Jueves, 23 de Abril de 2026

Los tres mitos que contribuyen a aumentar la reticencia a las vacunas

ChileEl Mercurio, Chile 23 de abril de 2026

Hay personas que reconocen la utilidad de las inmunizaciones, pero no recurren a ellas pese a estar disponibles, advierten los expertos. Acá, las causas más frecuentes y lo que dice la ciencia al respecto.

Aunque Chile cuenta con una de las coberturas de vacunación más amplias a nivel mundial, el país no escapa de la reticencia hacia las inmunizaciones, un fenómeno que, según los expertos, va en alza a nivel global.
A diferencia de los movimientos antivacunas, que se oponen y cuestionan su eficacia y seguridad, la reticencia alude a quienes reconocen la utilidad de las vacunas, pero deciden no administrárselas por distintos motivos.
"Las vacunas han demostrado ser, de manera muy rotunda, una contribución enorme al estado de salud y bienestar de las sociedades", enfatiza Rodolfo Villena, pediatra infectólogo y académico y director del Campus Sur de Pediatría y Cirugía Infantil de la U. de Chile.
Pero, después de la pandemia, "ha habido un retroceso en la aceptación de las vacunas de manera transversal en varias regiones del mundo. Es un fenómeno bien complejo, porque puedes ser adherente a las vacunas, pero así y todo no tener tus vacunas al día".
María Teresa Valenzuela, profesora titular de la U. San Sebastián y asesora del gabinete de la ministra de Salud, concuerda en que "la reticencia está cada vez más presente en el país".
"La OMS considera que la reticencia a las vacunas es una de las 10 principales amenazas para la salud mundial", precisa.
Valenzuela y Villena serán parte de un panel dedicado al tema en el seminario "Desafíos en la vacunación de niños y adultos a lo largo de Chile. Una mirada integradora", que organiza la Academia Chilena de Medicina para el 15 de mayo.
Según los especialistas, un reflejo de la reticencia a la vacunación puede verse en la campaña anual contra la influenza. Según datos oficiales, mientras la cobertura total alcanzó el 85,5% de la población objetivo en 2024, el año pasado bajó a 78,8%.
La baja se observó en particular en dos de los grupos más vulnerables, los menores de 5 años y los mayores de 60 años.
Este año, según un informe del Minsal, estos mismos tienen las coberturas más bajas de vacunación hasta la fecha (38,3% y 44,6%, respectivamente).
"Por la importancia del tema, hay que actuar de la forma más activa posible para mejorar la comunicación e información de la gente", afirma Valenzuela.
Aquí, tres razones frecuentes que, según los expertos, explican la reticencia a las vacunas.
Haberse vacunado antes
Esto se observa sobre todo en el caso de vacunas que se deben aplicar todos los años, como las de la influenza y el covid. "En los adultos mayores se ve esta reticencia a vacunarse porque dicen que ya lo hicieron el año anterior, pero olvidan que las vacunas van variando según las cepas que van circulando", comenta Sebastián Ugarte, jefe de la Unidad de Paciente Crítico de Clínica Indisa.
De hecho, las cifras muestran que mientras en 2024 el 30,5% de los adultos mayores recibió la vacuna contra el covid, el año pasado solo lo hizo el 18%.
Las vacunas no evitan una enfermedad, pero "son importantes para reducir la gravedad del cuadro clínico, sobre todo en personas más vulnerables", agrega Valenzuela. El año pasado, en paralelo a una menor vacunación se vio un aumento de las atenciones respiratorias en mayores de 60 años.
También está la idea de que no es necesario inmunizarse si los demás lo hacen. No obstante, confiar exclusivamente en la "inmunidad de rebaño" es riesgoso, dice Villena: si muchas personas dejan de vacunarse, la protección colectiva desaparece.
"Las vacunas se colocan para proteger a la persona que la recibe, pero también al resto de la población. La de la hepatitis A, por ejemplo, se pone a niños de un año y medio, aunque el cuadro es poco sintomático a esa edad, pero ellos son los vectores".
Temerle a los efectos secundarios
Una idea que persiste es que las vacunas provocan los mismos síntomas que la enfermedad que pretenden combatir, lo que no es correcto, enfatizan.
"Puede haber dolor en la zona, un poco de fiebre, malestar o decaimiento, pero va a pasar a las pocas horas. Eso no se compara con el riesgo de enfermar, ser hospitalizado y morir o quedar con secuelas", dice Villena.
Ugarte cuenta que esta es una de las razones más frecuentes. "La gente no siempre tiene la información para hacer la diferencia entre la reactogenicidad de la vacuna, es decir, la respuesta sistémica que se genera, y la enfermedad que se intenta combatir".
Villena agrega que este temor va de la mano con "los 'estandartes' del movimiento antivacuna: la desinformación, las ideas conspirativas y las fake news ".
Creer que son males erradicados
También hay quienes piensan que no es necesario vacunarse para enfermedades que están erradicadas o que son poco frecuentes. Sin embargo, aunque algunas patologías estén bajo control, los patógenos siguen latentes y pueden causar brotes si baja la tasa de inmunizados. Este es uno de los mitos más comunes, advierte la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
"Como la gente no ha enfermado o no conoce casos, cree que algunas enfermedades no son tan relevantes", advierte Villena. Los brotes de sarampión en EE.UU., tras la baja en la vacunación, son un ejemplo.
Es lo que pasa a nivel local con el covid, dice Ugarte. "Hay gente que piensa '¿para qué vacunarse si la pandemia ya pasó?'. Pero el covid sigue presente como una enfermedad frecuente. Muchas personas tienen cuadros, no tan severos como durante la pandemia, pero que sí pueden ser más graves y complicarse en población vulnerable".
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