Los testamentos: una secuela con mucha producción y enorme potencial, pero que insiste demasiado en no traicionarse
Los testamentos: una secuela con mucha producción y enorme potencial, pero que insiste demasiado en no traicionarse
Los Testamentos: De las hijas de Gilead (The Testaments, Estados Unidos/2026)
Los testamentos: una secuela con mucha producción y enorme potencial, pero que insiste demasiado en no traicionarse
Los Testamentos: De las hijas de Gilead (The Testaments, Estados Unidos/2026). Dirección : Mike Barker, Shana Stein, Quyen Tran, Jet Wilkinson. Guion : Bruce Miller, basado en la novela de Margaret Atwood. Fotografía : Greta Zozula, Marc Laliberté. Música : Adam Taylor. Edición : Wendy Hallam Martin, Ana Yavari, Lara Johnston. Elenco : Chase Infiniti, Lucy Halliday, Ann Dowd, Rowan Blanchard, Blessing Adedijo, Elisabeth Moss. Disponible en : Disney +. Cantidad de episodios : 8. Nuestra opinión : buena.
Para apreciar cabalmente las cualidades de Los testamentos , lo primero que se debe hacer es sacarle, por un rato, la mochila de ser una continuación de The Handmaid’s Tale: El cuento de la criada . Claro que lo es, y no hay dudas de que quienes hayan visto las seis temporadas del blockbuster creado por Margaret Atwood (quien también es responsable de este regreso) encontrarán en esta nueva producción su mismo espíritu. Pero esta serie recientemente lanzada en la plataforma Disney+ logra establecer una distancia narrativa y tonal suficiente como para merecer un análisis independiente , sin caer en comparativas odiosas ni pases de facturas (dentro de lo posible, claro). Lo anterior es muy bueno, pero malo también.
El planteo inicial sigue todos los parámetros de esas historias que van de la adolescencia a la madurez. Gilead sigue en pie, quizás más ordenado en sus preceptos y rituales. Agnes (interpretada por la talentosa Chase Infiniti) es una criada dentro de una familia importante de la comunidad, y seguidora fiel del régimen de corrección impuesto por la tía Lydia (Ann Dowd), convertida en figura mítica con estatua incluida. A la chica le dan como tarea cuidar a Daisy (Lucy Halliday), una recién llegada al sistema de Gilead.
Las dos adolescentes parecen congeniar, aun cuando la diferencia de escalafón interno entre ellas termina generando una serie de inconvenientes. Sin embargo, el relato esconde una capa de complejidad aún mayor: Daisy tiene un pasado, secreto para todos salvo para los espectadores, que está directamente ligado a la muerte de sus padres y a la presencia de June (Elisabeth Moss), otro regreso que ayuda a tender puentes entre la historia anterior y esta. No es casual que Daisy haya llegado a Gilead, la pregunta es: ¿Para qué? Los testamentos
En los primeros capítulos, el relato se mueve entre la vida de ambas chicas, alternando flashbacks con el pasado de la segunda frente al presente de la primera, quien comienza a verse envuelta en una sombra de duda y deseo, en forma de decisiones íntimas, que hacen tambalear sus convicciones.
Agnes personifica la educación y el adoctrinamiento dentro de Gilead: escuelas de esposas, ceremonias, abrazar un destino que otros diseñaron previamente. Al mismo tiempo, y aquí está lo más interesante de su presencia, el guion le reserva una sucesión de detalles cotidianos que le brindan cuerpo y carnadura: la amistad vigilada, los secretos susurrados, la duda que provoca el miedo a desviarse de los mandatos. El primer capítulo explota muy bien estos elementos, no así los siguientes. Daisy tiene un color completamente distinto: por momentos sumisa, por momentos espía, muestra una dualidad fascinante entre dos mundos totalmente distintos, que aportan información de manera lenta pero sostenida. A priori, son dos personajes que parecieran no tener nada en común y, sin embargo, conforme avanza la historia, se entiende que no pueden estar el uno sin el otro. Los testamentos
Desde lo visual, Los testamentos no solo mantiene el alto estándar de producción de The Handmaid’s Tale: Los cuentos de la criada , sino que en ciertas secuencias hasta logra superarlo . La uniformidad de colores, permanente y opresiva; una puesta en escena al servicio de la trama, con una cámara siempre protagonista, y decisiones de dirección que potencian la atmósfera sin resultar agobiantes, son todos aciertos del equipo de dirección, al mando de Mike Barker y con Bruce Miller como showrunner.
Paradójicamente, donde se revela algo fatigosa la propuesta de Los testamentos , es precisamente en su respeto al universo anterior. La saga en la que se apoya fue lo suficientemente disruptiva como para quedar en la memoria de los que la vieron. Por lo tanto, los espectadores que se acerquen a esta secuela con ese bagaje previo, inevitablemente sentirán que muchas situaciones, dinámicas y conceptos "ya fueron vistos", ya sea narrados de otra forma, con personajes diferentes o con cambios tan sutiles que, en realidad, mantienen intacta aquella esencia primigenia. Es decir, hay un desgaste lógico que, en pos de no traicionar al original, no se ha querido modificar tanto, perdiendo en el camino algo de impacto. Los testamentos
Los testamentos es una respetuosa continuación, muy bien trabajada desde el guion, la actuación y los aspectos técnicos de puesta en escena. Su punto más flojo es que se impulsa gracias a una inercia precedente para construirse a sí misma, en lugar de aventurarse a un camino distinto. Todavía tiene tiempo para consolidar una identidad propia (luego de los tres primeros episodios recién lanzados, la idea es presentar uno por semana hasta completar los ocho anunciados), aunque, por lo que ha mostrado hasta ahora, parece más una puesta al día de elementos ya vistos que la búsqueda genuina de nuevos caminos que avalen plenamente su existencia. Quizás todavía pueda sorprender, o quizás no había otra manera de hacerlo. Si se tratase de esto último, cabría preguntarse si no habría sido mejor dejar la historia como estaba, en lugar de bucear en una reinvención que, por momentos,tiene el sabor a un plato sabroso, pero demasiado conocido.