Generación en conflicto, empresa en desorden
Ana Carolina Murillo C
Ana Carolina Murillo C.
En los últimos años se volvió común hablar de cambio generacional en las empresas. Millennials, Generación Z, X, Baby Boomers … nuevas formas de trabajar, nuevas expectativas y distintas formas de entender la vida. Sin embargo, en muchas organizaciones la lectura sigue siendo superficial: se interpreta como un problema de actitud, cuando en realidad es un problema de estructura. Colombia está viviendo un cambio profundo en su fuerza laboral. Hoy, las generaciones más jóvenes representan más del 60% de los trabajadores, según el Dane. Pero el verdadero cambio no es quién trabaja, sino ¿cómo se entiende el trabajo?. Más que un choque generacional, lo que estamos viendo es una transformación en la relación entre personas, tecnología y organizaciones. Durante décadas, el modelo fue claro: estabilidad a cambio de tiempo. Hoy ese modelo se está rompiendo. Las carreras lineales son cada vez menos frecuentes. La posibilidad de pensionarse es limitada, solo una minoría lo logra, y depender de un solo ingreso se ha vuelto riesgoso. La presión tecnológica y la volatilidad económica están empujando a las personas a desarrollar múltiples habilidades y, en muchos casos, múltiples fuentes de ingreso. El empleado ya no depende de la empresa como antes. La empresa tampoco puede asumir que salario es igual a compromiso. La relación se vuelve más exigente, más evaluada y más transaccional. En este contexto aparece un problema crítico: la comunicación. Muchas organizaciones han invertido en propósito, cultura y bienestar. Pero en la práctica, esos esfuerzos no se traducen en claridad. Los equipos reciben mensajes fragmentados, prioridades cambiantes y decisiones poco explicadas. El resultado es operativo: equipos que ejecutan sin contexto, estrategias que no se entienden y esfuerzos que no se conectan. No es un problema "blando". Es una falla directa en la productividad. Durante años se ha privilegiado un liderazgo basado en control y centralización de decisiones. Pero en entornos complejos, ese modelo frena a la organización. Reduce la velocidad de respuesta, limita el criterio y desconecta a los equipos de la estrategia. En paralelo, las habilidades cambian rápidamente. El World Economic Forum estima que cerca del 44% se transformarán antes de 2027. Las personas están en evaluación constante: dónde aprenden más, dónde aportan más y dónde vale la pena quedarse. Las empresas que van a sostenerse son las que logran mayor claridad interna: en su estrategia, en su comunicación y en la forma en que toman decisiones. El cambio generacional no desordena a las organizaciones. Expone su falta de claridad. Y en un entorno donde las personas tienen más opciones, más información y más presión por reinventarse, la ventaja competitiva dejó de ser atraer talento. Está en algo más básico y más difícil: lograr que ese talento entienda, se alinee y ejecute. Porque en este nuevo contexto gana quien elimina el ruido, toma decisiones claras … y logra que toda la organización avance en la misma dirección.
La Nerd del Futuro. anita@lanerddelfuturo.com