Martes, 14 de Abril de 2026

"Escribo para entender mejor el mundo en que vivo"

ChileEl Mercurio, Chile 14 de abril de 2026

-Ha vivido en Barcelona, Argentina y Nueva York, ¿cuál le sorprendió más de estas culturas?, ¿por qué?
Son tres ciudades que hoy me parecen muy latinoamericanas y que, al mismo tiempo, están llenas de psicoanalistas

-Ha vivido en Barcelona, Argentina y Nueva York, ¿cuál le sorprendió más de estas culturas?, ¿por qué?
Son tres ciudades que hoy me parecen muy latinoamericanas y que, al mismo tiempo, están llenas de psicoanalistas. Estoy seguro de que son las ciudades con más divanes por metro cuadrado del planeta. Pero Buenos Aires fue decisiva: vivir ahí, en el momento en que Maradona y Messi convivían en la selección, y en el país donde hay más enfermos de fútbol por habitante, me hizo entender que el fútbol también es un hecho cultural.
-¿Recuerda el primer texto que escribió?, ¿qué sintió?
Me gusta la idea de que escribir es publicar, como sugirió Roland Barthes. Recuerdo con claridad la primera vez que apareció un texto mío publicado, a página entera en la contratapa del diario La Nación. En esa época trabajaba como vendedor de celulares y mandé un cuento, como quien lanza una botella al mar. Cuando salió publicado lo celebré como un gol.
-¿Qué pasos toma cuando busca una idea para un libro?
Sé que estoy frente a una idea de libro cuando siento que no puedo morirme tranquilo sin escribirla. Suena angustiante, pero es real. Llevo hablando del postfútbol desde 2013, en distintos lugares y países, y todo ese tiempo supe que, tarde o temprano, tenía que convertirse en un libro. Eso sí, no quiere decir que ahora quiera morir en paz.
-Acuñó el concepto "periodismo portátil", ¿qué vino a cuestionar del periodismo tradicional?
El concepto nace en 2001, cuando me fui de Chile con un computador portátil, una cámara digital y un pasaje de cuatro meses a España, con la idea de sobrevivir escribiendo historias. Todavía faltaban varios años para que existieran los 'nómadas digitales'. Lo que me interesaba era proponer algo que hoy parece obvio: que se puede trabajar desde cualquier lugar, que las salas de redacción están donde uno esté y que una buena opción de vida era tener una oficina distinta cada día. El viaje de cuatro meses terminó durando diez años. Y todo eso, que hoy parece tan evidente, en esa época era considerado una rareza total. Y hasta ridícula.
-Publica "Postfútbol", dónde plantea una transformación del deporte, ¿qué perdura del fútbol tradicional?
"Postfútbol" es un ensayo donde planteo que el fútbol, tal como lo conocimos, ha muerto. Expongo argumentos, fechas y nombres para sostener que lo que vemos hoy es otro deporte. Mantiene muchas piezas del original: hay una pelota, jugadores, árbitros, hinchas, estadios y cámaras de televisión, pero hoy todas esas piezas funcionan de una manera completamente distinta a como lo hacían en la era del fútbol.
-Habló de crecer jugando fútbol en las calles de su barrio, ¿qué valor cobran estos recuerdos al reflexionar sobre el deporte en la actualidad?
Como tantos latinoamericanos, parte de mi linaje es el fútbol. Desde que tengo memoria me llevaban al estadio; jugué en la calle, en los recreos y dentro de la casa. Soy hijo de futbolista amateur y padre de un delantero en la sub 5. Creo en ese abolengo que cruza toda América Latina, y por eso, cuando hablo de fútbol, hablo de todo. Es el lugar desde donde me paro para entender las transformaciones que estamos viviendo.
-Es el Premio Nacional de Literatura de Fútbol de 2024, ¿desde dónde interseccionan el deporte y la escritura?
Cualquier premio literario a una obra es también el reconocimiento a una búsqueda. Escribo para entender mejor el mundo en que vivo, y en ese sentido la literatura me ayuda, independiente de si estoy contando una historia de fútbol, de una vaca, de una religión.
-¿Qué momento del fútbol que le gustaría presenciar en vivo?
Me gustaría ver el Mundial de aquí a 50 años. El último capítulo de "Postfútbol" trata de eso: de todo lo impensado que se está proyectando para el deporte más popular de la historia.
-Como lector, ¿su cliché literario favorito?
Leer, en sí, es un irreemplazable y adictivo cliché.
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