Carbón cobra más importancia para enfrentar el próximo Niño
Este comportamiento podría intensificarse en el segundo semestre del año, en paralelo con la posible llegada del fenómeno de El Niño, lo que incrementaría la demanda de carbón en el mercado interno y generaría nuevas presiones sobre la cadena de suministro
Este comportamiento podría intensificarse en el segundo semestre del año, en paralelo con la posible llegada del fenómeno de El Niño, lo que incrementaría la demanda de carbón en el mercado interno y generaría nuevas presiones sobre la cadena de suministro. Carlos Cante, presidente de Fenalcarbón, advirtió que esta situación podría tensionar la capacidad de respuesta de la pequeña minería, que juega un papel relevante en el abastecimiento local de este recurso. Lo anterior porque la reactivación de operaciones mineras implica tiempos y condiciones específicas, lo que podría limitar la velocidad de respuesta ante incrementos abruptos en la demanda para atender la generación eléctrica. Este factor se suma a las condiciones logísticas y de transporte que inciden
en la distribución del carbón hacia los centros de consumo.
Ante el aumento en la probabilidad de un fenómeno del Niño que presione el sistema energético del país, nace la preocupación por el abastecimiento para atender la demanda. Para tranquilidad del sistema, existe disponibilidad de combustibles para la generación térmica, según la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), en un mercado marcado por la incertidumbre en los precios de los energéticos y una creciente presión desde el sector industrial, que ha comenzado a ajustar sus patrones de consumo ante el encarecimiento del gas. De acuerdo con cifras del gremio, el sistema térmico ha registrado consumos de gas natural superiores a 650 millones de pies cúbicos diarios en momentos de máxima exigencia, como ocurrió durante el fenómeno de El Niño de 2023-2024. En ese periodo, la planta de regasificación de la costa Caribe llegó a aportar más de 400 millones de pies cúbicos diarios al mercado, consolidándose como un soporte clave para la operación del parque térmico. Con la reciente ampliación de esta infraestructura se proyecta que su capacidad supere los 450 millones de pies cúbicos diarios en un nuevo evento climático. A este volumen se sumaría una disponibilidad estimada de entre 200 y 250 millones de pies cúbicos diarios provenientes de producción nacional, lo que permitiría mantener un margen operativo en condiciones de alta demanda. En conjunto, estas fuentes permitirían cubrir un requerimiento total de gas natural que podría ubicarse entre 650 y 700 millones de pies cúbicos diarios en escenarios de máxima utilización de las plantas térmicas, particularmente en periodos de reducción de aportes hídricos. En el caso del carbón, el consumo ha alcanzado niveles de hasta 18.000 toneladas diarias, equivalentes a cerca de 450.000 toneladas mensuales. Este recurso continúa siendo un componente relevante dentro de la matriz térmica, especialmente en momentos en que el sistema eléctrico enfrenta restricciones en otras fuentes de generación. El parque de generación a carbón, además, ha demostrado capacidad de respuesta en episodios anteriores de alta demanda, aportando energía de manera continua en franjas críticas del sistema, particularmente durante las horas nocturnas, cuando otras fuentes no están disponibles. Respecto al gas licuado de petróleo (GLP), su participación dentro del sistema es limitada. Actualmente, existe una única planta con una capacidad cercana a los 50 megavatios, ubicada en la región Caribe, cuyo consumo depende de condiciones contractuales específicas con proveedores de combustible, lo que restringe su papel como alternativa de gran escala. Según Andeg, los contratos de suministro de combustible que han sido reportados por las plantas térmicas al regulador como respaldo de sus obligaciones de energía firme permiten prever que no existirían restricciones desde el punto de vista del abastecimiento, incluso en escenarios de estrés del sistema. Incertidumbre Aunque la disponibilidad de combustibles no aparece como un factor crítico en el corto plazo, el comportamiento de los precios se perfila como uno de los principales elementos de incertidumbre. Desde el gremio generador se indicó que estos dependerán de la evolución del mercado internacional y del balance entre oferta y demanda, particularmente en un escenario de mayor consumo asociado al fenómeno de el Niño. La dinámica reciente de los mercados energéticos ha estado influenciada por factores geopolíticos y por cambios en las condiciones de suministro global, lo que ha generado variaciones en los precios de referencia del gas natural y otros combustibles. En este contexto, desde el sector carbonero se advierte un cambio en las decisiones de consumo de la industria. El presidente de Fenalcarbón, Carlos Cante, señaló que los costos del gas han aumentado de forma significativa frente a los niveles observados antes del conflicto en Medio Oriente. "Mientras que un millón de BTU a un industrial le estaba costando aproximadamente 17 dólares antes del conflicto en Medio Oriente, ese mismo millón de BTU hoy puede estar por encima de los 20 dólares en mercados de futuros", afirmó. A estos valores se suman costos de transporte estimados entre 3 y 4 dólares adicionales desde la planta de regasificación hasta los centros de consumo en el interior del país, lo que ubicaría el precio final del gas cerca de los 25 dólares por millón de BTU para los usuarios industriales. En contraste, el carbón presenta una estructura de costos significativamente inferior. "Ese mismo millón de BTU, producto del carbón, puede estar entre los 3 y los 5 dólares", indicó Cante, quien añadió que incluso con incrementos recientes el rango podría situarse entre 7 y 8 dólares. El GLP, por su parte, se ubica en niveles intermedios, cercanos a los 12 dólares por millón de BTU, según referencias previas al conflicto internacional, lo que lo posiciona como una alternativa de sustitución en algunos procesos, aunque con limitaciones logísticas y contractuales. Estas diferencias en precios han comenzado a influir en la toma de decisiones de los consumidores industriales, que enfrentan un entorno de mayores costos energéticos y competencia con productos importados en varios sectores de la economía. Presión de la demanda El diferencial de precios entre combustibles ha comenzado a reflejarse en cambios en los patrones de consumo energético de la industria, particularmente en segmentos de mediana escala. Según Cante, varias empresas han iniciado procesos de sustitución de gas por carbón en sus operaciones con el objetivo de reducir costos y mantener su competitividad.