"¿Qué te pasa?", le preguntaron a Líber Quiñones. "Estoy feliz", respondió el goleador histórico, que entre lágrimas abrazó a Cristian Chambian en la noche que Sayago no durmió y festejó un título.
Sobre las 22:30 ya había un buen número de personas y eso que el ómnibus de los jugadores llegó a las 00:42 de este lunes. Algunos hinchas llegaron en taxi, otros en sus autos particulares, y ya eran reconocidos aún desde lejos por los que estaban en la puerta del
Parque Roberto y se sacaban el frio cantando. Hasta quienes pasaban por el puente y nada tenían que ver con el Cervecero, tocaban bocina. Este
Racing, que se ganó la simpatía de algún que otro extraño, es justo campeón del
Torneo Apertura de la
Liga AUF Uruguaya e hizo delirar y festejar a los suyos hasta la madrugada al ritmo de plena en vivo, con una espera maratónica y jugadores que fueron unos más entre la gente. En la madrugada de este lunes Sayago no durmió.
"¡Hoy no hay frío, somos campeones!", arengo un hincha trepado de las rejas del estadio mientras uno más joven decretó: "vamos que mañana no hay liceo". "¡Familia! Hermosa noche, ¿verdad?", gritó otro hincha. Ya los habían dejado pasar al club, pero en un momento algunos fueron a cantar a la calle y otros los siguieron pensando que plantel estaba cerca. Fue uno de los tantos amagues, como los de dos ómnibus que se vieron a lo lejos, pero no eran los del plantel de la Escuelita.
Uno de los primeros en llegar desde Cerro Largo fue
Liber Quiñones, el goleador histórico, enseguida los hinchas se dieron cuenta y aminoró la marcha de su camioneta para saludar. Quería pasar por el Roberto a ver cómo estaba el ambiente. Después se fue a abrigar a su casa y sacó del ropero el equipo deportivo de cuando vestía los colores del Racing que ama. Las pasó todas en el Cervecero, lloró de tristeza y de alegría, como ayer, cuando se le caían las lágrimas al abrazarse y agradecerle al entrenador Cristian Chambián. La mancomunión era tan grande que se sacó el traje de ídolo y fue un hincha más.
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