Los dirigidos por Cristian Chambián se consagraron este domingo de manera anticipada en el primer certamen de la temporada de la Liga AUF Uruguaya 2026.
Hay campañas que se explican con números y otras que se entienden mejor con emoción. La de Racing Club de Montevideo en este Torneo Apertura 2026 ya no admite matices: es una historia coronada, un título histórico que quedará marcado para siempre en la vida del club.
El Cervecero no solo fue el mejor equipo del campeonato, sino también el más coherente con su propia idea. Líder sostenido, firme en los momentos de presión y dueño de una regularidad admirable, Racing construyó su consagración desde la solidez: perdió un solo partido, el primero del torneo 4 a 2 ante Deportivo Maldonado, y desde entonces edificó una campaña casi perfecta, con nueve victorias y tres empates. Números que reflejan mucho más que eficacia: hablan de carácter, de evolución y de convicción. El triunfo en Melo ante Cerro Largo terminó de moldear el destino. Fue uno de esos partidos que definen campeonatos: trabajado, sufrido, sin margen para el error. Racing lo entendió así y respondió como lo hizo durante todo el torneo. Ganó cuando tenía que ganar. Y ese paso fue el impulso final hacia la gloria.
Si algo le faltaba a esta campaña de Racing para quedar en el recuerdo de cada integrante del plantel fue la curiosidad del momento exacto de la consagración. Sin dudas, tuvo un condimento tan inesperado como inolvidable. Los jugadores de Racing se enteraron de que eran campeones en pleno viaje de regreso hacia Montevideo, arriba del ómnibus, cuando llegó la noticia de la derrota de Peñarol frente a Montevideo Wanderers. En medio de la ruta, entre celulares, gritos y abrazos, la celebración explotó de golpe. Sin estadio, sin tribunas, pero con una espontaneidad que convirtió ese momento en una postal única de este título. Lejos de "pincharse", como muchas veces se pronostica sobre los equipos en crecimiento, el conjunto de Sayago se fortaleció en la adversidad. Compitió de igual a igual con los grandes, fue al Campeón del Siglo, ganó y dejó en claro que lo suyo no era una ilusión pasajera. Era una realidad construida partido a partido.
Los dirigidos por Chambián se coronan con un invicto de 12 partidos y dos fechas antes de finalizar el torneo con 30 puntos. El título tiene un valor que trasciende lo deportivo. Racing es un club de barrio, nacido en 1919, forjado entre luchas, ascensos, descensos y momentos difíciles. Supo resistir cuando tocó caer y reinventarse para volver. Este campeonato no es una casualidad: es la consecuencia de un proceso, de una estructura que se consolidó con el tiempo y de una identidad que encontró su mejor versión en la cancha.
Orden, intensidad y eficacia fueron las bases del equipo de Chambián que no necesitó ser avasallante para ser campeón. Le alcanzó con ser constante, con creer en su idea y con sostenerla hasta el final.
Hoy, Racing no está a un paso de la historia. Ya la cambió. Ya escribió su nombre entre los campeones del fútbol uruguayo. Y en Sayago, en su gente, la emoción ya no se contiene: se celebra. Porque este título no es solo un logro deportivo. Es un antes y un después en la historia de Racing Club de Montevideo.