Economía circular gana terreno
en construcción y diseño actual
La economía circular se consolida como una de las principales tendencias en la industria de la construcción, el diseño y la arquitectura
La economía circular se consolida como una de las principales tendencias en la industria de la construcción, el diseño y la arquitectura. En un sector históricamente asociado al alto consumo de recursos y generación de residuos, el cambio hacia modelos sostenibles marca una transformación estructural en la forma de planear, ejecutar y habitar los proyectos. Este enfoque propone reemplazar la lógica tradicional de "usar y desechar" por una visión donde los materiales se mantienen en uso el mayor tiempo posible. Como explica el arquitecto Heberto Alejandro Morales Armenta para Bnzero, se trata de "un modelo de producción y consumo que busca mantener los recursos en uso el mayor tiempo posible, a través de estrategias como la reducción, reutilización, reciclaje y rediseño". Desde el diseño Uno de los principales cambios ocurre desde la etapa conceptual de los proyectos. La economía circular no se limita al manejo de residuos al final de la obra, sino que se integra desde la planificación. En palabras de Camilo Cruz Sánchez, director de Diseño y cofundador de Cruz de la Pava Studio: "la economía circular, en términos simples, es cambiar la lógica de ‘usar y botar’ por una donde los materiales se aprovechan mejor y pueden tener varias vidas. En construcción, eso empieza desde el diseño, no al final de la obra". Y añade que esto implica "proyectar con más criterio: optimizar materiales, evitar sobreespecificaciones, aprovechar lo existente cuando tiene valor y pensar en sistemas que puedan adaptarse en el tiempo". Materiales clave El potencial de la economía circular en obra se refleja en la reutilización de diversos materiales que tradicionalmente se consideran desechos. Cruz Sánchez destaca que el reto no es la disponibilidad, sino la organización. "Hay materiales que naturalmente se prestan para esto: metales, maderas, concretos triturados, vidrio, cerámicos. Todos pueden reincorporarse en nuevos usos si se manejan bien". Desde el diseño interior, esta visión también se fortalece. Paola Galvis, fundadora de Glim Home, diseñadora de interiores y directora de arte, enfatiza que materiales como acero, madera, vidrio o incluso yeso pueden recuperarse con procesos adecuados, mientras que prácticas como la restauración de mobiliario ganan protagonismo. "Un espacio sostenible es el que dura, así que cambiamos extraer, botar, comprar por usar, recuperar y reintegrar", afirma. Impacto económico Además de los beneficios ambientales, la economía circular representa una oportunidad concreta de eficiencia financiera para las empresas del sector. Reducir residuos disminuye costos asociados a compra de materiales, transporte y disposición final. También permite evitar reprocesos y cambios durante la obra. "Una obra bien diseñada desde el inicio genera menos cambios, menos desperdicio y menos costos imprevistos", señala Cruz Sánchez. En esa línea, Morales Armenta destaca que este modelo "no solo reduce los impactos ambientales, sino que también ofrece beneficios económicos y sociales al optimizar costos y generar nuevos empleos". Incluso existen datos que evidencian su impacto. Según el análisis técnico, "cada tonelada de residuos de construcción reciclada puede evitar hasta 0,8 toneladas de emisiones de dióxido de carbono (CO2)", lo que también se traduce en eficiencia operativa y reputacional. Diseño con propósito En arquitectura e interiorismo, la reutilización de materiales ha dejado de ser una limitación estética para convertirse en un recurso creativo. Galvis subraya que la clave está en integrar estos elementos de forma intencional. "Para incorporar materiales reciclados con propósito lo primero que hacemos en el diseño es no ocultarlo, es mejor integrarlo con otros materiales como parte del concepto", asegura. Esta tendencia responde a una búsqueda de autenticidad en los espacios. Como explica Cruz Sánchez, "bien usados, los materiales reciclados o reutilizados no se ven improvisados, se ven intencionales", lo que refuerza su valor en proyectos contemporáneos. Retos del modelo A pesar de su crecimiento, la implementación de la economía circular enfrenta desafíos importantes, especialmente en el ámbito cultural y operativo. Uno de los principales desafíos está en la planeación. "Si en obra no hay planificación para desmontar, clasificar y conservar, todo termina siendo residuo", advierte Cruz Sánchez. Galvis coincide en que el éxito depende de decisiones tempranas: "siempre es mejor tener en cuenta el tipo de material desde antes de iniciar, esto nos evita sobrecostos y tiempos extra". También persisten retos relacionados con la capacitación del personal; la coordinación entre actores del proyecto; la disponibilidad de infraestructura para almacenamiento y clasificación de materiales; y alianzas con recicladores y proveedores especializados. Evolución necesaria El cambio hacia modelos más eficientes responde no solo a exigencias ambientales, sino también a oportunidades de negocio, innovación y competitividad. Integrar una lógica circular exige mejor planeación desde el diseño, coordinación en obra y una visión compartida entre todos los actores. Como concluye Cruz Sánchez, "más que una tendencia, debería ser una evolución natural de la manera en que estamos construyendo".