El escritor argentino vuelve a Montevideo con el ciclo "Aprendemos juntos" de BBVA para un estreno absoluto. Conozca los detalles de este encuentro inédito y cómo conseguir la entrada sin costo.
La llamada de El País encuentra a Hernán Casciari en Dublín. El escritor argentino está de paso por Europa por una razón familiar: su hija Nina con quien conduce Zoom de libros, el ciclo de YouTube en el que comentan y puntúan sus lecturas estudia en la capital irlandesa. El recorrido sigue por Madrid, ciudad en la que vivió durante años. Después, el regreso al sur, con escala en Buenos Aires y destino en Montevideo. Acá, hace una década, empezó su segunda vida. Acá tuvo el infarto que más tarde se volvió libro y serie de Disney+.
Casciari, autor del cuento "A veces creo que soy uruguayo" donde recuerda cómo, de chico, se encerraba en el baño para memorizar el mapa del país, es un visitante asiduo de Montevideo. Acá presentó libros, llevó sus Cuentos a la carta a la Sala Camacuá y, en julio, subió a El Galpón con La señora que me parió, el espectáculo que comparte con su madre, Chichita. Pero este regreso propone otra cosa: una versión inédita para el público uruguayo.
La cita será el jueves 16 de abril en el Club Uruguay, como parte de la nueva gira de Aprendemos juntos, el ciclo de BBVA que luego recorrerá la región. El proyecto, creado en 2018, reúne en su canal de YouTube charlas de figuras de distintas áreas: de la primatóloga Jane Goodall al atleta Carl Lewis, del psicólogo Walter Riso al músico Fito Páez.
Casciari participó en varias ocasiones, y su charla más vista es No sabemos quiénes somos en medio de la tragedia, con 675 mil reproducciones. Filmada en Madrid en 2024, parte del cuento "A veces es Finlandia", donde recuerda la tarde de 1995 en la que creyó haber atropellado a su sobrina de 10 años.
El relato se concentra en esos 10 segundos "los más intensos" de su vida, cuando estaba convencido de que así había sido. A partir de ahí, construye una historia sobre los personajes que lo rodeaban sus padres, su cuñado y sobre una idea que atraviesa toda la charla: uno no termina de conocerse hasta que ocurre una tragedia. Y lo hace con una precisión narrativa que convierte una anécdota mínima en un relato sostenido, donde conviven la incertidumbre, el humor, la vulnerabilidad y la honestidad más brutal.
https://www.youtube.com/watch?v=zfT7pxf0Onk&t=2216s En su vuelta a Montevideo presentará Desconocidos que te cambian la vida. Así lo define, desde Dublín: "Hago un recorrido por el recuerdo de cuatro personas a las que vi una vez en la vida, en circunstancias absolutamente azarosas, y que por alguna razón muy puntual, dejé de ser la misma persona después de haberme cruzado con esta gente". Prefiere no dar nombres para no arruinar la sorpresa.
Y, como ya había hecho con "A veces es Finlandia", esas historias funcionan como una puerta de entrada a algo más profundo. "Es una forma de hablar de la humanidad de la cercanía, de lo analógico de las miradas en un tiempo distinto a este, en el que estamos todo el tiempo con el teléfono en la mano, mirando hacia abajo", dice.
La novedad para el público uruguayo no solo pasa por la temática, sino también por la forma. Durante su presentación, Casciari propone que el público interrumpa el relato con preguntas. "Me interesa el desafío de tener que improvisar en medio del relato", cuenta. "Va a ser la prueba piloto de algo que no hice nunca".
El paso de Aprendemos juntos por Montevideo será de doble programa: además de Casciari, la mexicana Margarita Tarragona, experta en psicología positiva, presentará Las relaciones como ingrediente clave para ser feliz. La entrada es gratuita, pero los cupos son limitados. El acceso se gestiona a través de la cuenta de Instagram del ciclo (@aprendemosjuntosbbva), donde se publica en historias un enlace para registrarse y recibir un código QR por mail. Hay que estar atento. La actividad comenzará a las 19.00 y cerrará con un cóctel.
En la previa de su presentación, Casciari dialogó con El País.
En los últimos años te volcaste más al escenario que a la escritura. ¿Qué encontrás en ese ida y vuelta con el público?
Recorrí una etapa pura y exclusivamente de escritura, en donde no interpretaba ni leía en voz alta. Esa etapa, hace unos 15 años, la disfruté un montón y se centró en publicar libros o cuentos en un blog. Pero esta segunda etapa, la de interpretar en un escenario, es la que más me nutre, me divierte y me completa. Hay algo muy potente en poder contar una historia a muchas personas al mismo tiempo, y es algo que el escritor que se sienta frente a una compu no tiene. Es un efecto que aparece en diferido, cuando un lector le dice que le gustó o que se emocionó con tal novela. Entonces, en el escenario el lector se convierte en espectador y te dice lo que le pasa: antes de que termines el párrafo, el público te está diciendo si está emocionado, si se está riendo o si está sorprendido. Ese encuentro es alucinante y es mucho más espectacular que lo que pasa cuando uno escribe para que lo lean.
También estás acercando la lectura a gente que quizás no tiene el hábito. Ya sea en Aprendemos juntos o en tus columnas de la radio, la lógica es la misma: contar una historia y emocionar al otro.
Sí, porque hay gente que por un montón de circunstancias, sobre todo educativas, se ha alejado de la literatura. Tienen la idea de que la literatura es demasiado solemne o inteligente. O también que es aburrida, porque hay muchísima gente que en el liceo tuvo que leer libros muy feos o aburridos y se alejan el resto de la vida. Entonces, es muy lindo leerle cuentos a esas personas para que descubran que no es así, que es todo lo contrario: es divertidísimo. Y que después la gente se acerque al libro de una forma un poco más informal, más cotidiana, más cercana.
https://www.youtube.com/watch?v=618ue2q0Vrs&t=5018s En una charla para BBVA contaste un momento que te marcó: la primera vez que tu padre se rió con algo que escribiste. Y que cada vez que alguien te dice que conectó con un familiar a través de un cuento tuyo, volvés a esa escena. ¿Qué significa eso para vos?
Para mí es, posiblemente, lo más interesante de lo que hago. Mucho más que recibir un premio o vender libros, es lo que más me importa, es muy interno. De hecho, eso no lo había contado nunca. Esa fue la primera vez que lo dije en voz alta, pero era algo que estaba siempre en mi cabeza. Alguien me preguntó algo y conté la escena de que le dejé una revista en el baño a mi papá. Fue así: un día publiqué una crónica deportiva con humor en el diario de Mercedes, la ciudad donde nací, con chistes sobre cosas que él hacía en lo privado. Dejé el diario arriba del canasto de la ropa, que era el único lugar donde leía. Me senté al costado y, a los seis minutos, escuché su risa. Yo, en general, cuento cosas que en algún momento probé escribir. En este caso, no: fue la primera vez que dije en voz alta ese recuerdo.
Y eso, además, quedó filmado.
Sí, y me divirtió mucho hacerlo con cámaras prendidas. Hay algo en ese momento, cuando mi viejo se rió por primera vez y pude conectar con él desde mi oficio, que se repite cada vez que, a la salida de una función, un padre o una madre y un hijo, o una abuela y un nieto, me cuentan lo mismo. Pasa mucho, porque lo que escribo es bastante intergeneracional y puede ocurrir esa magia. Y cuando cuentan que encontraron un tema en común, la felicidad que me provoca es inenarrable. No hay nada que supere eso. Es, para mí, lo mejor que puedo hacer.