Conclusiones tergiversadas
A mediados de 2025, un estudio preliminar del MIT comparó a estudiantes que escribieron ensayos usando ChatGPT, buscadores o solo su propio razonamiento, y encontró que quienes usaron la IA mostraban menor pensamiento crítico y menor conectividad cerebral, además de textos percibidos como poco originales
A mediados de 2025, un estudio preliminar del MIT comparó a estudiantes que escribieron ensayos usando ChatGPT, buscadores o solo su propio razonamiento, y encontró que quienes usaron la IA mostraban menor pensamiento crítico y menor conectividad cerebral, además de textos percibidos como poco originales. La investigación, liderada por Nataliya Kosmyna, no tardó en volverse viral en redes sociales y comenzó a ocurrir que las conclusiones se tergiversaron, con muchos sitios publicando que la IA generativa volvía a las personas más "tontas y flojas".
Fue entonces que la académica tuvo que salir a aclarar que se trataba de una muestra pequeña -de solo 54 participantes-, no revisada por pares y que no permitía afirmar que la IA vuelva a las personas menos inteligentes, destacando incluso que, en una fase posterior, el uso de ChatGPT se asoció a mayor actividad neuronal en otro grupo.