Lunes, 27 de Abril de 2026

Sombras sobre la capacidad de abastecimiento de carbón

ColombiaEl Tiempo, Colombia 27 de abril de 2026

En medio de un contexto energético desafiante, marcado por la posible llegada de un fenómeno de El Niño y tensiones en la oferta de gas, el carbón vuelve a posicionarse como un recurso estratégico para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico colombiano

En medio de un contexto energético desafiante, marcado por la posible llegada de un fenómeno de El Niño y tensiones en la oferta de gas, el carbón vuelve a posicionarse como un recurso estratégico para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico colombiano. En esta entrevista, Carlos Cante, presidente ejecutivo de Frenar Carbón, expone la situación actual del abastecimiento, analiza las decisiones del Gobierno en materia de transición energética y plantea los principales retos que enfrenta el sector, especialmente para la pequeña minería. ¿Cuál es el rol del carbón en la activación de las térmicas y qué han dialogado sobre el posible fenómeno de El Niño? Las generadoras térmicas a carbón ya desde hace aproximadamente un mes están operando entre un 30% y un 40% del tiempo. Esto significa que están demandando entre 6.000 y 10.000 toneladas de carbón al día. Esta operación también contribuye a garantizar el sostenimiento de los niveles de los embalses. La generación térmica ha venido aumentando progresivamente y, en este momento, se mantiene en esos niveles. Las empresas generadoras han estado trabajando con proveedores de carbón, principalmente de la pequeña y mediana minería del interior del país y del departamento de Córdoba, para asegurar el suministro requerido. ¿Cómo se proyecta la demanda en los próximos meses y qué capacidad de oferta tienen para responder al incremento? Consideramos que antes del mes de septiembre, cuando haya una probabilidad cercana al 90% de estar en pleno fenómeno de El Niño, las térmicas estarán operando a plena capacidad. Esto implicaría una demanda diaria cercana a las 18.000 toneladas de carbón, lo que equivale a unas 450.000 toneladas mensuales. Ante este escenario, las generadoras han venido garantizando inventarios que rondan los 60 días y revisando la estabilidad de sus contratos con proveedores en distintas regiones. En condiciones normales, ¿cuál es la demanda habitual de carbón por parte de las térmicas? La demanda depende en gran medida de la participación de las térmicas en el sistema. En meses recientes hemos tenido un régimen de lluvias abundante, con niveles de embalses entre el 80% y el 95%, lo que ha permitido que la generación hidroeléctrica cubra la mayor parte de la demanda. Esto ha reducido considerablemente la participación de las térmicas y, por ende, las compras de carbón, especialmente de la pequeña minería en departamentos como Boyacá, Cundinamarca y Norte de Santander. Esta situación ha generado dificultades en varias regiones, debido a la combinación de bajos precios, caída en la demanda y aumento en los costos administrativos, logísticos y tributarios. ¿Cómo evalúa la gestión del Gobierno en materia de transición energética? Considero que el Gobierno ha cometido varias equivocaciones, siendo la principal un entendimiento inadecuado del concepto de transición energética. Es importante diferenciar entre la necesidad de incorporar nuevas fuentes de energía y la decisión de debilitar la industria de los combustibles tradicionales. En el caso del carbón, está demostrado que sigue siendo un respaldo fundamental para la seguridad energética, tanto en Colombia como a nivel mundial, especialmente en contextos de crisis geopolítica. Declararle una especie de guerra al carbón ha sido una decisión equivocada, porque este recurso sigue siendo esencial para garantizar energía firme, algo que las energías renovables aún no pueden ofrecer plenamente. ¿Qué implicaciones tiene ese enfoque para el abastecimiento energético del país? El debilitamiento de la industria, particularmente de la pequeña minería, genera incertidumbre sobre la capacidad de abastecimiento en el corto plazo. El carbón seguirá siendo necesario, no solo para la generación térmica, sino también para la industria, que está retornando a este recurso ante la escasez y el alto costo del gas. Colombia cuenta con una ventaja comparativa importante: dispone de recursos suficientes en múltiples departamentos y con proximidad a las plantas de generación. Sin embargo, las políticas actuales podrían comprometer esa capacidad de respuesta en un momento crítico. ¿Qué otros retos enfrenta el sector y qué recomendaciones harían al próximo gobierno? Uno de los principales retos es la competitividad, que se ve afectada por la estigmatización del sector. Colombia debería aspirar a ser el país que provea la última tonelada de carbón que se consuma en el mundo. Mientras internamente se promueve la reducción de esta industria, a nivel global el consumo sigue creciendo, alcanzando cerca de 9.000 millones de toneladas al año. Es contradictorio que el país renuncie a sus recursos, afectando su soberanía energética, mientras incrementa importaciones de bienes producidos en países que dependen del carbón, como China. ¿Cómo impacta esa dinámica internacional en Colombia? Tiene un impacto significativo. Por ejemplo, China representa una parte importante de las importaciones colombianas, superando los 10 millones de dólares en ciertos rubros. Sin embargo, este país basa gran parte de su producción en el uso intensivo de carbón, siendo el mayor consumidor mundial con el 53% del consumo global. Esto evidencia un contrasentido: Colombia limita su propia producción mientras depende de economías que utilizan carbón de manera intensiva para sostener su industria. En términos ambientales, el carbón suele ser cuestionado. ¿Qué está haciendo el sector para reducir su huella? El principal problema ambiental global está relacionado con las emisiones de gases de efecto invernadero. La solución no radica en eliminar el uso de ciertos recursos, sino en mejorar las tecnologías para reducir esas emisiones. Hoy en día existen tecnologías avanzadas que permiten utilizar carbón con niveles de emisiones significativamente menores. Países como China, Japón y Corea han ampliado su capacidad de generación con carbón, pero utilizando procesos mucho más eficientes y menos contaminantes.
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