EE. UU. daría alivio parcial a crisis comercial con Ecuador
Al rojo vivo sigue la relación entre Colombia y Ecuador que preocupa al sector del comercio exterior colombiano
Al rojo vivo sigue la relación entre Colombia y Ecuador que preocupa al sector del comercio exterior colombiano. Sin embargo, los actores están balanceando los retos con oportunidades, frente a las situaciones que podría enfrentar el renglón si hay una ruptura completa entre los países. Un análisis de AmCham Colombia reveló que empresas colombianas podrían redireccionar exportaciones desde Ecuador hacia Estados Unidos, ante el aumento de aranceles en el mercado ecuatoriano (50%), abriendo una ventana para diversificar riesgos comerciales y sostener ingresos externos. El estudio identificó que 1.208 productos actualmente exportados a Ecuador tienen condiciones para ingresar al mercado estadounidense, lo que configura una oportunidad para el tejido empresarial colombiano, según lo explicó María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham Colombia. Ahora bien, estos bienes ya cuentan con historial exportador, cumplimiento regulatorio y canales comerciales en Estados Unidos, factores que reducen barreras de entrada y permiten pensar en una transición relativamente rápida, con horizontes de implementación que podrían oscilar entre cero y nueve meses. Dentro de esta canasta se encuentran manufacturas como plásticos, muebles metálicos, baldosas y libros, así como productos agroindustriales y de consumo masivo que ya tienen demanda consolidada, lo que refuerza la viabilidad de una estrategia de diversificación comercial. También figuran bienes de cuidado personal y productos industriales, lo que amplía el espectro de sectores beneficiados y sugiere que la oportunidad no está concentrada en un solo segmento, sino que atraviesa distintas cadenas de valor exportadoras. No obstante, el informe advierte que la materialización de esta oportunidad no será homogénea y dependerá de variables como la estructura empresarial, los costos logísticos, la estrategia de multinacionales y la disponibilidad de canales comerciales en destino. En paralelo, el estudio identifica una segunda canasta compuesta por 905 productos con potencial factible en Estados Unidos, que actualmente son importados por ese país desde otros proveedores, pero donde Colombia aún no tiene participación relevante. Estos incluyen industriales, farmacéuticos y agroindustriales que requieren procesos adicionales de habilitación, como certificaciones, cumplimiento de normativas sanitarias y fitosanitarias, así como el desarrollo de relaciones comerciales con distribuidores e importadores. Sin embargo, mencionan que esta segunda canasta representa una oportunidad estructural de mediano plazo, pero con mayores exigencias técnicas y regulatorias en destino. En este grupo, de acuerdo con lo que detallan, se encuentran productos como medicamentos, insumos químicos, maquinaria y alimentos procesados. ¿Oportunidad o riesgo? El contexto que da origen a esta oportunidad está marcado por el incremento arancelario en Ecuador, que afecta directamente la competitividad de los productos colombianos en ese mercado y obliga a las empresas a buscar alternativas de destino. En este escenario, Estados Unidos emerge como un mercado con demanda existente para productos colombianos, lo que facilita la transición de parte de la oferta exportable y reduce el impacto negativo de las medidas comerciales adoptadas por el vecino país. Sin embargo, esta reorientación no implica un traslado automático, ya que cada mercado tiene requisitos específicos y dinámicas propias que deben ser atendidas por las empresas para garantizar su permanencia y crecimiento en nuevos destinos. El informe plantea que la diversificación hacia el gigante americano podría convertirse en un mecanismo de mitigación de riesgos, especialmente en un contexto de alta volatilidad en el comercio regional y cambios en las relaciones bilaterales. Desde la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), su presidente, Javier Díaz, advirtió que el proceso no será inmediato ni sencillo, debido a las diferencias regulatorias y a la incertidumbre en el entorno arancelario estadounidense de la actualidad. "Los productos que vendemos a Ecuador están ya consolidados en ese mercado y no necesariamente serían la misma referencia o mismas normas sanitarias que existen para el mercado estadounidense. No sería un cambio que se pueda hacer de la noche a la mañana", manifestó. El dirigente gremial también alertó sobre el riesgo de pérdida de mercado en Ecuador, donde otros países podrían ganar terreno con productos más competitivos en precio, lo que podría desplazar a Colombia en ese destino tradicional. "También hay que ver que Ecuador ya está empezando a ver otros proveedores con bienes más baratos que los colombianos, donde nos podrían ganar la carrera. Algunos de los otros orígenes son Brasil, Argentina, Perú o incluso China", mencionó Díaz. En términos de tiempo, el líder gremial señaló que la recuperación del mercado ecuatoriano no se prevé en el corto plazo, lo que refuerza la necesidad de acelerar estrategias, más diplomáticas para no perder al país vecino. "Así mismo, lo que puede ocurrir es que ese mercado caiga para los productos colombianos y solo empiece a recuperarse después de agosto, pues el presidente de Ecuador, Daniel Noboa ha señalado que antes de ese mes no ve posibilidades de arreglo con Colombia", apuntó. Ahora bien, otro de los puntos a tener en cuenta es que además del empresariado colombiano, sobre la mesa también está el ecuatoriano. En ese frente, desde la Cámara Colombo Ecuatoriana, su directora Oliva Díazgranados advirtió a este medio que los impactos ya son visibles y afectan tanto el comercio como el empleo, en un contexto agravado por la crisis diplomática. "Por supuesto que los empresarios van a reemplazar el mercado ecuatoriano con otras posibilidades. Las implicaciones empezaron desde el 1 de febrero y salvo que Colombia escale al 50% los aranceles, que no lo ha hecho afortunadamente, la gravedad se continuará sintiendo entre los dos países", señaló. Asimismo, subrayó que el deterioro de la relación bilateral tiene efectos directos sobre la dinámica comercial, incrementando la incertidumbre para los empresarios y limitando la previsibilidad de los flujos de exportación. Situación que termina repercutiendo económicamente en ambos países.