Apuestas online en Chile: jóvenes relatan cómo se vive el fenómeno desde dentro
Pueden apostar en cientos de temas, invierten horas en análisis de estadísticas y hay influencers que les ofrecen sus trucos. "Conozco muy poca gente que no haya apostado", dice un estudiante.
"Hay amigos que lo han hecho dos o tres veces y lo dejaron, pero muchos se empiezan a interesar más y le dedican tiempo, al punto de que es su hobby o hasta casi su trabajo".
Sebastián Novoa (24), estudiante de Ingeniería que vive en Santiago, se refiere a las apuestas online. "Conozco muy poca gente que no haya apostado", dice sin dudar.
En su grupo cercano, cuenta, al menos la mitad hace apuestas online activamente. Su experiencia forma parte de un fenómeno que se ha expandido en Chile: el auge de las plataformas digitales que permiten apostar dinero desde el celular o computador.
El tema ha generado un fuerte debate nacional, marcado por discusiones sobre regulación y la alerta de expertos sobre la necesidad de frenar la ludopatía.
Sebastián empezó cuando tenía 17 en una plataforma de pronósticos deportivos, donde podía apostar por partidos de fútbol. Pero con el tiempo migró a otros sitios digitales, donde la oferta es mucho más amplia y accesible, asegura.
"Hay de todo. De un partido puedes apostar a los primeros goles, tarjetas, córners. Son como 200 opciones a veces de cada tema, incluso de política", indica.
Así, señala, en varias de estas plataformas es posible apostar qué ministro saldrá primero del Gobierno o cuál será el próximo alcalde de cierta comuna. En algunas incluso se puede apostar a qué jefe de gobierno del mundo insultará el Presidente de EE.UU., Donald Trump, antes del 30 de abril de este año.
En vivo
"Las plataformas combinan apuestas deportivas con casinos online. En una pestaña están los partidos; en otra, tragamonedas, ruleta o blackjack en vivo. Hay países como Rumania o Moldavia, donde las empresas arman sets como de televisión, ponen una cámara a grabar y una ruleta a jugar y uno apuesta en tiempo real", relata Sebastián.
Y agrega: "Además, hay muchos influencers de apuestas deportivas que te ofrecen cursos o te dicen que pagues a cambio de que ellos te digan qué apostar. Te dicen que tienen una estadística de aciertos".
En su caso, partió con montos bajos -dos mil, cinco mil pesos-, pero a medida que fue ganando experiencia y dinero, comenzó a subir las apuestas. "Uno cree que sabe más, entonces apuesta más. Pasas a 20, 50 mil pesos", dice.
Según Jimmy Corvalán, psicólogo del Centro Walnut, entidad especializada en adicciones, esto responde a lo que se conoce como una "ilusión de maestría".
"Existe esta ilusión de control, donde la persona cree que tiene un sistema para ganar, que puede anticiparse al juego. Todos mis pacientes tenían uno", explica Corvalán, quien en el último tiempo ha empezado a recibir jóvenes con juego patológico online .
"Antes la edad de inicio del juego problemático era desde los 18 años aproximadamente. Hoy estamos viendo chicos de 14 años en consulta y por primera vez tenemos menores de edad en tratamiento. Eso antes era impensado", dice.
Según explica, a medida que la conducta de juego se intensifica, aparecen señales de alerta. "Vemos jóvenes que pasan horas jugando o analizando apuestas, que les sacan plata a los papás, que venden sus cosas o que piden dinero a amigos para seguir jugando", señala.
Recientemente, uno de sus pacientes le dijo algo que le impactó, asegura. "Me dijo que cuando había Champions League, se juntaban con compañeros, juntaban la plata de la colación y la iban a depositar a una caja vecina para apostar. Se quedan sin dinero para comer para seguir jugando", lamenta.
Carlos Ibáñez, director del centro especializado para la prevención del Consumo de Sustancias y el Tratamiento de las Adicciones de la U. de Chile, advierte que la conducta escala rápidamente. "Se ve que empiezan a endeudarse y, en esa presión por recuperar lo perdido, muchos incluso recurren a prestamistas informales", asegura.
El psiquiatra comenta: "Lo que me ha tocado ver son hombres jóvenes que empiezan a apostar en sus años de estudio, pero que cuando empiezan a trabajar, aumentan mucho el juego. De allí, la historia clásica de perdida de control en la que progresivamente apuestan más".
Para Mateo Contreras (25) -quien decidió resguardar su verdadera identidad con este nombre-, su punto de entrada fue la publicidad. "Viendo un partido de fútbol, apareció un comercial y el mensaje era súper directo de que apostaras porque puedes ganar plata si sabes qué equipo va a ganar. Ese fue el mensaje clave que me hizo entrar".
Actualmente, dice, "ves publicidad en cualquier evento deportivo y está en todo; en los comerciales, en las camisetas de los equipos... entonces la curiosidad por entrar es alta".
También existen incentivos para empezar a apostar. "Todas las casas de apuestas generalmente te entregan un bono de bienvenida, te duplican lo que tú ingresas. Si ingreso 200 mil pesos, ellos me dan 200 mil más para apostar", cuenta Mateo.
Clima y sueño
Su testimonio coincide con lo descrito por los expertos. "En la universidad apostaba poca plata. Ahora tengo más ingresos y estoy metiendo entre 200 mil y 300 mil pesos. He llegado a poner un millón de pesos en alguna apuesta", relata.
Para eso, dedica tiempo a revisar estadísticas, comparar datos y analizar variables. "En apuestas deportivas, veo datos del otro equipo, cuántas horas durmieron los jugadores, el clima para el partido. Puede consumir mucho tiempo".
Mateo dice tener conciencia de que sus conductas podrían calzar con el juego patológico o la adicción (ver recuadro). "Si nos vamos a la teoría, yo sé que sí, porque veo todos los días cómo puedo apostar y he ido aumentando los montos... no hay un día que no entre a estas plataformas. Tengo conductas adictivas".
Para los expertos, uno de los factores que marca una diferencia clave entre las apuestas online y los juegos de azar tradicionales -y que impulsa el hábito- es el fácil acceso.
"Tienes las apuestas al alcance de la mano, en el celular, y los jóvenes tienen contacto todo el día con redes sociales o plataformas de este tipo", comenta Ximena Rivas, psiquiatra especialista en adicciones del Hospital Barros Luco.
A eso se suma, dicen los expertos, que las familias suelen tener una baja percepción del riesgo. "Puede partir efectivamente como una distracción, pero se puede ir tornando en una dificultad para regular esa misma acción", agrega Rivas.
Sobre el futuro, Sebastián dice que probablemente seguirá apostando por diversión. "De repente en una junta, que apostemos para sumarle diversión al evento, pero ya con lo que he aprendido de que este es un mundo malo, en cierto sentido, porque si no te sabes controlar, pierdes mucha plata".
Mateo dice con seguridad que seguirá. "Espero que en la vida me vaya bien y logre alejarme un poco, porque he ganado, pero nadie me asegura que voy a ganar siempre".
AdicciónClaudia Gaete, psicóloga de Clínica Dávila, advierte que si bien la adicción a las apuestas online no está explícitamente diferenciada en los manuales diagnósticos de psiquiatría, sí comparte los mismos criterios del juego patológico tradicional. Entre ellos está la pérdida de control, la necesidad de apostar montos cada vez mayores y la persistencia en el juego pese a sus consecuencias negativas. Ibáñez coincide y dice: "Es algo relativamente nuevo y menos conocido que otras adicciones, pero es igual que el juego patológico presencial. Yo no haría ninguna distinción: es una adicción", afirma.