El Dr. Rocha
Miguel Gómez Martínez
Marco Fidel Rocha es la imagen de un gran maestro
Miguel Gómez Martínez
Marco Fidel Rocha es la imagen de un gran maestro. Este colombiano como pocos, fue desde la rectoría del Colegio de Estudios Superiores de Administración (CESA), un hombre que, con su visión y humanidad, dejó una huella imborrable en sus miles de alumnos y amigos. Todos los que tuvimos la fortuna de estar cerca de él sentimos hoy un enorme vacío. Su legado como rector es inmenso porque logró desarrollar, a partir de mediados de la década de los años setenta del siglo pasado, el proyecto impulsado por varios muy ilustres colombianos de crear una institución donde se enseñase la buena administración de las empresas y negocios. Se incorporaba la noción, muy novedosa entonces y todavía válida, de que el subdesarrollo de Colombia es resultado de la ineficiente explotación de los abundantes recursos y oportunidades disponibles. Rocha era un convencido de que la experiencia es un insumo determinante para formar a los jóvenes. Por eso vinculó al CESA a personas que dirigían empresas, conocían las dificultades cotidianas y podían transmitir su conocimiento a quienes algún día enfrentarían la realidad. Sin ser egresado, un día hace 35 años me pidió que asumiera una cátedra de Política Económica en el momento en que el país hacía el tránsito de la economía cerrada a la internacionalización. Mi clase era de 7 a.m. y cuando llegaba a la sala de profesores continua a la rectoría, el doctor Rocha me dedicaba tiempo. Fui reconociendo su sencillez y sabiduría. Entendí que el CESA no era una institución como las otras porque su único foco era la búsqueda de la excelencia. Rocha estaba pendiente de los detalles, del buen estilo, del respeto, pero, sobre todo, sinceramente preocupado por sus alumnos y sus profesores. Siempre escéptico de los modelos de educación importados, creía que la educación en Colombia no podía calcarse de los esquemas estadounidenses que hoy imperan en la academia colombiana y que la tienen asfixiada y en crisis. Era un convencido que el diploma del CESA tenía un valor agregado que ninguna otra universidad podía ofrecer. El mercado laboral le dio la razón y por ello Marco Fidel Rocha sin duda ocupa un lugar preponderante en la modernización de la administración de empresas en Colombia. Sus discípulos han ejercido puestos de liderazgo en cientos de empresas nacionales e internacionales. Pero quienes pudimos disfrutar los largos almuerzos que él siempre presidía, no olvidaremos la agudeza con la que leía el carácter y la personalidad de cada uno; tampoco su humor ácido y directo; su sinceridad e infinita generosidad. En lo personal tengo una deuda enorme con un hombre que me guío, me promovió, me dio consejos muy valiosos y me cuidó como si fuera su hijo. Marco Fidel Rocha dejó un legado enorme y una huella indeleble en miles de personas. Será siempre recordado por sus logros y su humanidad que están presentes en los que tuvimos el placer y honor de conocerlo. Hombres como este siempre han sido escasos.
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