Viernes, 10 de Abril de 2026

Líbano, Ormuz y uranio: los puntos de choque de las negociaciones de paz entre Irán y EE.UU

ChileEl Mercurio, Chile 10 de abril de 2026

Trump dijo estar "muy optimista" sobre un acuerdo, pero no es claro que Teherán esté dispuesto a ceder sobre su programa nuclear.

Después de 39 días de enfrentamientos y en medio de una frágil tregua que todavía no termina de consolidarse en Medio Oriente, hoy comenzarían en Pakistán las conversaciones entre delegaciones de alto nivel de EE.UU. e Irán para alcanzar un acuerdo de paz definitivo. Pero no hay ninguna garantía de éxito, y los expertos advierten que las diferencias entre ambas partes son tan profundas que todavía existe el riesgo de que colapse el diálogo.
A pesar de las desconfianzas mutuas, el Presidente de EE.UU., Donald Trump, dijo ayer que estaba "muy optimista" sobre la posibilidad de lograr un acuerdo, ya que los líderes del régimen islamista se mostraban "mucho más razonables" cuando hablaban en privado con Washington. "Están aceptando todas las cosas que tienen que aceptar", aseguró, al comentar los acercamientos previos a la llegada hoy a Islamabad de la delegación encabezada por el vicepresidente J. D. Vance. "Si no alcanzan un acuerdo va a ser muy doloroso", añadió.
En la antesala, el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, también publicó ayer un mensaje, con motivo de los 40 días desde la muerte de su padre y predecesor en el cargo, el ayatolá Alí Jamenei, asesinado en un bombardeo en el primer día del conflicto con EE.UU. e Israel. "No buscamos la guerra y no la queremos", aseguró. "Pero no renunciaremos a nuestros derechos legítimos bajo ninguna circunstancia y, en este sentido, consideramos el frente de resistencia en su conjunto", agregó, en una aparente referencia a Líbano, donde Israel lucha contra el movimiento chiíta Hezbolá, aliado de Teherán.
Laura Blumenfeld, exasesora de política exterior del Departamento de Estado y hoy investigadora de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Johns Hopkins, aseguró a "El Mercurio" que no es muy optimista sobre una resolución negociada. "Toda guerra, como toda historia, tiene un comienzo, un desarrollo y un final. Y esta guerra no ha terminado", comentó.
"Si el ataque estadounidense-israelí contra Irán de junio de 2025 dio inicio al conflicto, y la operación de 39 días marcó el desarrollo, no veremos una paz permanente hasta que se haya alcanzado uno o más de los objetivos centrales de Trump: poner fin al enriquecimiento de uranio; incautar el uranio altamente enriquecido; provocar un cambio de régimen; o levantar el cerco económico sobre el estrecho de Ormuz. Trump podría lograrlo solo mediante la diplomacia. Sin embargo, es más probable que el capítulo final involucre al ámbito militar", consideró.
En ese contexto, estos serán los principales puntos de discordia en estas negociaciones:
Cese el fuego en Líbano
La agenda ha estado marcada en las últimas horas por la exigencia de Teherán de incluir en el acuerdo de cese el fuego a Líbano, un frente que ha seguido bajo intensos ataques de Israel en su campaña militar contra Hezbolá.
Según dijo ayer Trump, había conversado con el Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y ambos acordaron "bajarle" a su ofensiva en Líbano, luego de los ataques del miércoles contra Beirut, que han dejado más de 300 muertos.
Netanyahu insistió ayer en que "no hay un alto el fuego" en Líbano; sin embargo, también ordenó iniciar "negociaciones directas" con el gobierno libanés para conseguir el desarme total de Hezbolá y cerrar un "acuerdo de paz histórico y duradero".
No está claro cómo estos avances influirán en las negociaciones de paz en Pakistán, pero el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, insistió en que Líbano es una "parte inseparable" del acuerdo y que si continúa la violencia será "irrazonable" seguir conversando.
Reapertura de Ormuz
Las negociaciones parten bajo la urgencia de EE.UU., de los países del golfo Pérsico y de buena parte del resto del mundo para que Irán reabra el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz.
Teherán aceptó desbloquear Ormuz durante las dos semanas de tregua, pero hasta ahora solo han cruzado pocos barcos y las principales navieras han tomado precauciones ante la posibilidad de que Irán haya plantado minas en partes de la ruta. El régimen iraní ya demostró durante el conflicto su capacidad de disrupción y sabe que su control del estrecho es su principal carta negociadora. En ese contexto, se rumorea que planea instaurar un sistema de peajes para los buques petroleros, lo que ha sido rechazado por EE.UU. y la Unión Europea.
Trump advirtió ayer que Teherán no estaba cumpliendo con su parte del acuerdo de tregua. "Irán está haciendo un trabajo muy deficiente -deshonroso, dirían algunos- al permitir el paso del petróleo a través del estrecho de Ormuz. !Ese no es el acuerdo que tenemos¡", afirmó.
Fin de sanciones
Desde la perspectiva de Irán, uno de los asuntos más apremiantes en el pliego de 10 puntos que presentó como base para las negociaciones es conseguir que se levanten las sanciones internacionales por su programa nuclear.
Trump restableció las sanciones durante su primer mandato, tras retirar unilateralmente a Washington en 2018 del acuerdo nuclear de 2015 entre Irán y el grupo P5+1 (EE.UU., Reino Unido, Francia, China, Rusia y Alemania) que limitaba el programa nuclear iraní, garantizando su carácter pacífico. Estas medidas punitivas asfixian desde hace décadas la economía iraní, una crisis que ha empeorado en los últimos años.
Otro asunto planteado por Teherán es la creación de un fondo para compensar los daños sufridos en la ofensiva de EE.UU. e Israel contra su país, aunque algunos países del Golfo han pedido lo mismo, pero con cargo a Irán.
Programa nuclear
El más complejo de todos los asuntos en la agenda sigue siendo el futuro del programa nuclear iraní, mientras Teherán asegura que tiene objetivos pacíficos de uso civil, EE.UU. e Israel acusan que busca fabricar una bomba atómica.
Washington afirma haber golpeado de manera decisiva la infraestructura y la capacidad nuclear de Irán, pero Trump ha dicho que también quiere recuperar las reservas iraníes de más de 400 kg de uranio altamente enriquecido.
Para el régimen iraní, sin embargo, seguiría siendo un asunto intransable. El jefe de la Organización de la Energía Atómica de Irán, Mohamad Eslami, descartó ayer restringir el programa, asegurando que las demandas de EE.UU. "no son más que deseos que quedarán enterrados".
"El destino del uranio de Irán es el elefante en la habitación. Ninguna afirmación de victoria por parte de EE.UU. resulta creíble mientras el régimen conserve la capacidad de producir armas nucleares", estimó Blumenfeld.
Según Patrick Clawson, director del Programa Viterbi sobre Irán y Política Estadounidense de The Washington Institute for Near East Policy, las negociaciones parten con "diferencias significativas" y objetivos muy lejanos. "Cuando comenzaron conversaciones serias en 2013 sobre un acuerdo nuclear, las partes necesitaron dos años para llegar a un entendimiento", recordó.
"Las perspectivas de alcanzar un nuevo acuerdo en semanas son muy bajas. O bien acordarán extender la tregua por un período mucho más largo, o esta se desmoronará. Las dos partes están muy alejadas en cuanto a qué temas debería cubrir un acuerdo, y más aún respecto de cuáles deberían ser sus disposiciones. Incluso un acuerdo mínimo, que no aborde muchos de los temas que cada parte plantea, tomaría meses, no semanas".
POCO TRÁFICO
Solo cinco buques transitaron por Ormuz el miércoles, según la empresa de análisis marítimo Kpler. Antes de la guerra pasaban entre 120 y 140 diarios.
Teherán cifra en más de 3.000 los muertosEl jefe de la Organización de Medicina Forense de Irán, Abás Masjedi Arani, elevó ayer a más de 3.000 los muertos en la guerra iniciada por EE.UU. e Israel el 28 de febrero.
"Hemos perdido a más de 3.000 personas en los ataques enemigos en todo el país", dijo Masjedi a la agencia Mizan, quien agregó que el 40% de los fallecidos no pudieron ser identificados inicialmente y que aún trabajan para identificar cadáveres.
En el último mes, Irán no había ofrecido datos del número de muertos en su territorio en la guerra. La última cifra oficial se publicó el 5 de marzo y se situó en 1.230.
La ONG opositora HRANA, con sede en Estados Unidos, calcula el número de muertos en 3.636, de los cuales 1.701 son civiles.
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