de remesas, lo que hace más difícil sostener crecimientos fuertes en términos porcentuales". "Adicionalmente, estamos viendo una desaceleración en las economías donde residen los migrantes, lo que reduce su capacidad de envío, y una normalización del flujo". "En 2026, la apreciación del peso ha hecho que, por cada dólar enviado, los hogares reciban menos pesos", dijo.
Las remesas de los trabajadores colombianos en el exterior es una de las principales fuentes de divisas para el país, en medio de un entorno económico internacional desafiante, aunque su crecimiento comenzó a moderarse y además quienes las reciben obtienen menos pesos. De acuerdo con cifras del Banco de la República, estos flujos mantienen una senda de crecimiento sostenido, reflejando la resiliencia de los migrantes y su importancia para la economía nacional. En los dos primeros meses de 2026, Colombia recibió US$2.121 millones en remesas, frente a US$2.041 millones en el mismo periodo de 2025, lo que representa un crecimiento del 3,9%. Este incremento, aunque moderado, confirma la estabilidad de estos ingresos en el arranque del año. El comportamiento mensual muestra que en febrero pasado ingresaron US$1.101 millones, superando los US$1.020 millones registrados en enero. Esta dinámica evidencia una recuperación frente a finales de 2025 y mantiene el flujo mensual por encima de la barrera de los US$1.000 millones. Durante 2025, las remesas alcanzaron un total de US$13.098 millones, marcando un nuevo récord histórico. Este resultado representó un crecimiento del 10,5% frente a 2024, cuando el país recibió US$11.848 millones, consolidando así la tendencia al alza de los últimos años. El último mes de 2025 también reflejó la fortaleza de estos flujos, con ingresos por US$1.173 millones en diciembre, una de las cifras más altas del año. Este comportamiento suele estar asociado a factores estacionales, como mayores envíos en temporada de fin de año. A lo largo de 2025, las remesas mantuvieron una notable estabilidad, con montos mensuales que oscilaron entre US$1.070 millones y US$1.158 millones. Este patrón muestra una base sólida de ingresos recurrentes, menos volátil que otros flujos externos. En comparación, 2024 ya había mostrado una senda creciente, con cifras mensuales que superaron progresivamente los niveles de 2023. Meses como diciembre de 2024, con US$1.098 millones, anticipaban el buen desempeño que se consolidaría en el año siguiente. El contraste con 2023 es evidente. En ese año, las remesas se ubicaban en niveles inferiores, con registros como US$761 millones en julio o US$736 millones en abril. Pero hacia finales de ese periodo comenzó una tendencia de recuperación. Países emisores Para Daniel Velandia, jefe de investigaciones económicas y economista jefe de Credicorp Capital, se venían observando altos crecimientos en la llegada de remesas a Colombia, en línea con los buenos resultados económicos de Estados Unidos y España, que es de donde proviene la mayor parte de esos recursos y en la medida que estas se desaceleran se espera que estas remesas se desaceleren y los mercados laborales se debiliten. En 2025 la incertidumbre por las política migratorias en EE. UU. también pudo haber sido motivo para este incremento, dijo Velandia. Además, en pesos las familias colombianas debe estar recibiendo menos dinero pues en 2025 el dólar promedio fue $4.100 y este año es algo por encima de $3.600 y casi a los $3.700 por lo que hay una caída acumulada de 10%. Hoy reciben menos pesos y eso es menor capacidad de compra lo que es un impacto para el consumo de los hogares. Este crecimiento sostenido de las remesas responde a varios factores, entre ellos la mayor migración de colombianos, la mejora en las condiciones laborales en algunos países de destino y la depreciación del peso colombiano, que incentiva el envío de recursos. Además, las remesas se han convertido en un soporte clave para el consumo de los hogares, especialmente en regiones donde estos ingresos representan una parte significativa del sustento familiar. Su impacto se refleja en el dinamismo del comercio y los servicios. Desde una perspectiva macroeconómica, estos flujos financian el déficit en cuenta corriente y aportan estabilidad al mercado cambiario. En momentos de volatilidad externa, las remesas actúan como un amortiguador frente a choques negativos. No obstante, el ritmo de crecimiento podría moderarse en 2026, en línea con la desaceleración económica global y las condiciones más restrictivas en los mercados laborales internacionales. Esto podría afectar la capacidad de envío de los migrantes. Aun así, el comportamiento reciente sugiere que las remesas seguirán en niveles históricamente altos. La consistencia de los flujos mensuales por encima de los US$1.000 millones es una señal de madurez de este componente de la balanza de pagos. En el corto plazo, el desempeño de las remesas dependerá de factores como la evolución del empleo en Estados Unidos y Europa, así como de las condiciones cambiarias. Un dólar fuerte, por ejemplo, puede seguir incentivando los envíos hacia Colombia. En conclusión, las remesas continúan siendo un pilar fundamental para la economía colombiana, no solo por su magnitud, sino por su estabilidad y su impacto social. En un entorno de incertidumbre global, estos recursos seguirán desempeñando un papel clave en el sostenimiento del ingreso de los hogares y en el equilibrio externo del país.