El Atlético de Diego Simeone se hace imperial: está a tres partidos del título
Los "colchoneros" cedieron 2-1 ante Barcelona en Madrid, pero se aferraron al marcador global (3-2) para lograr la gesta. Tramos infernales de Yamal, Olmo y Ferran Torres llevaron a los rojiblancos al terreno del padecimiento, un contexto en el que los soldados del "Cholo" nunca aflojan.
El saber sufrir, un estado que exige el fútbol moderno, manoseado, y que cuesta desentrañar desde la lógica, porque está lleno de ingredientes emocionales e inasibles.
Atlético de Madrid, el de Diego Simeone, es el exponente más puro del saber padecer a partir de un colectivo con muy buenos futbolistas, que salpican sus misiones con dosis de agonía y épica, y defienden a ultranza una idea técnica que emana de su conductor argentino.
Imposible no tambalear en una jornada en que Barcelona alcanzó pasajes notables de armonía y fluidez, a partir de la variedad que le otorgaron Lamine Yamal, empoderado como líder del equipo a los 18 años, Dani Olmo y Ferran Torres, fantásticos en sus asociaciones por dentro, matizadas por desmarques profundos y carácter competitivo.
Pero ahí estuvieron los reflejos de Juan Musso, la porfía de Robin Le Normand, los recorridos interminables de Koke y el espíritu batallador de todos para no claudicar.
Yamal demoró 33 segundos en dejar en claro que su noche sería brutal, probando con un zurdazo bajo la reacción de Musso. La remontada catalana iba en serio. Antes de la media hora la serie estaba igualada, tras aciertos de Yamal (se durmió Clement Lenglet) y Torres (asistencia exquisita de Olmo). Fermín López tuvo el tercero, pero falló su cabezazo y reventó su rostro en el pie de Musso.
Al Atlético se le quemaba el rancho, pero no el corazón: un pase al espacio del pensante Antoine Griezmann para la carrera de Marcos Llorente, centro y descuento del nigeriano Ademola Lookman (31'), respiro suficiente para resoplar, cerrar los ojos y aguantar la paliza.
Un gol anulado a Gavi, la sangre de Matteo Ruggeri (cortado por Gavi), la expulsión de Eric García (por tumbar a Alexander Sorloth, muy útil como refresco) y un repliegue albirrojo sin vergüenza para soportar el zamarreo. El equipo blaugrana terminó asediando con una propuesta salvaje, con Yamal libre acumulando rivales y dribleando al que se pusiera por delante, dos torres en el área (Ronald Araújo y Robert Lewandowski), pero el Atlético no cayó. Estuvo de rodillas, sí, pero eso no lo desmerece, más bien lo agiganta. Apenas un 37% de posesión, 214 pases (contra 632 del rival) y casi 100 kilómetros recorridos son testimonio estadístico de una batalla que lo llevó a la semifinal, donde espera un coloso que mete miedo: Bayern o Real Madrid, que resuelven hoy en Múnich.
Simeone rindió culto a sus gladiadores. "Estábamos con el pensamiento de que nos podían hacer uno o dos goles. Nosotros teníamos que jugar, atacar e imponernos. El partido no pasaba por defender, pese a que el rival te lleve a ello aunque no quieras. A veces no quieres defender, pero te llevan a eso, porque no se la puedes quitar", admitió el DT trasandino en la trastienda.
"Son 14 años (su ciclo en el club), y la verdad es que seguir viendo que el equipo compite me emociona. Han cambiado los futbolistas, hemos vuelto a empezar un montón de veces y volvemos a estar entre los cuatro mejores de Europa. Hemos enfrentado a un equipo que juega extraordinariamente bien, con una velocidad increíble, difícil de controlar. Ahora estamos preparados e iremos a buscar lo que llevamos muchos años buscando", cerró el "Cholo" Simeone.
''Estamos eufóricos, eliminando a un equipo del nivel del Barça. Tuvimos dificultades al principio, pero el equipo las superó. El esfuerzo fue enorme, somos justos vencedores". KOKE, capitán del Atlético de Madrid.
''Jugamos una primera mitad fantástica y debimos marcar más goles. Merecíamos estar en las semifinales". HANSI FLICK, DT de Barcelona.