El Bayern fulmina la ostentación del Real Madrid y definirá ante PSG la ruta a la final de Budapest
Después de 14 años, el gigante bávaro volvió a atropellar al club más ganador de la Champions en una jornada de colección. El trasgresor equipo de Vincent Kompany, que ataca en masa y defiende con persecuciones individuales, sacó fuego en la agonía, con aciertos de Díaz y Olise.
El Bayern siempre ha querido ser como el Real Madrid. "El estilo de ellos es ganar y en nuestro club el éxito deportivo está siempre en el centro", reconoció el presidente del club muniqués Uli Hoeness antes de una serie que chorrea 21 coronas de Liga de Campeones.
La excelencia que busca el coloso alemán rozó ayer la plenitud, tras sacar de carrera a los "merengues" en una jornada de antología, resuelta recién en el último suspiro con los aciertos de Luis Díaz (89') y Michael Olise (90+4'), cuando la llave parecía planchada para una prórroga.
"Fue muy emocionante. Tuvimos mucha posesión y siempre sentimos que podíamos marcar. Pero el Real Madrid es el Real Madrid. Siempre es una amenaza", admitió Vincent Kompany, técnico que le dio una vuelta de tuerca al estilo del Bayern, reforzando el volumen de ataque permanente (4-2-4) e impregnando en la fase defensiva los marcajes individuales, con los riesgos propios de jugar mano a mano.
Dayoy Upamecano fue encima de Vinicius y Jonathan Tah se fajó con Kylian Mbappé, con los desajustes lógicos que significa enfrentar sin respaldos a dos futbolistas veloces y profundos. Konrad Laimer hizo lo propio con Brahim Díaz y Josip Stanicic salió a buscar a Arda Güler, el volante zurdo que hizo la diferencia en el inicio aprovechando una salida infortunada del meta Manuel Neuer antes del minuto de juego y con un tiro libre exquisito que el turco clavó en un ángulo (29').
"La primera parte fue caótica, nos castigaron en las transiciones", explicó en la trastienda el sabio Harry Kane, soporte futbolístico y emocional del Bayern en los momentos de agobio. El ariete inglés acertó el 2-2 parcial con una definición de su repertorio: pateó, agregando una pausa tan imperceptible como sublime en la acción, junto al poste derecho del irresoluto Andriy Lunin (38'), que antes había regalado el gol de Aleksander Pavlovic (marca de Trent Alexander-Arnold) en un córner cerrado de Joshua Kimmich.
"No hicimos un partido brillante, porque fue muy frenético en el inicio, pero no olviden que clasificamos con dos victorias. Y creo que los mejores equipos de Europa se enfrentarán ahora en semifinales", desafió Kimmich, en alusión al PSG.
El Madrid, entonado por un gol atómico de Mbappé (42') tras apilada de Vinicius, parecía que sostenía la segunda parte en su orden (4-4-2) y con la fortaleza en los duelos (ganó 45 contra 42 del local). El Bayern manejaba y movía la pelota, pero los blancos tenían el control emocional de la lucha, hasta el exabrupto del ingresado Eduardo Camavinga, que duró menos de media hora en el campo al recibir una doble amonestación (86'). La inferioridad numérica alteró el plan del Madrid y asomó el descontrol, instante coincidente con los aciertos del colombiano Díaz y el galo Olise, que insistió con su carretón hacia adentro y posterior remate hasta que la colgó en el arco de Lunin.
"Este gol debe estar en el top 3 de mi carrera o capaz que sea el uno; el Madrid es un equipo muy grande. La expulsión anímicamente nos levanta y dijimos 'aquí tiene que ser'. Queremos ahora llegar hasta el último partido", sostuvo un extasiado Díaz.
Jornada de antología para el Bayern, que desde ayer se parece un poco más al Madrid.