La historia del maratón moderno desde Atenas 1896
El vínculo entre Filípides, Spiridon Louis y los miles de cultores actuales es inquebrantable: "Antes y ahora la prueba fue un reto a lo desconocido", revelan. "El maratón es cruel a veces y humilla", aseguran. La prueba desde la óptica de un atleta, un médico y un debutante.
El Maratón de Santiago agita a miles de personas que se desviven por correr. El rito de la mítica prueba se detonó hace 130 años, en el primer maratón en los Juegos Olímpicos modernos, con 17 almas en la partida. Otro contexto, otra época, pero los rasgos gruesos trascienden los tiempos, marcados por el culto a la resistencia.
"La gesta aún arraigada en el imaginario tiene su origen cuando el barón de Coubertin piensa los JJ.OO. modernos a imagen y semejanza de los griegos, por eso son idealizados. Junto a Michel Bréal, filólogo francés, fundan la carrera recuperando la leyenda de la batalla de Maratón en torno al mensajero (Filípides), que supuestamente corrió hasta Atenas anunciando la victoria. Ellos, quizás sin pensarlo, consiguieron sacar el deporte desde el estadio olímpico a la calle, con una prueba de ruta de 40k que une el puerto de Maratón con el estadio de Panathinaiko, ahí está el espíritu outsider del maratón. Boston, que lo representa muy bien, nace al año siguiente; después explota en Munich 72 la moda del maratón en Estados Unidos (oro de Frank Shorter), y Nueva York inventa el maratón en el Central Park y alcanza su máximo esplendor, se transforma en una prueba popular, de calle, y después se extrapola a las grandes capitales europeas", reflexiona Miguel Calvo, autor del libro "Regresar a Maratón", que escarba en el espíritu de las carreras surgidas en Grecia.
Los pioneros
"Después, en el plano deportivo", continúa Calvo, "la prueba sigue vigente porque hace 130 años buscaban a los primeros corredores: Spiridon Louis, pastores, carteros, gente de ese perfil; hasta ahí nadie había corrido 40 kilómetros y la leyenda que pesaba era que el que lo hiciera moriría, toda esa gente se enfrentó a lo desconocido, empezaron a correr hasta Atenas, no estaba previsto alimentación ni avituallamiento, tampoco se conocían los límites humanos. Esa situación no es del todo extrapolable al día de hoy, porque tenemos 130 años de experiencia y una industria enorme alrededor del maratón, pero cualquier corredor aficionado que corre hoy se enfrenta a lo mismo que Spiridon Louis y esos pioneros, no saben cómo reaccionará su cuerpo, enfrentan lo desconocido, tanto el que lo hace por primera vez como el que ya tiene unas cuantas en el cuerpo. Todo eso vincula la gesta antigua a la gesta actual, el espíritu sigue latente. Es un reto a lo desconocido, quizás ahora algo más controlado, pero reto al final".
El maratón mueve el piso a novatos y peritos. "Es una prueba que no tiene lógica, es cruel a veces y te humilla ante cualquier error. En la pista los números son más cerrados, si entrenas para un tiempo seguramente vas a lograr ese tiempo, pero el maratón es diferente, tiene esa incertidumbre permanente, puede ser ingrato o fascinante", revela Matías Silva, uno de los fondistas locales de punta.
Correr para entender
Los procesos mentales que activa el desafío son múltiples y complejos. Silva, que fue el mejor latinoamericano en Boston 2026, comenta: "Llevo 17 años en el atletismo, he vivido procesos duros y fuertes. Esas maratones donde uno dice 'pucha, pude dar algo más' , esos poscarrera amargos, aprendí de eso. Cuando no corrí como era capaz me sentí tan mal y frustrado, como me pasó en Valencia 2025, que no quiero volver a sentirlo, por eso hoy me mueve más el miedo a fallar que la alegría por ganar. Siento más fortaleza mental, ahora supero obstáculos por actitud y mente".
"Siempre miré como bichos raros a los maratonistas, yo era muy amigo de Ricardo Vidal (maratonista en Tokio 1968) y le decía 'hay que estar enfermo para correr tanto' , y fíjese que terminé en lo mismo. Después que dejé el atletismo competitivo, probé en el fútbol y la bicicleta, sufrí accidentes y les tomé miedo, así que después de los 70 años me puse a correr maratones, y fui persistente porque la primera vez que salí a correr me corté el tendón de Aquiles. Pero volví a los tres meses, el doctor no lo creía, y ya completé todo el circuito de los majors (los seis eventos más tradicionales del planeta)", dice Iván Moreno (84), velocista de 100 y 200 metros que participó en los JJ.OO. 1964 y 1968.
"El maratón te atrapa, son más de cuatro horas muy íntimas, es un desafío donde uno se encuentra con uno mismo, no haber corrido un maratón es como no haber vivido", advierte Moreno.
La objeción médica
Mientras miles de personas completan la máxima distancia ( finishers ), algunos especialistas manifiestan reparos sabiendo lo impopular de la postura: en España, el doctor Marcos Mazzuka, especialista en medicina regenerativa, planteó en un pódcast que "anatómicamente el ser humano no está hecho para correr" esos volúmenes. Ante la consulta de "El Mercurio", el facultativo profundizó: "El ser humano tiene la capacidad de adaptarse a su entorno y si debe correr por alimento o porque es perseguido, puede hacerlo. La frase a la que me refiero es que el ser humano no corre de forma habitual, nos desplazamos caminando para nuestro día a día, y corremos bajo algún tipo de necesidad o porque estamos dopados por los endocabinoides que producimos, y esto tiene que ver con el estrés que vivimos. Conclusión: la gente corre porque está inundada de cortisol que la empuja a ello como válvula de escape y la retroalimentación es el placer que sienten los corredores por esa droga que producimos (endocabinoides). Lo que queda claro es que correr de forma desaforada, sin control de tiempos, dieta adecuada y sueño reparador llevará inevitablemente al agotamiento y al estrés oxidativo".
Eduardo Muñoz (32) empezó a correr hace menos de un año y el domingo se enfrentará a su primer 42k. Jamás antes había escuchado de geles, ritmos, "largos" ni del temido muro. Aprendió todo rápido. "Mi grupo de entrenamiento (Wemove Run) fue una ayuda gigante, corrí algunos 21k, aunque tengo claro que un maratón no son dos 21k, es otra historia. Bajé 12 kilos, también mi porcentaje de grasa, dejé de fumar y me siento muy bien, jamás imaginé que correría y acá estoy, curioso de saber mis límites".
El domingo, Hugo Catrileo debuta en los 42k del MDS, que en sus tres distancias anota 35.280 inscritos (43% mujeres) y tendrá como rivales principales a fondistas etíopes y keniatas. Catrileo está invitado en julio al Maratón de Porto Alegre, donde correrá el bicampeón olímpico Eliud Kipchoge.